
Hace unos años que el Club44 decidió emprender una iniciativa musical solidaria en forma de CDS. Singing Through The Wall llega a su cuarto volumen con 56 artistas internacionales que les brindan su música para apoyar al pueblo saharaui y al palestino. Juan Soroeta, fundador del Club 44 nos cuenta sobre ello y cómo podemos aportar nuestro granito de arena a esta causa solidaria tan necesaria.
Explícanos cómo nació esta iniciativa y tu interés personal en ella.
Hace ya más de 30 años, coincidiendo con la aprobación del Plan de Paz entre Marruecos y el Frente POLISARIO (1988-1991), comencé a trabajar en mi tesis doctoral sobre el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui. Desde entonces me he dedicado al estudio del conflicto desde la perspectiva del Derecho Internacional y me he ido implicando personalmente en él.
En 2013 un grupo de amigos pusimos en marcha Club44, una asociación cultural sin ánimo de lucro, con la que organizamos conciertos de música “americana” (country, rock, blue, folk, soul…). Dadas nuestras limitaciones económicas, a algunos artistas los acogemos en nuestra casa. En cierta ocasión volvía yo de los territorios ocupados después de haber participado como observador internacional en un juicio contra activistas de derechos humanos saharauis y tenía en casa a David Wilcox, que participa en tres de los volúmenes y que desconocía por completo el conflicto. Después de responder a sus muchas preguntas, se me ocurrió pedirle una canción sobre el Sahara Occidental. Y me respondió inmediatamente que sí, que estaría encantado de hacerlo. De ahí surgió la idea de hacer el Volumen I, que se plasmó en una caja con 2 CDs y 21 canciones.
Durante la pandemia se me ocurrió pedir a los músicos que habían pasado por el Club una canción, y la respuesta fue espectacular: publicamos una caja con 3 CDs y 44 canciones. Entonces parecía obligado ya llamar a la puerta de los artistas de nuestro país. Y la respuesta fue igualmente magnífica. A diferencia de la mayoría de artistas estadounidenses, los españoles conocen bien la historia del Sahara Occidental y la lamentable posición de nuestros sucesivos gobiernos, sin excepción, desde la llegada de la democracia. De ahí salió el Volumen III, con 3 CDs, 52 canciones, en todas las lenguas oficiales del Estado.
Y así hemos llegado al Volumen IV, en una situación casi desesperada para saharauis y palestinos. En la actualidad tan solo el 20% de las personas que viven en el Sahara Occidental son saharauis; o lo que es lo mismo, el 80% son colonos marroquíes, que se encuentran en el territorio en violación de los Convenios de Ginebra, que prohíben el traslado de personas del territorio del Estado ocupante al territorio ocupado. Por otro lado, asistimos horrorizados al genocidio que está perpetrando Israel en Gaza y Cisjordania. Por ello era obligado que, en el nuevo proyecto, junto a las canciones en defensa de la libertad del pueblo saharaui incluyéramos igualmente canciones dedicadas a la lucha del pueblo palestino. Este volumen IV incluye 3 CDs y 56 canciones.

Hay mucha gente que quizás desconozca la terrible situación que vive el pueblo saharaui desde hace muchos años. Es curioso además teniéndola tan cerca y además con la implicación de España en todo ello. ¿Cómo está la situación en la actualidad?
Yo creo que la causa saharaui es bien conocida en España. El problema es que 50 años de exilio y de apoyo solidario de la sociedad civil de nuestro país va haciendo mella en la gente. La vida de los saharauis en los territorios ocupados es una pesadilla. Marruecos viola masiva y sistemáticamente sus derechos humanos, y viven guetizados en su propia tierra. La población saharaui que vive en los campamentos de Tinduf en la parte más árida del desierto argelino, en realidad poco más puede hacer que sobrevivir, con muy pocas esperanzas de que vaya a cambiar algo. Son ya ¡50 años! Y esos 50 años para el mundo de la solidaridad son también demoledores. El silencio cómplice de gran parte de la prensa de nuestro país se encarga de hacer le resto. Por eso es importante, ahora que muchos medios españoles ignoran la realidad saharaui, cuando no apoyan la ocupación militar incluyendo, por ejemplo, el Sahara Occidental en las fronteras de Marruecos, hacer ruido, o mejor dicho, música, para recordar que España es la potencia administradora del territorio y que viola el Derecho internacional al apoyar la ocupación marroquí. Que la sociedad civil española es consciente de ello.
Este año también os unís a la causa Palestina. Es otra manera más de intentar hacer algo con una situación tan terrible. Y de unir a dos pueblos que están sufriendo una situación espantosa. ¿Por qué decidís también incluirlo?
