
Les antecedía cierta fama de complicados, quizá por el misterio que ha rodeado a una banda preocupada por reducir su presencia en medios, una música difícil de encajar en los parámetros de marketing habituales o por una presencia escénica entre lo amenazador y lo camp presidida por Nina Cristante. En una soleada pero ya ventosa mañana en Madrid, sin embargo, parecen dispuestos a desmifiticarse. No solo responden con profesionalidad ante cualquier pregunta relacionada con Some Like It Hot, firme apuesta de Matador-Popstock como muestra que el trío completado por Sam Fenton y Jezmi Tarik Fehmi hayan viajado por toda Europa para dar entrevistas presenciales; también están lo suficientemente relajados como para devolver las preguntas al entrevistador, que cuando se pide un café con hielo, hace que Fenton entorne los ojos antes de preguntarse: ¿en qué momento del año decidimos que hace demasiado frío para dejar de pedir hielo con el café?
Durante los primeros años de vuestra carrera no concedisteis entrevistas. Ayer, sin embargo, disteis cuatro, y hoy otras tantas. ¿Qué ha cambiado?
Sam Fenton: Hubo un momento hace año o año y medio, no sé exactamente porque los últimos tiempos han sido confusos, en que nos dimos cuenta que no dar entrevistas parecía una decisión consciente. Y no es así, es solo que al principio no nos ofrecían muchas y eran un poco arbitrarias. Llegó un punto en el que empezamos a tener mejores ofertas y tan pronto como empezamos, otros medios se dieron cuenta de que estábamos dando entrevistas. Fue algo más natural, y así hemos tenido más tiempo para madurar como banda. Quizá también tenía que ver con Dean Blunt y estar en un sello, World Music, que ya era misterioso de por sí.
¿Tenemos demasiada información de las bandas que nos gustan? En mi adolescencia, pasé bastante tiempo sin saber cómo eran físicamente REM.
Jezmi Tarik Fehmi: No creo que sea necesariamente “demasiado”. Si es lo que una banda quiere compartir y lo que su público desea, está bien. Creo que el suelo de lo aceptable ha bajado. Si no quieres hablar de algo, no deberías sentirte obligado ni debería ser la norma. No tienes por qué grabarte un vídeo desayunando. Creo que las expectativas hoy son demasiado altas.
Sam: REM es un gran ejemplo, porque su voz es tan característica que empiezas a crear en tu cabeza una imagen de cómo pueden ser, y cuando lo descubres tal vez no tenga nada que ver. Recuerdo conocer a bandas de las que había creado una imagen en mi cabeza que no tenía nada que ver con la realidad. Creo que hay un elemento interesante en escuchar la música de alguien y crear tu propia imagen personal.

Some Like It Hot es vuestro trabajo más pulido y mejor terminado, ya no sois aquella banda de vuestros primeros discos. Algo intencional, imagino.
Sam: Creo que ha sido instintivamente intencional, pero no conceptualmente intencional. No es que nos planteásemos grabar un trabajo más pulido. Ha sido una combinación de circunstancias: dónde estábamos o a qué punto hemos llegado después de girar y mejorar tocando y componiendo. No nos dijimos “vamos a hacer EL disco”. Pero intentamos hacer las cosas mejor que en Mallorca [N. del R.: allí grabaron The Twits durante ocho semanas en febrero de 2023], donde tuvimos muchos problemas técnicos.
Jarik: Hubo un momento durante las segundas sesiones, en México, donde sentimos que este disco estaba mejor terminado. Pero como dice el refrán inglés, no puedes sacarle brillo a la mierda. Había canciones obviamente buenas que nos hicieron sentir que iba a ser un disco sólido. No es algo que se pudiese decir de Tracy Denim o The Twits, que eran un poco sin ton ni son.
Nina: Además, trabajamos en el estudio con ingenieros y con Liam, nuestro batería en directo, mientras que en Mallorca fuimos nosotros tres todo el tiempo. Y Tracy Denim se grabó en un estudio, pero era un sitio que se acababa de montar.
A diferencia de la mayoría de bandas actuales, es difícil definiros en unas pocas palabras. Ni siquiera con sellos. ¿Indie? ¿Shoegaze? ¿Brit-pop? ¿Slacker? No os voy a pedir definiros, pero ¿cómo os hace sentir?
