
Afincada en Barcelona, aunque procedente de diversos puntos de Europa, Murina acaba de publicar su primer LP Nueva Forma de Vida (2025). La banda llega dispuesta a incomodar, sorprender y arrastrarte a su propio territorio salvaje. Este power-trío barcelonés —formado por la italiana Martina de Lugnani, la finlandesa Laura Vainio y el vasco Iñigo Torío— reivindica la libertad creativa desde sus cimientos: improvisación sin normas, pulsión emocional y un enfoque DIY que atraviesa todo lo que producen.
Con un sonido que mezcla grunge, punk y un leve destello shoegaze, la banda es un torbellino que transita entre la furia y la dulzura. Tras un EP y un crecimiento orgánico que culmina con su álbum de debut, con él Murina consolida una identidad sonora propia, visceral y profundamente honesta. Esta entrevista se adentra en ese universo donde la música no busca gustar, sino sacudir. Los tres miembros de este power triaron nos han hablado de sus planes y proyecto.
El término Murina procede del finlandés y es algo así como’ gruñido’. ¿Es la banda Murina un gruñido hacia algo o hacia alguien?
No es solo un gruñido hacia algo o alguien en específico, sino un gruñido que marca territorio. Es nuestra actitud, sobre todo, frente a la escena musical. Es decir: ‘Aquí estamos, hacemos lo que nos da la puñetera gana’. También nos gustan el contraste, irónicamente, parece una palabra mansa.
Originalmente, Murina era una banda compuesta por dos miembros, Martina al bajo y Laura a la batería. ¿Cuál es el motivo principal por el cual decidís que una guitarra debe unirse a la idea inicial?
Originalmente, la esencia de Murina se construyó en ese formato de dúo (bajo y batería) porque queríamos experimentar y romper con los clichés del rock. Es verdad que ese formato a dos nos generaba una especie de »brand’—ya sabes, las dos chicas, una rubia y una morena—, pero nosotras siempre vimos a Murina como algo cambiante y abierto. Y como nos joden las etiquetas, paramos con ese formato minimalista. La llegada de Iñigo y la guitarra fue ese paso adelante. Él trajo un respiro mucho más amplio y una profundidad flipante a la música. Mola la idea de ir a por lo desconocido, y esa decisión nos ha permitido de empujar los límites sonoros que buscamos.

Parece que el peso del rock alternativo de final de los 80s y de la primera mitad de los 90s ha caído sobre la influencia de Murina. ¿Qué bandas tomáis como referencia?
Esa actitud y esa música es lo que nos formó. La verdad es que Murina es una fusión total; nuestro sonido nace de la absoluta libertad y anarquíaa de expresión de lo que nos gusta a los tres, y por eso es difícil encasillarnos. Dicho esto, si tuviéramos que resumir en tres nombres el ADN de Murina, diríamos que Martina es fanática de Sonic Youth, Iñigo de My Bloody Valentine y Lari de Big Black. Pero ojo, eso es solo la base. Escuchamos un montón de otras cosas, y la magia de Murina ocurre justo en el punto donde esas tres cabezas chocan.
Parece que tratáis de romper algunas normas más ortodoxas de estructuras. ¿Creéis que el mundo del rock (en sus canciones) todavía está encasillado en una metodología demasiado clásica?
Desde nuestra perspectiva, no se trata de que una metodología sea más correcta que otra. Creemos que el Rock, y cualquier género, puede estar encasillado si la gente sigue fórmulas por inercia, y no por convicción. Lo que de verdad importa es fluir y ser coherente con las emociones que quieres transmitir. Si tenemos que hacer ‘mierda’, no pasa nada, mientras sea nuestra mierda. En nuestro caso, no tenemos una norma. Si un día nos emociona hacer un tema con una estructura estándar, lo haremos. Pero si el gruñido nos lleva por un camino caótico, iremos a lo más loco.
Vuestro nuevo disco se titula ‘Nueva forma de vida’ ¿Qué oculta o pretende mostrar este título?
El título, ‘Nueva Forma de Vida‘, oculta poco y muestra mucho. Principalmente, define el cambio que hemos tenido en la formación y como individuos: es un elogio al cambio, a la transición. Y al mismo tiempo, es una declaración sobre la función misma del arte: la de crear formas nuevas.

