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Monkey Week Son Estrella Galicia – Puerto de Santa María

 

Destroyer

¡Qué bien se está en casa!

Es cierto que Sevilla tiene un color especial y echaremos de menos esos patios de naranjos, esa Torre de Don Fadrique y esa Alameda, bares y salas de alrededores, historia viva del rock & roll andaluz… pero tocaba volver a casa y El Puerto de Santa María nos esperaba como siempre, con los brazos abiertos y mucho más: consolidados y nuevos escenarios de ensueño, encuentros para profesionales del sector y casi un centenar de conciertos nacionales e internacionales en el mejor de los ambientes.

 

Llegamos el viernes y, como el tiempo vuela en el Monkey y estamos de doble celebración, la vuelta a casa y nuestro 40 aniversario, planificamos una Ruta cien por cien 66, ¡allá vamos!

Primera parada en uno de los nuevos escenarios, la impresionante Casa Cossio, una casa palaciega con un gigantesco jardín en el corazón del Puerto; allí, entre manjares canarios maridados con vinos de aquel lado del Atlántico (la familia del Hero Fest y Malpaís Records detrás del evento, además de la colaboración del ICDC), nos reencontramos con los nuestros, primeros brindis y la saxofonista canariona Alba Aceituno abre la veda con la presentación de su nuevo proyecto y disco, el recién salido “loscoloresdelaspiedras” (25), bajo el nombre de Pleito.

Pleito

Jazz experimental (respiración circular como latido principal), loops y cuidados efectos que funden con el folklore de su tierra. Sola en escena, rezuma virtuosismo, sensibilidad y fuego en cada interpretación, no solo al saxo, también al canto y susurros, más percusiones mil. Quedamos marcados por la introspección luminosa de “ausencia” y una “virgendelpinotepidoestarmejor” que es trance y sanación. Quédense con su nombre.

Por los pelos llegamos a Los Chivatos en la sala Padreo, que terminan de desgranar su humeante nuevo álbum, “Pulpa” (25); les pillamos la matrícula a la primera, derrochando pop-rock con mucho nervio punk, primos cercanos de Camellos, Pony Bravo y Parquesvr, guitarras al poder y mucha personalidad en directo. Luego vamos a por otra taza de gofio sonoro del bueno, esta vez con los experimentales Lagoss y su hechizante electrónica marciana y envolvente, en un Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca totalmente poseído por la rave de los canarios.

Los Sara Fontan

Y si hay un dúo experimental y rompedor que siempre nos dejan con la boca abierta, esos son Los Sara Fontan, que hacen que se tambaleen los barriles de la bodega y el Castillo de San Marcos al completo. Bruma electrónica y sintetizada, con Sara al violín y Edi Pou a la batería, una centrifugadora sonora que nos acelera las pulsaciones una y otra vez. Dijimos que nuestro Monkey sería rutero y, si buscábamos guitarras y distorsiones, las encontramos en nuestra querida pista de coches de choques con Aiko el Grupo. Cada vez más afiladas en directo, tardan pocos parpadeos en poner boca abajo la Pista Jagermusic con una frenética balacera de hits incontestables, de “Truchita (nunca volveré!!!!)”, a una muy coreada “Por qué no dices la verdad” que crece y crece hasta saltar por los aires.

La siguiente ración de guitarras patrias la pone La Paloma, que llegan con su segundo largo bajo el brazo, “Un golpe de suerte” (25), del que nos pega de pleno la interpretación de la titular, más una ráfaga de himnos de su anterior trabajo, como “Algo ha cambiado” o esos “Palos” que no olvidamos del todo y el claustro del monasterio a punto de arder.

Repion

Doble sesión ganadora en la Pista Jagermusic: primero con el post-punk y pop-rock lo-fi de los valencianos Ku!, con pildorazos como “Rápido” o ese irresistible cover que hacen suyo y canta hasta el que no se lo sabe, “No culpes (será que no me amas)”; y luego con una de las bandas jóvenes más en forma del panorama nacional, Repion, presentando su nuevo largo, “201” (25), del que suenan como clásicos instantáneos “Otro día será” y “X”, entre otras, pasando por su material más inflamable y pegadizo: un “Viernes” sanador de tristezas, la siempre cegadora y adictiva “Brillante” y esa nostalgia luminosa de verano eterno de “Barrio Somavilla”. Las hermanas Iñesta siguen volando sin techo a la vista.

Sobrepasamos las tres y media de la mañana y el frío aprieta, pero hay que aguantar para ver el debut de Cervatana sobre las tablas del claustro, con la voz inconfundible de Dandy Piranha (DMBK) al frente, que también se cuelga el bajo para la ocasión, haciendo equipo con el también kinkidélico José Ugía a los teclados y mandos electrónicos, y el multiinstrumentista Fran Sánchez. Un “Bomba” de quejío psicodélico con camaleónica y oscura electrónica, del techno y krautrock más efervescente, al ambient atmosférico y envolvente. Todo con la colaboración de la artista Elena Gog, al baile y performance bajo la lluvia de meteoritos de este interesantísimo nuevo proyecto, que lanzará su debut discográfico durante la primera mitad de 2026.