Sam: Entiendo que la gente tenga que ponernos un sello si quiere convencer a alguien de que vaya a vernos. Pero si nos preguntas a nosotros, depende mucho. A veces la gente saca a colación referencias que me gustan, pero en la mayoría de casos no suelen ser grupos que nos gusten ni nos representen.
Otra cualidad distintiva es que vuestras canciones son un diálogo entre tres voces. No parecen dirigidas, como la mayoría del pop, a un “tú”, sino que parecen una conversación entre vosotros. Casi a lo Lee Hazlewood y Nancy Sinatra. ¿Cómo trabajáis?
Nina: Cada uno escribimos lo que se nos pasa por la cabeza y se acabó. No hablamos demasiado sobre ello. Por supuesto hay muchas veces que inevitablemente parece que estamos respondiendo al otro sin saberlo, pero es casualidad, en el sentido de que lo que escribimos para una estrofa puede terminar en el estribillo o en la outro. Pero no hay un tema común a la canción. Como nuestras letras son vagas puede haber puntos de conexión que hagan que el oyente ate cabos o le dé un significado a la canción en el que ni siquiera habíamos pensado, algo que me encanta.
Hay muchas referencias cinematográficas, sobre todo noir, en este disco. No solo el título, sino también canciones como «The Lady Vanishes» [Alarma en el expreso], una película de Alfred Hitchcock. Incluso la portada encaja en ese universo.
Sam: Es donde los tres nos ponemos de acuerdo, porque a todos nos gustan distintas películas y grupos, pero desde que nos conocimos siempre hablamos de cine negro, y apreciamos que sobreviva a todas las modas. Creo que es por la combinación de la oscuridad de la trama y el lenguaje tan estilizado y chispeante, a veces puedes encontrarte que en mitad del momento más violento los personajes pueden pronunciar las frases más ridículamente ingeniosas. Eso me encanta.
Os juntasteis en el barrio londinense de Peckham en 2020, en plena pandemia, un contexto muy raro para poner en marcha un grupo.
Nina: No dimos ningún concierto durante los primeros dos años, y honestamente creo que eso nos benefició porque para cuando pudimos tocar ya habíamos escrito dos álbumes y un EP. Por eso los primeros conciertos, como el de Manchester, donde aún era todo sentado, se vendieron por completo. En el siguiente, creo recordar que en Corsica Studios, éramos la primera banda de la noche pero vino mucha gente a vernos. Nos hemos sentido mimados desde el principio, no hemos tenido que hacer noches de open mic ni tocar en salas donde no nos conocía nadie, lo que nos ha facilitado las cosas.
Saltemos a 2023, el año en el que todo explotó para vosotros. Publicasteis dos discos, Tracey Denim y The Twits, y girasteis por todo el mundo. ¿Qué recordáis?
Jarik: No recuerdo demasiado, la verdad. Solo detalles específicos, como ir a América o tocar en un festival como el Primavera por primera vez. Todo eso en apenas un par de semanas.
Nina: Aún no hemos parado ni tenido el tiempo suficiente de reflexión para digerirlo. Creo que ni siquiera hay una separación entre 2023 y ahora, porque hemos estado hablando de esta gira desde que hicimos la anterior gira, hay tanta planificación por adelantado —a veces dos años— que es difícil pararse a pensar. Es un ritmo totalmente distinto al que los oyentes perciben. Es como lo de los dos discos en un mismo año. No es por desmitificarlo, pero no fue lo que ocurrió, simplemente fue una coincidencia.
Supongo que tuvo que haber un momento en el que decidisteis apostar por la música, porque todos teníais otros trabajos. Entrenadora de pilates, jardinería, publicidad…
Sam: El timing ha sido perfecto, porque el gobierno británico nos dio ayudas a los autónomos por el covid, que se nos acabaron justo antes de que nos fichasen. Fue un período tenso en el que sabíamos que iba a pasar algo pero no teníamos un duro y de repente pasamos de no tener trabajo al trabajo que queríamos.
Nina: Yo he tenido que tomar muchas decisiones, como dejar una relación que no funcionaba por girar tanto o dejar mi trabajo como entrenadora, que me encantaba pero era agotador. Siempre he hecho música y arte, pero el trabajo me permitía salir de mi cabeza y lo echo de menos, sé que volveré a hacerlo en algún momento. Intenté compaginar las dos cosas pero fue la peor idea.
Texto: Héctor G. Barnés
Fotos: Rankin






