
Mahin, una viuda de 70 años, se da cuenta de la poca relación que tiene con sus amigas y sus hijos, que viven fuera de Teherán, por lo que un buen día decide dar un golpe de timón para escapar de una vida demasiado rutinaria y solitaria. Y a pesar del asfixiante control de la “policía de la moral” (establecida en Irán desde 2005, donde las mujeres sufren una severa represión por su vestimenta y su comportamiento social), Mahin desafiará el orden establecido, buscando casi al azar un hombre que le pueda hacer compañía.
La pareja de directores y guionistas formada por Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha ofrece un bonito alegato feminista y una agridulce historia no exenta de momentos de fino humor, a diferencia de su anterior película (“El perdón”), que tenía un tono mucho más sombrío. “Mi postre favorito” casi podría ser una historia exagerada y poco creíble, pero los autores consiguen aportar verosimilitud a esta película aparentemente ligera, aunque con más carga política, social e incluso filosófica de lo que parece a primera vista.
De hecho, el gobierno iraní retuvo los pasaportes a la pareja de directores y más tarde los condenó a 14 meses de cárcel (aunque con suspensión de pena temporal). ¿Su principal “delito”? Haber mostrado a la protagonista sin velo… Un gran aplauso para estos realizadores que, enfrentándose a unas leyes absurdas, lograron dar a conocer su película fuera de Irán, participando en festivales de cine como el de Berlín o Valladolid.
Jordi Planas






