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Burning – Salamandra (Hospitalet de Llobregat)

Bienvenidos a los Burning 4.0. Cierto es que esta formación renovada lleva ya tres años danzando por estas tierras abandonadas por dios, pero no había tenido tiempo de catarla, culpa de previas cancelaciones tanto en Barcelona como en Tarragona en 2022 por la escasa venta de entradas. Esta vez todo fue como debía, pues Salamandra presentó un «sin entradas» de los de antaño y Johnny llegó en plena forma después de haber tenido que aplazar la fecha original de este concierto por culpa de una fuerte gripe.

 

Siendo Johnny el superviviente en la banda desde hace muchísimo tiempo, tiene lógica que haya llevado a esta formación a crear algo nuevo, alcanzando una dimensión absolutamente sorprendente e inusual. El ahora septeto, percusionista incluido, no juega a deslizarse entre las viejas doctrinas «burnianas», sino que crea de cero a partir del punto y aparte que supuso la llegada de un disco como Pura Sangre en 2013, mucho más introspectivo aún sin perder el carácter macarra y descarado de la marca legendaria.

Saltaron al escenario mientras por el sistema de sonido salía el «No Expectations» de sus amados Stones. Y tenía sentido, pues en muchos compases apareció el repliegue de aquel rock que volaba libre entre el 68 y el 72. No es que ahora los Burning sean una jam band, pero en la primera mitad del recital hubo tiempo para variar, improvisar y levitar, algo que nunca fue distintivo en el grupo. Lo dicho, si vas a llevar adelante el nombre del grupo, haz que no sea una banda tributo al uso. Respetar el pasado para crear un futuro.

El recital llegó a las dos horas y casi diez minutos de duración, lo cual es una bendición si lo que vas a recibir es tan sumamente excitante. Empezaron fuerte, con «No Pares De Gritar» y «Jim Dimanita». Luego se lanzaron a disfrutar de su oficio sin esperar que el público corease a grito pelado, pues se perdieron con la cabeza alta en canciones del mencionado Pura Sangre, del Hagámoslo de Johnny en solitario, varios singles recientes e incluso algún tema de fondo de catálogo como «Coge La Onda» o «Tú y Yo».

De nuevo, la sensación de estar viendo una banda sobria, jugando a crear en lo más alto de su juego, vacilando por saberse intocable y ampliando su paleta de sonido hasta llegar a la majestuosidad de una banda rock en el sentido amplio de su significado. Una ceremonia de las de la vieja escuela, pero vieja de la buena, como diría Hendrik Röver. Tal era el alucine que no solo les perdoné la versión renovada y casi vudú de «Las Chicas Del Drugstore», sino que la disfruté tanto como la original.

Luego llegaron los clásicos, el sonido al que está acostumbrada la parroquia habitual y… ¡Más «deep tracks»! ¡«Muévete En La Oscuridad»! ¡«Ginebra Seca»! ¡«Dieron Las Diez»! No podía creer que después de tantos años, y a dos días de la noche de reyes, estuviera presenciando mi concierto favorito de Burning. Javi Magic hubiera flipado. Larga vida a Burning 4.0. ¡Queremos nuevo álbum ya!

 

Texto: Sergio Martos

Fotos: Marina Tomás Roch

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