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Celestial Bums, cuando la psicodelia se convierte en refugio

Hay bandas que no hacen ruido ni se retuercen en quejas para existir. Celestial Bums -con el músico Japhy Rider a la cabeza- mantienen ese pulso, un culto existencial y creativo. Una formación que nace y desarrolla su amor por el rock espacial y la psicodelia con base en Barcelona, sí, pero con la cabeza puesta en esa Europa donde todavía se escucha la distorsión como si fuera un idioma secreto. Si en España se habla (aún) poco de ellos, fuera ya hace tiempo que dejaron de ser una anomalía.

La publicación del nuevo disco «Minutes From Heaven» por el sello italo-americano We Were Never Being Boring, propone una nueva mutación de esa neo-psicodelia que emerge entre lo terrenal y lo etéreo. Con canciones como ‘A Dream (Guide Me From The Stars)’ o ‘The Letters’ se abrazan figuras del shoegaze clásico, al mismo tiempo que las lanza directamente a la estratosfera del rock espacial.

2026 marca para Celestial Bums un nuevo capítulo -es por cierto el tercer LP en su haber tras ‘Ascend’ (2016) y ‘Sleep Inside A Horse’ (2020)- que trasciende lo musical. Es un disco necesario según ha confesado Japhy. El trabajo, compuesto entre 2023 y 2024, surge de un periodo de transformación personal. No hay artificio ni ambición externa. Hay vulnerabilidad, intuición y una búsqueda honesta de luz en medio del ruido.

El resultado es probablemente el trabajo más íntimo y liberador de la banda. Un disco que respira, que no tiene prisa, que apuesta por la emoción antes que por el impacto. En su ADN pueden resonar ecos de Mercury Rev, Galaxie 500 o Yo La Tengo, pero no desde la imitación, sino desde esa manera de entender el rock como un espacio de libertad: frágil, atmosférico, profundamente humano. Aquí la psicodelia no es expansiva ni grandilocuente. Es interior. Es volver a la esencia para avanzar.

“Minutes From Heaven” suena fresco, pero no ingenuo. Es el trabajo de una banda que ha aprendido a confiar en su intuición después de más de una década de trayectoria. Una donde incluso se han marcado logros como versionar oficialmente a The Rolling Stones, y la canción ‘Child of the Moon’. A día de hoy ya no necesitan demostrar nada. Solo tocar y dejar que las canciones hagan el resto.

Donde apunta que todo cobrará un mayor sentido es con los directos. Lugar donde estos chicos  no buscan el momento explosivo fácil, prefieren construir paisajes, sostener la atmósfera, hipnotizar antes que deslumbrar. Ya han compartido cartel con los daneses Tales of Murder o Dust. Y aunque Europa sigue reclamándolos más que España, ¡algo nos dice que eso está a punto de cambiar!

Ojalá verlos pronto girando por aquí, presentando estas nuevas canciones como deben escucharse: en la penumbra de una sala, con el amplificador vibrando y la sensación de estar, aunque sea por unos minutos, un poco más cerca del cielo.

Texto: Daniel Miralles

 

ARTWORK

https://drive.google.com/file/d/1vUvrhvY_Ykz0zNCYIvZTWat2atB2mRCR/view?usp=drive_link

 

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