Son dos conflictos jurídicamente similares. La Corte Internacional de Justicia ha dejado claramente establecido que Israel viola cada una de las normas de Derecho internacional general (prohibición del uso de la fuerza, derecho de autodeterminación…) y del Derecho internacional de los Derechos Humanos. Y ha afirmado igualmente que Israel debe permitir el regreso de los refugiados palestinos e indemnizarles por el daño causado. Pues bien, estas afirmaciones son perfectamente aplicables a la posición de Marruecos en el Sahara Occidental. La población marroquí pensaba que su rey era el gran defensor de la causa palestina en el mundo. Ahora, siguiendo las pautas marcadas por Trump, Marruecos ha establecido relaciones diplomáticas oficiales con Israel, descubriendo a sus ciudadanos algo que quienes estudiamos el caso desde hace décadas conocíamos sobradamente: la cooperación entre estos dos Estados ocupantes se remonta a los años ochenta del siglo pasado.
Dada la función social de Club44, no podíamos callar ante una realidad tan terrible como la del genocidio del pueblo palestino que, para más inri, vemos en directo.
¿Cómo fue la selección de los músicos que participaron en el disco y conocían la situación del pueblo saharaui, mucho más desconocida que la Palestina en estos momentos? 56 artistas, no debe ser fácil conseguir reunirlos a todos y conseguir que participen.
La mayoría de ellos han tocado en El Andén, el local de Donosti en el que hacemos los conciertos de Club44. Y en su práctica totalidad cumplen con la imagen que daban en los años 70 nuestros cantautores: escriben y cantan sus propias canciones, y además lo hacen con un compromiso claro con la sociedad. Raro es el músico que nada más llegar no ha despotricado del loco que dirige su país. De hecho, este es un tema que me gustaría destacar: en su mayoría estos artistas viven de los conciertos. Ya sabemos que en EE. UU. quien levanta la voz contra el genocidio del pueblo palestino es automáticamente calificado de antisemita. Es fácil imaginar el peligro que corren sus respectivas carreras musicales. Sin embargo, todo el mundo ha querido participar. Tan solo una artista estadounidense, una de las grandes del country rock, cuyo nombre no voy a desvelar, me dijo que no podía participar en el proyecto. Hace unos meses, mientras participaba en un festival se exhibieron banderas palestinas. Ella siguió actuando con normalidad, pero desde entonces, todos los amigos de su marido, que es judío, le negaron la palabra. Se disculpó por no participar en este proyecto, porque la tildaban de antisemita (“a mí, que estoy casada con un judío”, decía). Por esta razón me parece importante que los músicos que participan en este proyecto vean que ha merecido la pena hacerlo y que tiene mucha difusión. Por eso te agradezco enormemente la posibilidad que me dais de difundirlo a través de Ruta 66.
¿Cómo funcionaba la dinámica del disco? ¿Cada artista compuso un tema para el disco expresamente o cedieron temas que ya habían compuesto? ¿Y cómo fue su implicación? Algunos como Barzin, por razones obvias, ya estaban muy implicados, pero tenéis a gente como Mary Gauthier, Los Deltonos, Matt Harding, Tim Easton, Daniel Martin Moore y muchos más. Algunos artistas incluso repiten.
Más de la mitad de los artistas han compuesto la canción expresamente para este proyecto. Otros han cedido una de su catálogo que encaja con el proyecto porque habla de refugiados, inmigración y sufrimiento de los pueblos. Para artistas que viven casi sin vacaciones, haciendo giras durante todo el año no es fácil escribir una canción sobre temas tan duros y con una fecha tope para su entrega. De hecho, algunos artistas se han quedado fuera de este Volumen IV por tiempo, y me han pedido que los tenga en cuenta para un próximo proyecto. Es gente, de verdad, increíble. Hay artistas que repiten y a los que si les pido una canción más, les va a faltar tiempo para hacerla. Son gente de una humanidad desbordante.
Este es el Volumen IV del proyecto. Cuando hablamos del primero me comentabas las dificultades de hacerlo todo tú solo. ¿Cómo ha sido esta vez la experiencia?
Ha sido realmente sencillo, porque todo el mundo ha querido participar. Me resultó más difícil poner en marcha el primero porque no tenía ninguna experiencia (lo mío es el Derecho). El segundo, durante la pandemia fue más sencillo, porque todo el mundo estaba localizable en su casa. El tercero fue seguramente el más complejo. Desde un principio gente como Amparo Sánchez, Luis y Pedro Pastor, Marwán, Rozalén, Amaral, Vetusta Morla, la M.O.D.A y otros lo apoyaron sin dudarlo. Pero en nuestro país es muy complicado llegar directamente a los artistas. Muchas veces los derechos de las canciones, de las letras… están muy repartidos, lo que ralentizaba bastante el trabajo. Pero desde aquí quiero agradecer a todos los artistas y agentes que nos han echado una mano, porque sin su apoyo no habría sido posible.
¿Qué puede hacer alguien que quiera ayudar y no sepa cómo hacerlo?
En este proyecto lo importante es su divulgación. Comprándolos o dándolos a conocer. Que cuando suene la música la gente se pregunte por qué artistas como Alejandro Escovedo, Mary Gauthier, Guy Davis, Rozalén o Reincidentes, por poner algunos ejemplos, participan en un proyecto así. Y te puedo asegurar que, además del objetivo solidario, el nivel musical es altísimo. Esta la creme de la creme de los músicos independientes anglosajones.
Los cds se pueden adquirir escribiendo a info@club44.org
Texto: Anabel Vélez