Me ha llamado mucho la atención el diseño gráfico. Parece algo caótico, pero atractivo…
Lo que nos cautivó a escoger esta imagen de portada es que es una acción incompleta y sin explicación, totalmente abierta a la imaginación. Es una chica que sube una escalera en un jardín de noche, camuflada entre las plantas y, además, disfrazada de princesa. Esa mezcla de devenir y nonsenso es la esencia de ‘Nueva Forma de Vida’.
El misterio es real: la foto la tomó un querido amigo en un festival de fotografía en Francia, y esa chica apareció y desapareció literalmente de la nada en ese momento. Luego, como siempre hacemos, le dimos la vuelta ácida poniendo colores flúor y metiendo la pata reconocible de Murina. Nos encanta hacer nuestras propias caratulas.
En el disco hay una mezcla de idiomas en las letras. ¿Por qué esa decisión de hacer un disco tan variado en lenguaje?
Las letras nacen de los disparates creativos de Martina. En cuanto al idioma, decidimos usar esa mezcla desde nuestros comienzos porque no lo vemos como un límite, sino como un recurso compositivo deliberado que enriquece nuestra propuesta.
También es un reflejo de los orígenes de sus miembros: Lari es finlandesa, Martina es italiana e Iñigo es vasco. Esta fusión hace que Murina resuene como un eco universal, siendo la prueba de que su música lleva un alma mestiza.
Parece que, para las bandas con influencias de sonido 90’s están abriéndose una brecha de visibilidad. ¿Habéis notado que pueda haber un cierto respaldo, por parte de los medios y el público?
A pesar del hype con las influencias de los 90, hoy hay tanto revival y mezcla de géneros que todo vale si lo vendes bien y si la estética es lo suficientemente chula para enganchar. Ante este panorama, nosotras vamos a nuestro ritmo, despacio, pero cuidando la música a tope, que es lo primero. Intentamos ofrecer un producto verdadero y sincero, y así, siempre hemos tenido a alguien que ha percibido esta honestidad y nos ha seguido. En fin, el noise rock de por sí en España sigue estando infravaloradísimo y no es tendencia, y es una duda si la escasez del género es una oportunidad o un obstáculo. Desde los comienzos, nuestra visión ha sido multidireccional. No aspiramos a ser la ‘banda de’ o ‘la representante de’ en este país; simplemente hacemos nuestra música para el mundo.
El disco se ha editado a través de dos sellos, La Rubia Producciones (España) y Araki Records (Francia). ¿Como llegáis a dichos sellos? Y ¿Creéis que la edición Francesa puede abrir puertas a Francia y de ahí a Europa?
Conocimos el trabajo de Nuria de La Rubia Producciones, y ella ya nos conocía, así que la sintonía fue rapidísima. Ella es la que está haciendo el trabajo más gordo aquí, tratando de mover nuestra propuesta en España. De hecho, la admiramos mucho por su tozudez y por querer presentar algo distinto a lo más comercializado.
Por otro lado, Araki Records es un micro sello de Francia, ellos ya habían participado en la edición de Wave the Brain EP (2020). Cuando supieron que íbamos a sacar el LP, quisieron participar de nuevo. No tienen ni agencia de booking ni management. Pero lo que sí conseguimos es tener presencia en los circuitos underground de Francia, donde el noise rock funciona mucho mejor.
¿Qué planes tenéis?
Estamos en plena ebullición creativa, volcados en el próximo asalto discográfico. Queremos expandir nuestro territorio, y eso significa networking constante: tocar puertas de sellos y buscar alianzas con bandas afines, aquí y fuera. Pero no somos ilusos; nos dejamos llevar porque, seamos honestos, el mundo del rock ‘n’ roll es jodidamente impredecible, y eso es parte de su encanto.
Próximos conciertos:
Febrero 20 – Sala Radikal (Granollers)
Febrero 28 – Arrebato (Zaragoza)
Abril 10 — Atzavara (San Feliu de Guixols)
Texto: Mario Silvestre






