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The Wildhearts + Meryl Streek – O2 Academy (Londres)

Arrancar con Failure, Is the Mother of Success y Nothing Ever Changes (But the Shoes) es casi una foto de su trayectoria. La primera cierra el último álbum, Satanic Rites; la siguiente abre su primer EP, Mondo Akimbo a-Go-Go (1992). La prolífica carrera del de Newcastle acumula tantos favoritos del público que elegir es renunciar, y echar de menos algún tema resulta inevitable.

Esta gira tiene, además, un significado singular para el pelirrojo: ha habido muchos cambios últimamente y el set list es un reflejo claro. Ya no tiene que pactar con sus compinches, así que el diseño y la estrategia son solo suyos. Recupera caprichos, los mezcla con clásicos y da un peso notable a sus últimos lanzamientos. Hay cerca de 1.000 personas que llenan el recinto y las cantan todas. Por la edad, diría que buena parte de ellos ya los vio rozar el éxito comercial en la segunda mitad de los 90.

La siempre estupenda y luminosa Sleepaway (esa melodía deudora de The Undertones) convive con locuras oscuras como Vernix. Cogemos aire con Geordie in Wonderland antes de atacar los discos más recientes. Maintain Radio Silence destaca: es el acierto del último. También hay espacio para estrenar tema, Spider Beach, y para presentar una novedad: una teclista que apoya arreglos y refuerza coros. Todos cantan Cheers. Eso no es ninguna sorpresa.

Junto a sus nuevos y jóvenes compañeros, Ginger parece uno más. Dominan el ruido, dominan la intensidad y suenan con una presión poco habitual en bandas que llevan treinta y pico años moviéndose en estas dinámicas. No hay hueco para la nostalgia: se muestran igual de apabullantes que sonrientes. Resulta casi insultante lo compacto y lo sueltos que van mientras reparten cera. Muy de agradecer la actitud, el compromiso y el sonido.

Cuando ya estamos al límite, sin fuerzas —ellos no—, arrancan 25 minutos de “serrucho”: Everlone empalma con una mezcla demencial de riffs de Destroy All Monsters, Do the Channel Bop, Shame on Me, Institutional Submission, Turning American y culmina con Slaughtered Authors. Ahí es donde The Wildhearts marcan la diferencia. La sala queda hipnotizada y boquiabierta. Asombroso. Eso sí, todos al otorrino. Menuda tralla. Lo que acaba de pasar es, ni más ni menos, The Wildhearts. Un trago de agua y traca final: Troubador Moon y Diagnosis como aperitivo antes de los clásicos del 94-96. Ahora sí, el pogo hace que todo salte por los aires.

Nota: El set list que se adjunta es solo una guía que tienen pegada en los monitores. Muchas se deciden sobre el escenario.

Texto: Miguel Maroto

 

 

 

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