
Hay nombres que no necesitan aparecer en letras gigantes bajo luces de neón para demostrar su estatus de leyendas. El de Neal Sugarman es uno de ellos. Fundador de los imprescindibles The Sugarman 3 y pieza clave en la historia de Daptone Records, este músico trotamundos se convirtió, sin apenas pretenderlo, en uno de los arquitectos de ese sonido salvaje, analógico y sudoroso que devolvió el alma al soul en plena crisis existencial del siglo XXI.
Su saxo tenor nunca ha buscado la pirotecnia ni los fuegos artificiales, sino transmitir emociones directas heredadas de su paso por bandas de garaje. Una visión única de la música y de la vida que enlaza con la esencia del festival Sax-O-Rama, donde será uno de los cabezas de cartel indiscutibles de esta edición. Lo hará escoltado por The Soul Birds, una superbanda integrada por la élite de la escena de R&B local, garantizando una explosión atómica de groove y funk instrumental en dos fechas imprescindibles: el 23 de enero en la sala El Torín de Olot y el 25 de enero en la sala Estraperlo de Badalona. Hemos hablado con él para conocer los secretos de su extensa carrera y de su relación especial con nuestra ciudad.
Daptone siempre ha tenido una relación especial con Barcelona, incluso Sharon Jones tuvo una residencia en una sala de la ciudad antes de lanzar su primer álbum. ¿Qué significó realmente para la banda?
Te seré sincero, The Sugarman 3 tuvimos primero una residencia en la sala La Boîte. Gracias a eso establecimos una conexión que permitió que Sharon Jones & The Dap-Kings vinieran durante un mes a la ciudad. Fue una oportunidad enorme porque la banda estaba empezando y Barcelona se convirtió en el lugar donde el grupo pudo pulir su material y donde Sharon logró asentar sus bases.
Aquello fue realmente el principio de todo. De hecho, creo que, por aquel entonces, Daptone Records ni siquiera existía. El sello se fundó poco después de que regresaran a Estados Unidos, justo cuando acababan de terminar de grabar Dap Dippin’. Fue una locura. Creo que incluso dos de los nueve miembros de la banda concibieron hijos en Barcelona… de uno estoy seguro, quizás fueron dos. Significó muchísimo para nosotros.
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Este mes regresas a Barcelona como cabeza de cartel del Sax-O-Rama. En cierto modo es como cerrar el círculo veinticinco años después, pero con muchísima más experiencia a tus espaldas.
He vuelto a Barcelona muchas veces desde entonces y siempre ha sido un lugar especial. Además, tengo varios amigos allí. Resulta que Dani Nel·lo y Jordi, los promotores del Sax-O-Rama, me mandaron un mail y mantuvimos una breve correspondencia. Al principio pensé: «Tío, me encantaría participar». Pero luego el tema pareció desvanecerse hasta que volvió a resurgir y ahora ya es una realidad. Me hace mucha ilusión.
Además, me llega en un momento personal fantástico porque, tras el final de The Dap-Kings y el fallecimiento de Sharon, no estuve tocando mucho. Pero, recientemente, he vuelto a conectar con el saxofón y con la práctica diaria. Mis raíces con el instrumento siempre fueron con organistas de Hammond y escuchando Rhythm & Blues, así que es perfecto ver que existe un evento enfocado específicamente a músicos que comparten esta misma pasión.
Barcelona tiene una gran escena de R&B, con músicos que tocan en varias bandas al mismo tiempo. De alguna manera, me recuerda al Nueva York de los años noventa. ¿Qué recuerdas de aquella época?
En los conciertos tocábamos el álbum Tough ‘Duff de Jack McDuff de la primera a la última canción. Por eso el batería de The Sugarman 3 era Rudy Petschauer, que había tocado con McDuff durante años y se sabía ese repertorio de memoria. Conocí a Gabe Roth en una noche de burlesque para la que nos habían contratado y, cuando escuchó al grupo, quiso producirnos de inmediato. Entonces hicimos Sugar’s Boogaloo. Era una verdadera escena, con un montón de músicos apoyándose entre sí.
