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Blow Up Fest – Wau y los Arrrghs, The Chevelles y The Peawees

 

 

Wau y los Arrrrghs!

Se preveía que el Blow Up iba a ser un fiestón por todo lo alto y una orgía del mejor rock’n’roll. ¡Y así fue! Muchos pogos, mucho sudor, muchas sonrisas, muy buen rollo y mucho y buen rock’n’roll con muchas grasa garage.

Media entrada aproximadamente, pero muy entusiasta y gritando y saltando como si estuviera lleno. Eso que la cosa no empezó excesivamente bien. Hemos visto en otras ocasiones a los italianos The Peawees y la cosa ruló mucho mejor. Sin ir más lejos protagonizaron un potente y muy divertido concierto en el último Tobalina Fest. El caso es que, extrañamente para lo habitual en Santana, comenzaron con un sonido bastante malo y muy apelmazado que no dejó que disfrutáramos de arranque tanto como pensábamos. Fue mejorando el sonido poco a poco y hasta Hervé Peroncini, parece que fue entrando en calor. Combinaron todo su arsenal garaje con punk, r’n’r, soul y rhythm and blues y acabaron calentando a la gente con algunos de sus más pegadizos singles y con varios de los temas más destacados de su último LP, “One Ride”.

The Chevelles

Había muchas ganas de volver a ver de nuevo a los australianos, The Chevelles. Muchos fans del mejor power-pop en general y de los Chevelles en particular acudieron a la cita precisamente por su presencia. La inmensa mayoría acabaron muy contentos su enérgico bolo con muchos momentos cercanos al punk, bastantes riffs hard-rockeros y más de una explosión garage que era el estilo más representativo de la triple velada. Lógicamente, viniendo de dónde vienen, no faltaron esos aromas a bandas clásicas del país de los canguros como Radio Birdman o The Saints. En los momentos más pop y melódicos, algunos otros y yo nos acordamos también del gran Paul Kelly, The Stems o los Hoodoo Gurus. Llevan un montón de años casi con la misma y engrasada formación y el regreso de su fundador Dave Shaw (The Stems, Neptunes) ha supuesto un nuevo chute de adrenalina. Por supuesto que nos acordamos de los Who, The Replacements, The Smithereens o The Plimsouls, pero también  había por ahí algún fanático de La Granja, hacia quienes también se nos fue la mente en alguna ocasión.

De hecho al igual que ellos cantaron un montón de temas para chicas y mujeres, aunque no usen tantos nombres propios de las mismas como hacen los baleares. Nos hicieron gozar con clásicos del pasado milenio, varios de ellos del “Gigantic”, (ese ‘Get It On’) pero también demostraron que siguen muy vivos con singles recientes con el impacto de ‘Steve McQueen (I Wish I Was)’. ¡Qué sigan regresando periódicamente porque se lo han ganado y les volveremos a “mostrar nuestro amor por ellos”!

 

The Peawees

A pesar de la mayor relevancia histórica de los australianos era muy lógico que el fin de fiesta fuera para los renacidos Wau y Los Arrrghs!!! Hubiera sido muy duro para cualquier banda “normal” el salir a escena tras la tormenta de garage-punk, fuzz y locura que desataron los valencianos. Encabezados por un entregadísimo Juanito Wau con su cavernícola y grave voz, pero muy apropiada para los sonidos del arrollador quinteto. Cachondo a más no poder y sin parar de gritar, moverse y hasta berrear nos dieron una paliza de casi una hora sin desmayo y que nos dejó el cuerpo derrengado.

Como son unos auténticos delincuentes comenzaron con su ‘Delincuente’ y ya no pararon de hacer el loco y parecía que todo podía explotar en cualquier momento o romperse la crisma o una pierna y tener que detallar la batalla campal. Se hicieron con la ciudad al machacarnos con ‘La Ciudad No Es Para Mí’. Un servidor se acordó de los abrasadores Tenpole Tudor al escuchar su versión killer del ‘Steppin’ Stone’. Se montaron un su tabla de surf imaginaria con la salvaje ‘Copa, Raya, Paliza’. Se paseó por encima de las cabezas de la entregada parroquia hasta en un par de ocasiones recibidas con algarabía y mucha voluntad. Otros momentos increíbles fueron ya hacia el final con ese clásico ‘Demolición’ de Los Saicos que Wau y los suyos han hecho propio ya. Para el accidentado bis no podían guardar mejor pelotazo que su ‘Viva Link Wray’ con las atronadoras guitarras emulando al susodicho. Nos recordaron que llevaban más de una década sin tocar en Bilbao y después de tan tardío regreso se ganaron el derecho (y la obligación para muchos de los fieles seguidores de su tribu) a regresar cuando quieran y cuanto antes si las magulladuras de los golpes recibidos se lo permiten. ¡A unos cuántos, entre los que me incluyo, todavía nos duelen los huesos y más órganos!

Texto: Txema Mañeru

Fotos: Dena Flows

 

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