Encuentros

Adiós Cometa, pulsión emocional desde Costa Rica

Adiós Cometa es una de las bandas clave del shoegaze latinoamericano actual. Formados en San José, Costa Rica, en 2019, han ido perfilando un sonido propio que cruza shoegaze y dream-pop con pulsión post-punk, ecos emo y un gusto claro por las atmósferas cargadas. Su música se mueve entre el golpe y la melodía, con esa mezcla de ruido y emoción que funciona igual en estudio que en directo.

Tras los EP La isla que somos (2021) e Isla invisible, consolidaron su propuesta con Nuestras Manos Son Incendios (2024), un primer largo que amplió su alcance y los situó definitivamente en el radar internacional. En paralelo, su implicación en la escena local ha sido parte importante de ese crecimiento: edición en físico, impulso de conciertos y conexiones con otras escenas de Latinoamérica.

Ahora encaran una nueva etapa con Un destello de luz, su próximo álbum, que se publicará el 29 de enero de 2026 en coedición entre Furia (Costa Rica), Spinda Records (España) y Steadfast Records (EE. UU.), con lanzamiento en digital y en formatos físicos (vinilo, CD y cassette). El disco se ha ido adelantando con tres singles que apuntan a un trabajo amplio y emocionalmente ambicioso: “Candelaria”, “El mundo en mis brazos (Leonor)” y la reciente “Luminosa”, último adelanto antes del álbum.

Con el lanzamiento a la vuelta de la esquina y planes de gira para 2026, hablamos con Adiós Cometa sobre el momento actual de la banda, cómo se ha construido el disco y qué significa crecer sin perder de vista el lugar del que vienen.

Un destello de luz llega en un momento en el que vuestro nombre empieza a circular fuera de Costa Rica con bastante rapidez. ¿En qué momento os disteis cuenta de que la banda estaba creciendo tanto y cómo lo gestionáis emocional y vitalmente?

Para serte honesto, nunca deja de sorprenderte que personas fuera de tu entorno, incluso en países en los que nunca has estado, conecten con la música que haces con tus amigos. Cuando comenzamos la banda nuestro objetivo era grabar, tocar uno que otro show y listo, no teníamos mayores expectativas. Pero la música tiene esa cualidad de extenderse, de fluir por si misma, y eso es lo que pasó. Y cuando finalmente tuvimos la oportunidad de tocar fuera del país, la primera vez que estuvimos en México, en 2022 (abriendo para una banda española, El Último Vecino, por cierto) y ver personas cantando nuestras canciones, creo que fue ahí cuando caimos en cuenta que esto se había expandido más allá de lo que habíamos esperado.

 A nivel de grabación, vuestro sonido siempre se ha caracterizado por capas y atmósferas muy cuidadas. ¿Cómo ha sido el proceso de producción de este álbum y cómo se toman las decisiones dentro de la banda?

Amamos el proceso de grabar. Eso de llevar una idea a un ensayo, trabajarla y pulirla hasta tener una canción que luego llevas al estudio, grabas y trabajas detalladamente en post-producción, es para mí un proceso mágico. Sacar algo de la nada.

Originalmente grabamos Candelaria, sin ningún plan concreto de cómo o donde lanzarla. Esto fue justo después de lanzar nuestro primer disco. 2024 y 2025 fueron años muy activos para nosotros tocando en vivo y gracias a eso tuvimos que ensayar seguido. Eso ayudó a que hubiera chance de proponer ideas y armar nuevas canciones, y así fue como salieron los demás temas del disco. Un par, Mala Memoria y Victoria, son canciones que ya veníamos tocando ocasionalmente en vivo desde hacía años, y finalmente decidimos grabarlas. Así fue como al final quedamos con un disco completo.

En cuanto a la producción en sí, casi todas las canciones las grabamos en directo en el estudio, en simultaneo para mantener ese feel de interpretación en vivo, y posteriormente re grabamos guitarras, voces y lo que sea necesario. Ahí es cuando prestamos especial atención a la atmósfera y grabamos las capas necesarias de guitarra, manteniéndolo sencillo, sin exagerar (usualmente quedan 3 tracks de guitarra, que es al fin y al cabo como tocamos en vivo, con 3 guitarras). En cuanto a las decisiones, con los años hemos llegado a un nivel de entendimiento y confianza que nos permite hablar cuando es necesario y ceder cuando lo es. Los roles están bien establecidos y así funcionamos bien. Al fin y al cabo todos tenemos gustos similares así que nos entendemos bien.

La escena independiente costarricense está viviendo un auge particular, y vuestro sello Furia es parte clave de eso. ¿Qué tiene vuestra escena local y qué parte de esa identidad sentís que se ha impregnado en la música del disco?

