
La visita de Water From Your Eyes a la Sala Upload se saldó con aforo completo y la sensación de que el grupo ha pasado ya a una categoría mayor que en sus anteriores visitas. Prueba de ello fue que la sala se les quedó completamente pequeña, hasta el punto de que en muchos momentos resultaba difícil ver el escenario. Aún así, el público se mantuvo atento y receptivo durante todo el set.
Water From Your Eyes salieron ya como banda completa, algo importante para entender cómo su propuesta ha evolucionado. Lo que antes podía percibirse como un dúo de art-pop experimental, que sigue siendo la base central de la banda, ahora se presenta como un grupo de rock ruidoso que ha desarrollado y consolidado sus ideas en un formato completo, al menos para sus directos.
El setlist, basado en It’s A Beautiful Place (2025) y Everyone’s Crushed (2023) con guiños a Structure (2021), comenzó con “Born 2” seguido de “Structure”, epítome de la vertiente más fragmentada del grupo, con una construcción del tema a golpes que sigue definiendo parte de su identidad. Por su parte, “Barley”, sostenida sobre un bajo que parece ir siempre un paso por detrás, se construye por capas mientras la voz de Rachel Brown mantiene un tono casi impasible. Ese contraste entre un fundamento rítmico “que parece que no tira del todo” y una arquitectura muy precisa es parte del encanto del grupo, y aquí funcionó especialmente bien. “Life Signs”, en directo, gana aún más energía y su compás irregular se percibe más como impulso físico que como rareza intelectual.

A lo largo del repertorio, temas como “Out There”, “Buy My Product”, “True Life” o “Quotations” confirmaron que el material de Everyone’s Crushed y Structure gana mucho en formato banda. Lo que en disco puede sonar más cerebral o hermético, en directo se beneficia de la presencia física de la batería y el bajo, pues los cambios de sección se entienden mejor, las disonancias no resultan tan crípticas y la sensación de “dadaísmo sonoro” llega al público en un formato más manso y accesible. En ese sentido, “Nights in Armor” destacó especialmente. Su canción con la estructura más clara fue, a la vez, un respiro y una demostración de que cuando quieren son capaces de acercarse a temas con formato canción.
El tramo final se centró en It’s A Beautiful Place, con el tema titular y “Blood on the Dollar” preparando el terreno para “Playing Classics”. Este último fue el clímax lógico del concierto: un tema de construcción paciente, del bajo al piano disonante y a la guitarra de Nate Amos, mientras la voz de Brown mantiene el pulso del tema. Es una canción pensada para hacer bailar, pero obviamente dentro de los códigos propios de la banda. Acabaron con “Track Five”, que funcionó estupendamente bien como cierre.

Después de su concierto, el paso de Water From Your Eyes por Barcelona confirmó varias cosas: que su directo ha crecido y se ha consolidado en formato banda; que el material nuevo y el antiguo conviven bien en escena; y que su rareza, lejos de diluirse, se ha vuelto más accesible sin perder personalidad. Es destacable también que se mostraron especialmente cercanos con el público, comentando lo peculiar del entorno del Poble Espanyol y siendo explícitamente críticos con el gobierno de Israel por el genocidio contra el pueblo palestino. Que una banda se implique políticamente desde el escenario, más allá del gesto mínimo, sigue siendo algo poco frecuente y, en este caso, de agradecer.
Texto: Álvaro Rebollar
Fotos: Marina Tomás Roch