The Dap-Kings, por ejemplo, se formaron con gente que tocaba en The Mighty Imperials y The Budos Band. Fue una combinación mágica de lo que sonaba en los clubes y músicos atentos a lo que se grababa. Todo el mundo hacía lo que quería. Tanto en Desco como en Daptone, nos sentíamos orgullosos de mostrar nuestras influencias y tocábamos la música con el mejor groove posible. Solo queríamos sentirnos bien y funcionó. La prueba es que la gente respondió a lo que hacíamos.
El álbum que ejemplifica mejor el paso de Desco a Daptone es Pure Cane Sugar de The Sugarman 3 porque cuenta con los sospechosos habituales que acabarían convirtiéndose en estrellas de vuestro sello.
Recuerdo perfectamente aquella grabación. Nuestro primer disco seguía un estilo soul-jazz de los años sesenta. El siguiente, Soul Donkey, mantenía esa misma línea, pero era más crudo y profundo, parecido a un disco de Jimmy McGriff. Por aquel entonces empecé a tocar más con The Dap-Kings y me enamoré de los discos de funk. Todos comprábamos singles de 45 RPM y yo quería hacer algo más funk, con un toque oscuro. Contamos con Lee Fields para una canción y también con Charles Bradley… así fue como conocimos a Charles.
Teníamos el tema «Take It As It Come» y lo probamos con varios cantantes, incluido The Mighty Hannibal, pero la cosa no terminaba de funcionar. Entonces alguien nos habló de Charles: nos dijo que era un tipo que amaba a James Brown y que deberíamos conocerlo. Lo trajimos al estudio y resultó ser un trozo de pan, un tío increíble que cantaba de maravilla. Mantuvimos el contacto con él desde aquel disco. Fue un verdadero punto de inflexión para Daptone y para nuestra relación con todos esos músicos.
Tal como ocurrió con la Motown y Stax, la gente sigue hablando de la influencia del sonido Daptone en la música soul moderna. ¿Cómo lo describirías desde tu experiencia directa?
En aquella época, la gente hacía grabaciones muy sofisticadas y les impresionaba que nosotros pudiéramos lograr aquello en analógico. Todo el mundo decía: «Vaya, estos discos suenan antiguos y auténticos». Eso era una buena señal, pero creo que lo que realmente llega a la gente es una grabación minimalista combinada con una ejecución brillante. Eso es todo. Hacía veinte años que nadie grababa de ese modo.
De hecho, creo que el disco que grabamos con Amy Winehouse fue, probablemente, el primero en mucho tiempo que sonaba en la radio con una sección de vientos grabada con un solo micro, una batería con apenas un par de micrófonos y con toda la banda tocando junta en el estudio. Mark Ronson fue genial, supo reconocer ese valor y quiso aprovecharlo. Creo que eso fue lo que aportamos a la música en un momento en el que esa forma de grabar estaba desapareciendo. Logramos que mucha gente volviera a interesarse por ese estilo.
¿Crees que The Dap-Kings recibieron el crédito que merecían por el álbum Back To Black de Amy Winehouse o consideras que estar en un segundo plano es la clave del éxito para los músicos de sesión?
Creo que hubo partes de ese disco por las que The Dap-Kings deberían haber recibido una remuneración mayor o, incluso, créditos de composición. Pero esa es otra historia. En cuanto a la creación del álbum, Mark Ronson fue el productor y tuvo la idea de juntar a Amy con The Dap-Kings. Ahí es donde reside su brillantez. Nosotros ya existíamos y hacíamos lo nuestro, ella hacía lo suyo y alguien tuvo la visión de unir ambas piezas. Creo que la gente que estaba al tanto de la escena se emocionó al saber que éramos nosotros y quienes ya nos conocían identificaron nuestro sonido de inmediato. No guardo ningún rencor ni siento que debiéramos haber recibido más reconocimiento. Al final, todo fue perfecto tal como ocurrió.
Otra gran anécdota de Daptone es cuando Jay-Z utilizó un sample de la Menahan Street Band para crear el tema «Roc Boys (And The Winner Is)», pensando que era una vieja grabación instrumental.
Aquel fue uno de los primeros grandes samples de hip-hop en los que participó el sello y, desde entonces, han venido muchos más. Pero recuerdo perfectamente la primera vez. Recibimos una llamada diciendo que Jay-Z quería que Gabe, Thomas Brenneck y yo fuéramos a su estudio para pincharnos el tema en persona. Creo que también buscaban más beats para el disco, así que fuimos y pasamos un rato con él. Nos puso la canción y fue algo increíble.