La escena de música independiente en Costa Rica es pequeña pero muy intensa. Somos un país de poco más de 5 millones de personas, pero te sorprenderías de la cantidad de conciertos, bandas y lanzamientos que hay. Creo que un aspecto importante es que existe un relevo generacional adecuado, porque hay muchas personas jóvenes involucradas, no solo asistiendo a conciertos, sino también haciendo bandas. Con Furia tratamos de darles una mano, produciendo conciertos, promocionando, estableciendo puentes con bandas y escenas de otros países y, sobre todo, editando música en físico, porque queremos que existan registros tangibles de esta generación, de esto que está pasando.

Creo que esa identidad definitivamente permea alguna manera nuestro disco. Hay algo que valoramos mucho y es la conexión que se ha generado entre el público y la banda en los conciertos, al punto en que las canciones las sentimos más de ellos que nuestras. Ya sabés, de eso que terminas de tocar y te llega alguien a decir lo mucho que significan esas canciones para esa persona y cómo le han acompañado en las buenas y en las malas. Es algo que se ha construido poco a poco, en esas salas, en esos espacios calurosos de San José que nos han formado como banda, como amigos, y esas experiencias se han filtrado en las nuevas canciones, en las letras. Esa esencia está ahí.

Habéis mencionado influencias que van del shoegaze al emo y al slowcore, pero vuestro sonido nunca suena derivado”. ¿Qué referentes, ya sean musicales o no, diríais que han marcado especialmente el espíritu de Un destello de luz?

Creo que lo que nos ha funcionado es tomar de influencia todo lo que nos gusta, pero sin encasillarnos en “quiero hacer shoegaze, quiero hacer slowcore”, porque cuando haces eso, te limitas. En este álbum hay desde influencias western (Candelaria), hasta slowcore (Mala Memoria), post-metal (Victoria) y emo (El mundo en mis brazos), más nunca podrías encasillar el disco en alguno de esos estilos. Y eso es, lo que en nuestra opinión, lo hace divertido. Y también eso dificulta un poco hablarte de bandas específicas que nos han influenciado, porque la lista sería grande y medio disímil, pero básicamente resonamos con la música atmosférica y emocionalmente cargada. Un destello de luz es como una sopa donde revolvemos todo eso y lo hacemos nuestro.

El disco tendrá ediciones en vinilo, CD y cassette. ¿Qué os interesa de volver a formatos físicos en pleno 2025: romanticismo, sonido, coleccionismo o posicionamiento frente al consumo musical rápido? Y, ya que estamos, ¿sois coleccionistas de música en formato físico?

Todos en la banda andamos ya por los 30’s y nos tocó vivir lo último de los formatos físicos. Vivimos esa transición de cuando la música dejó de estar siempre ligada a un medio físico y pasó a ser algo intangible, que no se podía ver ni tocar. Por muchos años sentimos esa ausencia, hasta que vino todo este auge, este regreso de lo físico. Así que las ediciones físicas han sido algo vital en la identidad de la banda desde el inicio, un poco por romanticismo, sí, de replicar lo que sentíamos cuando ibas a un concierto y comprabas un cd de la banda que acababas de descubrir, o de abrir el librito de un disco y leer las letras y los agradecimientos. Queremos que las personas más jóvenes experimenten eso. También, por supuesto, es un medio muy importante para financiar grabaciones y giras. En la economía del streaming, los formatos físicos tienen un papel fundamental porque con lo que vendes un disco equivale a lo que ganas con cientos o miles de plays en una plataforma digital.

Si tuvierais que elegir una sola canción del disco para que alguien entienda quién es Adiós Cometa hoy, ¿cuál sería y por qué?

‘Una vida en otra parte’. Por algo la elegimos como punta de lanza para el disco. Es una canción directa, intensa, emocional y honesta, con ese contraste entre lo áspero y lo cálido. Además cantan Mark y John, dos de nuestros tres cantantes, la primera vez que cantan juntos en un mismo tema. Es muy catártico, y si hay un adjetivo que creo yo describe bien a Adiós Cometa, es ese, catarsis.

 El disco sale en enero, habrá gira y el interés va en aumento. Si miráis a un año vista, ¿qué sería para vosotros un “año ideal” después de Un destello de luz?

Un año ideal sería tocar en nuevos lugares, hacer nuevos amigos, tender puentes y llevar lo que hacemos a nuevos lugares. Europa es un territorio que queremos explorar más. También, amamos grabar, así que lanzando este disco, entramos inmediatamente a grabar cosas nuevas. Tenemos varios planes de splits con bandas de otros países y de explorar nuevos sonidos e influencias en esas grabaciones. En fin, seguir disfrutando de esto. Todo es ganancia.

 Para acabar: ¿tenéis previsto pasar por España en vuestra gira?

¡Por supuesto! Amaríamos visitar España y hacer nuevos amigos por allá. Si todo marcha bien, iremos en la segunda mitad del 2026. Cruzando dedos para que así sea.

 

Texto: Álvaro Rebollar

Fotos: Judit Esquivel

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