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Una Casa Llena de Dinamita – Kathryn Bigelow (Netflix)

La respuesta de Estados Unidos a un ataque – proveniente de algún lugar indeterminado del Pacífico – de un misil con ojiva nuclear que tardará veinte minutos en arrasar una importante ciudad norteamericana es, como seguramente el lector ya sepa, el armazón argumental de esta película. La autora de La noche más oscura opta por narrar esos veinte minutos desde – parcialmente – tres puntos de vista diferentes, aunque siempre con los mismos personajes.

Esta utilización de perspectivas alternativas busca poner de relieve la profesionalidad – aunque también la falibilidad – subrayando especialmente la humanidad de quienes, desde diferentes enclaves, se enfrentan a un desafío descomunal, aunque para ello se recurra al tópico: la paternidad o la maternidad, las relaciones de pareja, o incluso la religión.

Aunque Bigelow pone en escena la situación – o situaciones – con su habitual y eficaz pulso, la triple recreación del mismo momento acaba restando tensión al film, notablemente en el tercer y último acto en el que la voz del presidente de los Estados Unidos aparece finalmente encarnada en un Idris Elba, demasiado incómodo – como actor – en ese rol. Mucho más eficaces se muestran, por ejemplo, Rebecca Ferguson, como responsable de emergencias en la Casa Blanca o Tracy Letts, componiendo el papel de un militar – de uno de los múltiples departamentos designados por indescifrables siglas que intervienen en la operación – de una sola pieza a quien, ni siquiera lo angustioso del momento, le hace olvidar el partido de fútbol americano que vio la noche anterior.

Cristóbal Cuenca

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