Luego estuvimos charlando y le pusimos otras cosas nuestras para ver si le gustaba algo más que pudiera convertir en samples para ese álbum. Al final no salió nada más de ahí, pero conectamos con él y coincidimos varias veces después. Fue muy amable, nos soltó muchos cumplidos y sabía quién era Sharon Jones. Al fin y al cabo, es un tipo de Brooklyn, así que sabe lo que sucede. Lo mejor fue cuando, mientras escuchábamos la canción, le soltamos: «Oye, ¿podrías mencionarnos en el disco? Ya sabes, decir algo como: ‘¡Yo y la Menahan Street Band!». Y él simplemente soltó: «Sí, ya os gustaría».
Actualmente, Daptone vive un momento inmejorable con nuevos artistas y grabando en un estudio de California. ¿Qué motivó este cambio de ubicación en la costa oeste?
Gabe es originario de California y regresó hace un tiempo para estar más cerca de su familia. En Riverside, donde vive ahora, hay una calidad de vida fantástica. Nos llevó un par de años decidir si construíamos un estudio allí porque Gabe no paraba de viajar de Nueva York a California y me decía: «Tío, está naciendo una escena aquí». Se refería a esa especie de movimiento de soul chicano que estaba empezando a tomar forma, con bandas como Thee Sinseers, The Altons o Thee Sacred Souls. Me enviaba vídeos y fragmentos de audio de lo que hacían, y simplemente vimos que tenía todo el sentido del mundo invertir dinero y construir un estudio allí. Realmente ha quedado precioso. Para Gabe, tener ese lugar al lado de casa para grabar es increíble.
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Como es evidente, has mencionado varias veces a Gabe Roth. ¿Cómo ha evolucionado vuestra conexión personal y profesional después de tantos años y proyectos juntos?
Es el mejor socio que uno podría tener. Es un adicto al trabajo, alguien muy centrado y con un talento increíble. Pero lo mejor de Gabe es que no es el tipo de persona que presiona a los demás. No sé cómo explicarlo… no asume que todo el mundo deba trabajar a su mismo ritmo. Tiene esa capacidad y esa ética de trabajo, pero yo soy una persona distinta y aporto cosas diferentes a los proyectos, a la música y al sello discográfico. Eso es lo que hace que funcione. Ya conoces esas sociedades donde uno se queja de que trabaja más que el otro. Nosotros nunca hemos tenido ese problema. Todo se basa en un respeto y un entendimiento mutuos muy profundos. La verdad es que tuve mucha suerte al conocerlo.
Un dato poco conocido de tu carrera es que empezaste tocando en bandas de garage punk en Boston en los años ochenta. ¿Cómo encajaba el saxofón en aquella escena?
En aquella época nos encantaban bandas como X-Ray Spex, que tenían saxofonista. Y luego, por supuesto, estaba todo el rollo garaje porque algunos discos de The Sonics tenían un saxo increíble. Aunque después me dediqué al jazz y he tocado todo tipo de géneros, nunca he olvidado esa filosofía DIY de hacer las cosas tú mismo, ni la energía que se siente al tocar ese tipo de rock and roll. Esa sensación de estar en un garaje, construyendo algo de la nada y escribiendo canciones con tus amigos, sigue siendo el núcleo de todo lo que hago.
En medio de las actuales confrontaciones políticas y guerras imperialistas, ¿qué lecciones deberíamos aprender de la historia de la música soul para no repetir los errores del pasado?
Al final, todo se resume en la palabra AMOR, así en mayúsculas. El péndulo de la historia siempre oscila de un lado a otro, se trata de encontrar inspiración y de permanecer unidos. Ese es mi sentimiento. Ahora mismo vemos estos gobiernos que han perdido el norte, tanto en Estados Unidos como en otros lugares, pero eso está haciendo que la gente se una todavía más. Aunque ahora esté viviendo en Europa, vengo de Nueva York y estoy muy pendiente de lo que ocurre en mi país. El péndulo va a volver a cambiar de dirección. El hecho de que en Nueva York hayamos elegido a un gran alcalde musulmán, demócrata y socialista es una reacción.
Texto: David Moreu






