El grupo liderado por BJ Barham lleva años construyendo una reputación basada en la honestidad, la entrega y una capacidad innata para transformar sus canciones de estudio en experiencias emocionales mucho más intensas sobre un escenario. Y este álbum aparece precisamente como un testimonio casi perfecto de esa identidad. Grabado en uno de los recintos más míticos del mundo, el disco ofrece una fotografía sonora del grupo en pleno estado de madurez, con un repertorio escogido al detalle y un sonido que respira amplitud sin perder intimidad. Temas como «Burn Flicker Die», más largo y más emocional que nunca, revelan la capacidad del grupo para convertir un pequeño drama personal en un crescendo de impacto colectivo, mientras que piezas como «Lonely Ain’t Easy» o «I Hope He Breaks Your Heart» mantienen esa cualidad confesional que caracteriza la escritura de Barham, pero reforzada por la respuesta del público y la dinámica instrumental ¿El casi de arriba? Pues que por poner un pero, cuarenta y cinco minutos son demasiado poca chicha para lo que podía haber sido.
Eduardo Izquierdo






