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Alcalá Norte – La Riviera (Madrid)

 

Alcalá Norte es, desde hace ya tiempo, un fenómeno de masas. El incontestable éxito que supuso su más que sobresaliente disco de debut les ha valido para instalarse en todos los medios (incluso deportivos) y llegar prácticamente a todas partes, capitalizando además una dinámica utilización de las redes sociales.

A falta de una última cita en Barcelona el próximo mes de enero, cierran la gira Cañón que les ha tenido ocupados desde junio de este 2024 que se nos va en unos días, con un pase triple en La Riviera. Completan así el círculo, porque la tournée arrancó igualmente en la capital madrileña.

Mucho ha llovido en tan solo un año, desde una de aquellas primeras actuaciones, su paso por el Tomavistas, donde los que vimos al grupo sacrificábamos ni más ni menos que a Los Planetas, programados a la misma hora en otro escenario. Confieso no haberme arrepentido jamás de la decisión que tomé entonces, y que posibilitó mi bautismo en lo que a directos de la banda se refiere. Pero, en el fondo, lo de Alcalá Norte no es sino la constatación de la llegada a un público más amplio, apuntando incluso a la escala de masivo, de bandas surgidas desde el sector más rabiosamente joven de la audiencia como Carolina Durante, Biznaga, La Paloma, Hinds, Depresión Sonora, VVV Trippin’ You o Parquesvr, por ejemplo.

La actuación en la Riviera, eso sí, estuvo lastrada por un sonido deficiente. El micro de Álvaro jugaba a la contra e impidió la comprensión límpida en muchos casos de las letras, uno de los puntos fuertes de la propuesta de la banda. Curiosamente el de Barbosa no, que se encargaba de retenernos en tierra desacralizando cualquier atisbo de exageración al que la trascendencia que rezuman muchas de sus canciones pudiera llevar. De igual manera se perdió parte del misterio y épica melódica que saben transmitir en los temas más intensos.No había problema cuando tocaba meter una marcha extra, con guitarras contundentes y arrolladoras aprovechando el refuerzo que llegó con René del Hoyo, del grupo amigo Dharmacide.

Pero cualquier dificultad técnica quedó aparcada por la comunicación que saben ya establecer a la perfección con un público que “lololea” sin parar las partes instrumentales y que les jalea entonando el nombre de la banda con cánticos y aplausos de grada futbolística.

Escenografía modesta aparte de un Power Ranger verde saltarín para “420N”, un simulacro de ejecución sumaria con disparo de pistola en la cabeza para “Langemarck” y la corona de laurel para “La calle Elfo”. En realidad, la banda tiene en su composición heterogénea suficiente atractivo para mantener atrapada la atención del espectador. Lo dispar de la estética de cada uno de sus miembros mantiene un equilibrio insospechado e impensable a priori. La combinación del dinamismo exuberante de Laura a los teclados, el espíritu heavy de barrio de Barbosa, la pose trascendente a los Héroes de Silencio de Carlos o gamberra a lo Manchester Sound de Admin, en lo que Álvaro oficia de comedido y para nada histriónico maestro de ceremonias, funciona. Lo hace además de manera natural, como si, de hecho, no pudiera ser de otro modo. Es, en definitiva, un rasgo que distingue a Alcalá Norte,

El repertorio interpretado se ciñó de manera rigurosa al contenido del que es hasta la fecha el único trabajo editado y bastante del material de una maqueta primigenia desde la que todavía era complicado adivinar todo lo que iba a venir posteriormente. “Codere”, “Barbacoa en el cementerio” o “Dr. Kozhev”, junto a “10k”, su contribución al disco de versiones de Los Planetas, encontraron acomodo de manera natural con el grueso de su disco. Los únicos extras que se permitieron más allá de lo estrictamente publicado y conocido del grupo consistieron en dos curiosidades: las versiones de los franceses Icare (“Fils de Lucifer”) y del “Gimme! Gimme! Gimme! (A man after midnight)” de ABBA, que interpretaron con un sonido parecido a Editors.

De la capacidad superlativa para adaptar temas de otros a su propio universo musical habla precisamente “El Rey de los Judíos (Un Cosquilleo)” una auténtica maravilla elaborada a partir de una preciosidad compuesta por La Paloma. Pero nada hubo a modo de adelanto de lo que pueda tener preparado Alcalá Norte para dar continuidad a lo ya logrado. Y es que, probablemente, ése sea el reto más grande al que se enfrentan ahora: el esperadísimo segundo disco que determine la profundidad del proyecto. Por el momento ellos se dedican a vivir la vida cañón, rematando sus tres actuaciones seguidas en la sala a orillas del Manzanares con el anuncio de un concierto en el Movistar Arena para la temporada que viene.

 

Texto: Tomás González Lezana

Fotos: Salomé Sagüillo

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