
El cantautor californiano Ben Harper nos visita en una gira inusual ya que viene en un formato acústico. El momento no puede ser más especial porque podremos disfrutar de las canciones de su extensa discografía de una manera diferente y exclusiva. El jueves 12 de marzo hará parada en Palma de Mallorca (Auditorium), el 14 en Girona también, ambas fechas dentro del marco del Black Music Festival (que celebra el 25º aniversario) y el domingo 15 en el Teatre de la Llotja de Lleida clausurando a lo grande el MUD Festival en una co-producción junto con el Black Music Festival.
En casi tres décadas de trayectoria, Ben Harper ha publicado dieciséis álbumes de estudio, cinco álbumes en directo y dos álbumes digitales. En cada uno de ellos se aprecia de manera cristalina el pensamiento de un hombre que siempre ha logrado plasmar sin límites no solo sus sentimientos más íntimos, sino su ubicación en un mundo soberbio e injusto. Sin embargo, si la música de Ben Harper pasará a la historia será por su búsqueda constante de ese lado esperanzador que espera transmitir con cada una de sus canciones. Y para ayudarlo en su causa, hacemos una selección de sus mejores trabajos.
Welcome To The Cruel World (Virgin Records / 1994)

Hace 28 años Ben Harper debutaba con un álbum en el que ya se veía la actitud reivindicativa tras la sosegada música que acompañará al californiano durante toda su carrera. Aunque en 1992 publicó Pleasure and Pain, un trabajo que se limitó a distribuir con 1500 copias en vinilo, fue con este disco dedicado a su bisabuela materna con el que Ben Harper se presentaba al gran público. Welcome to The Cruel World incluye tres de los temas más célebres del amplio catálogo que Harper tiene en su haber. “Waiting On An Angel”, “Walk Away” y “Forever” abrieron la senda de un camino tan próspero como ecléctico de uno de los autores más significativos de los últimos 30 años.
Fight For Your Mind (Virgin Records / 1995)

El segundo álbum del californiano contaba con la seguridad que cualquier autor ha adquirido tras sus primeros pasos. Un álbum mucho más complejo que su antecesor, donde el góspel hace acto de presencia y donde se aprecia claramente la intensa espiritualidad que siempre ha acompañado a Ben Harper, y que en este disco plasma en canciones como “God Fearing Man”, “Power Of The Gospel” o “One Road To Freedom”, todas ellas con el Evangelio como protagonista. Por supuesto, la carga política tiene su hueco, expuesto en el tema reggae “Excuse Me Mr”. Un álbum que consagró a Harper y que lo llevó a un fin de siglo repleto de giras interminables y colaboraciones maravillosas, dos acciones que marcarán desde entonces la carrera de un hombre inagotable.
Diamonds On The Inside (Virgin Records /2003)

Ben Harper llevaba en menos de una década de carrera cuatro álbumes de estudio, un sinfín de colaboraciones y una media de más de cien actuaciones anuales cuando decidió tomarse un descanso y centrarse únicamente en el que a la postre sería su álbum más importante. En el primer trabajo en que no acreditaba explícitamente a sus inseparables Innocent Criminals, Harper contaría con la incorporación de Nicky Panicci a la guitarra, pero como sería costumbre, es el propio Harper el que toca prácticamente todos los instrumentos, además de ejercer de compositor y productor. Un álbum con toques setenteros en los que el rock, el góspel, el funk o el reggae combinan a la perfección con unas letras en las que la religiosidad vuelve a cobrar especial protagonismo. A destacar: “Amen Omen” y “So High So Low” –con su sonido ledzepelliano–.
Both Sides Of The Gun (Virgin Records / 2006)

El séptimo álbum de estudio de Harper se muestra, ya desde el título, como el álbum más provocador y crítico de su compleja discografía. Dividido en dos partes –White se compone de canciones acústicas mientras que Black deja paso al hard rock y al góspel-, Both Sides Of The Gun arremete contra todo lo que considera injusto, siendo George W. Bush y su gestión post huracán Katrina el epicentro de la mejor canción del álbum, “Black Rain”. Aunque Harper vuelve a tocar la mayoría de los instrumentos, en este trabajo aparecen acreditados tanto Innocent Criminals como Relentless7, sus dos bandas de acompañamiento. De hecho, esta última surgió durante la grabación de este disco. Con este álbum, Harper logró entrar por primera vez en el top10 de EE.UU. de la lista Billboard Hot 200.
Get Up! (Stax Records & Concord Music Group / 2013)

El undécimo álbum del angelino contó con una de las colaboraciones –y ha hecho unas cuantas- más significativas de su trayectoria: la del armonicista Charlie Musselwhite. En este disco, ganador de un Grammy al Mejor Álbum de Blues de 2014, ambos artistas transmiten una conexión especial que se alargaría en el tiempo con la publicación de No Mercy In This Land en 2018. Un álbum totalmente acaparado por el blues en el que Harper y Musselwhite -que se conocieron tras unas sesiones de grabación junto al difunto John Lee Hooker- combinan de forma magistral su enorme talento. Canciones como “We Can´t End This Way”, “Don´t Look Twice” o “All That Matters Now” resaltan en un disco indispensable para entender el blues del siglo XXI.
Bloodline Maintenance (Chrysalis Records / 2022)

En su último álbum, Harper vuelve a tocar todos los instrumentos. Esta es quizá la muestra explícita que confirma que el californiano ha llegado a un punto en su carrera dominado por la libertad absoluta, en el cual el artista se expone sin ningún problema a situaciones personales que ha tardado mucho tiempo en plasmar. Por supuesto y como ya es habitual, Harper no rehuye de la crítica social, y ya desde “We Need To Talk About It”, single de presentación del largo, el compositor muestra su frustración sobre la esclavitud. Sin embargo, el aura que envuelve a este nuevo álbum es una especie de conversación que Harper improvisa con su padre, fallecido en 1998 y protagonista de la portada de Bloodline Maintenance. Un hilo familiar que empezó en 2014, cuando diez canciones que el californiano compuso junto a su madre dieron lugar a Childhood Home. En resumen, un álbum libre de anclajes pero que aúna un proceso catártico en el que Ben Harper vuelve a rasgarse el alma, cómo demuestra en “Maybe I Can´t”, tema que cierra un álbum que, según palabras del propio autor, espera que sea el primer disco de una trilogía.
Texto: Borja Morais