Cervatana

 

El sábado siempre amanece con vermut en mano y Batalla de bandas (concurso que gana, Botella de Anís el Mono al aire, Ortiga), en la que reconfirmamos a Los Chivatos y nos quedamos con más ganas de Memocracia, para después comenzar la tarde en la Sala Milwaukee bajo el hechizo electrónico de Le Parody, folklore futurista y lisérgico, con su último e imprescindible “Remedios” (24) aún en llamas. Así, bien flanqueada por dos trompetas siderales, Sole nos ofrece una buena dosis de poética sanadora, compromiso y éxtasis colectivo a ritmo de rave: de “Se clavan” a “Un remedio” y una “(La)Puerta” (a la que se suma Dalila) que abren mentes y corazones.

La tarde coge velocidad de crucero y pasamos del punk-rock de “Olvídate de mí” de los catalanes Diamante Negro, con la sala Padreo muy conectada en cada estribillo, al pogo que organizan, punk y post-hardcore a discreción, los burgaleses Memocracia en el Teatro Pedro Muñoz Seca; más una última ronda de Milwaukee para ver la puesta de largo del “Peach please” (25) de Drûpe, rock costero y volcánico llegado de Lanzarote que deja alguna que otra quemadura en el público que llena la sala.

Juventude

Toca aire fresco en el escenario grande de la Plaza Alfonso X, llena hasta la bandera y preparada para otra gran sesión doble: Ángel y Nico, voces, guitarra y teclados de Juventude, bien acompañados, vientos incluidos, se meten al público desde el inicio en el bolsillo, con la plaza al completo cantando y bailando cada tema de la banda, como “Dicen de ti” o “La motillo”; pop setentero, kinki, surrealista y rumbero a quemarropa. Si ya casi no teníamos frío, Eva Summers (voz y guitarra) y Ale Conde (bajo), Dear Joanne, hacen que suban las temperaturas a base de punk-rock, garage, new wave y power pop incendiario, con un plus de cuidada estética ochentera y mucha rock & roll actitud sobre las tablas. De “Ella quiere tocarme el pelo” a “Benito el aparejador” o “Angie la ladrona”. Mucho magnetismo y pura combustión instantánea en cada interpretación. Habrá que seguirlas muy de cerca.

Frente Abierto

Volvemos a Casa Cossio y Frente Abierto (uno de los conciertos más esperados) ya están haciendo temblar los cimientos del jardín y de todo El Puerto de Santa María, desgranando su debut discográfico “Guerra a todo eso” (25). Un colectivo de músicos andaluces de altos quilates: Marco Serrato (bajo y contra), Raúl Cantizano (guitarra flamenca, eléctrica y sanfoña), David Cordero (teclados y programaciones), Carlos “Choco” Pérez (guitarra eléctrica) y Borja Díaz (batería y percusiones), acompañados hoy por la cantaora Lela Soto y el cantaor Sebastián Cruz.

Experimentación con colmillo, del free jazz al ambient, con base de metal-rock extremo para acompañar y ahondar en palos flamencos al rojo vivo. Así vamos de una bambera y una caña con ración extra de doom metal, la primera a cargo del poderío de Sebastián, y la segunda con la voz en llamas de Lela, para pasar luego a fundir metales por soleá en una “Parece que te estoy viendo” que corta la respiración. Y nos vamos por bulerías Gnawa, con el compositor de la letra entre el público y subiendo al escenario para cantarla junto a Lela y Sebastián, Miguel García (Dandy Piranha) rules.

 

Cambiamos de escenario y toca peregrinar para ver al cabeza de cartel de este año, pero antes de entrar en el Monasterio de la Victoria, nos damos una vuelta en coches de choque con los portuenses Sunflowers, sudando psicodelia y garage mutante del bueno en la Pista Jägermusic. El claustro expectante y salen a escena los canadienses Destroyer, con Dan Bejar al frente, para ponernos a levitar desde el inicio con la pieza que abre su último “Dan’s Boogie” (25), una “The Same Thing as Nothing at All” espacial. La cosa es seria, la banda roza el milagro en cada interpretación, apocalíptica y celestial, y Bejar, crooner y director de orquesta total, con ese carisma, magnetismo y duende que solo tienen unos pocos, nos calan de emoción, tema a tema, hasta los huesos.

Destroyer

De la sugerente y juguetona “Times Square” a la mágica brisa de una maravillosa “Kaputt” (JP Carter dibujando paisajes infinitos a la trompeta y sintes, una y otra vez), pasando por otras dos masterpieces que ya justifican haber cruzado el océano en esta vuelta a casa, que no nos podíamos perder bajo ningún concepto: una “Rubies” que para el tiempo y deja marca imborrable, y una “Suicide Demo for Kara Walker” que hace que más de una estrella muerta resucite súbitamente y tintinee, conmocionada, en el cielo del Puerto de Santa María. Otra liga, uno de esos conciertos que nunca se apagan del todo, Bejar y su dream team de músicos siguen y seguirán resonando en el Monasterio de la Victoria.

Nos quedamos con las ganas de ver a la banda marroquí Taqbir, pero un cambio de horarios del que nos enteramos sobre la marcha las situó a las tres de la mañana; y tampoco llegamos al baile final de los siempre abrasivos y catárticos Dame Area (nos consta que ambas actuaciones fueron puro fuego). Y aunque nos costó bajar de las alturas a las que nos transportaron Destroyer, hicimos un esfuerzo para no retirarnos, y nos ayudó primero la oscuridad resplandeciente y bailonga de la banda de Gotemburgo Sylvie’s Head, y luego el explosivo garage rock y huracán de riff y distorsiones del trío portugués 800 Gondomar, un frenético broche en llamas de nuestra vuelta a casa más rutera.

Texto y fotos: David Pérez Marín

 

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