
Este sábado tendremos una nueva oportunidad de disfrutar del preciosismo pop que destilan las canciones de The Happy Losers. La banda madrileña no es fácil ver en directo, lo que convierte esta ocasión en un momento muy especial. Y más si se encuadra dentro de la fiesta aniversario del fanzine Balas Perdidas, impulsado por la discográfica Rock Indiana de Madrid.
Rock Indiana celebra su 30 aniversario en Canopy Castellana, sábado 17 de enero
Ya sabes, apunta el sábado 17 a partir de las 21hrs en el Canopy Castellana. No se nos ocurrió mejor argumento para calentar motores que preguntarles por sus preferencias musicales, y esto es lo que nos han contado:
Tony (voz y guitarra)
The Housemartins. London 0 – Hull 4.
No tuve padrinos musicales y en mi casa no había tocadiscos, así que llegué a esto de la música por la puerta de atrás. Antes de escuchar “Happy Hour” en la radio, a finales de los ochenta, para mí solamente existían grupos más o menos agradables de los que me sentía ajeno. Esto me cambió la vida. ¿Unos tíos tocando una canción divertidísima mientras cantaban a toda velocidad una letra que era absolutamente ininteligible? ¿Punks que no berreaban, que no me daban miedo y que incluso llevaban gafas? ¿Cómo podía ser? ¿Cómo podían cantar todos a la vez y que sonase tan bonito? Ni sintetizadores, ni baterías programadas, ni misticismo, ni pelos de colores, ni hostias. Melodía y actitud. ¿Valía solamente con eso? Me compré el disco, el primero que compraba en mi vida. Y sí, era eso. Supe así que quería montar un grupo.
The Zombies. Odessey and Oracle.
Podría haber elegido cualquier disco de los Beatles o muchos de los Beach Boys, pero creo que el grupo de los sesenta con el que más me identifico es The Zombies. Quizá porque no se parece a los demás. Quizá porque son esencialmente anti-Rock. En ellos no hay provocación hipócrita, ni malditismo forzado, ni parecen querer hablarte desde la soberbia artística. Canciones de guitarras tocadas con piano, tipos con pinta de ser educados (alguno con gafas) y un talento prodigioso para la melodía. No conozco una banda más elegante y fácil de identificar, que además tenga un cancionero tan soberbio.
Velvet Crush. In the Presence of Greatness
De entre los muchos grupos de Power-pop (o similar) que aparecieron en la década de los 90, Velvet Crsuh es uno de los que más me influyeron. Este disco en concreto ha sonado miles de veces en mi casa. En su momento, aglutinaba un montón de cosas que sentía muy presentes alrededor y que por separado no me tocaban la fibra: guitarras ruidosas, espíritu indie (su grupo anterior Choo Choo Train lo era mucho más), velocidad…
The Jayhawks. Tomorrow the Green Grass.
El disco que derribó mis prejuicios y me abrió la puerta de la música country. No es mi disco favorito de los de Minneapolis, y habrá quien diga que ni siquiera es un disco muy country, pero es un discazo y le debo el haber podido caminar hacia un universo fantástico que desconocía.
The Divine Comedy. Bang Goes the Knighthood.
Quería poner un disco del siglo XXI y es el primero que me ha venido a la mente. Quizá porque me encanta y porque soy ultra fan de Neil Hannon. Quizá porque este disco representa el tipo de música que me hubiese gustado hacer si tuviese su voz, un diez por ciento de su talento y medios para plasmar lo que me pasa por la cabeza.
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Sergio (Voz y guitarra)
The Beatles. A Hard Day’s Night.
Una colección de canciones perfecta. El espejo en el que mirarse si te gusta el pop de guitarras y voces con melodías de estructura clásica (y todo en menos de tres minutos). No está reconocido como su obra maestra porque enseguida la música juvenil evolucionó hacia otros derroteros, pero para mí es muy especial.
Squire. Get Smart!
Revival mod ochentero. Yo los descubrí ya en los 90. Y flipé con la energía de estas canciones y la belleza de las melodías y arreglos.
The Housemartins. The People Who Grinned to Death.
Aunque suele citarse su álbum de debut como el más influyente yo me quedo con el segundo y a la postre el último disco de estudio de los de Hull. Estaban inspirados en todo: melodías, letras y arreglos. Y fue una revelación para alguien como yo, que adoraba la música pop pero pasaba de la indumentaria a la que obligaba ser de una tribu.
Teenage Fanclub. Bandwagonesque.
El noise pop que más me gustaba (y había muchos tipos a primeros de los 90) era este. Tres compositores brillantes armonizando a dos o tres voces sobre guitarras super saturadas y con melodías pop. Y encima me descubrieron a Big Star.
Mamá. El último bar.
Mi disco favorito, de lejos, de lo que se dio en llamar pop español de los 80. Letras que te llevan directamente a una época en la yo aún era un crío pero que siguen funcionando perfectamente muchos años después.
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Óscar (batería)
The Who. The Who Sell Out.
Podría haber elegido cualquier disco de The Who porque son mi debilidad, pero en este hay dos joyas que me vuelven loco: Our Love Was” y “I Can’t Reach You.
Los Negativos. Piknik Caleidoscópico.
No había ningún grupo (ni lo habrá) en España que recogiera toda esa amalgama de sonidos y textos psicodélicos
Tormentas Imaginarias.
Actitud y sonidos únicos, con unas melodías que siempre suenan en mi mente
Morrisey. You are the Quarry.
Es un trallazo tras otro, con letras afiladas y melodías imposibles de olvidar
The Turtles. Happy Together: The Very Best Of The Turtles
Recopilatorio del año 2004 que muestra un gran repertorio de los grandes olvidados de los sesenta, que teniendo unos muy grandes temazos sólo son conocidos por su Happy Together.







