Encuentros

Crim, rompiendo límites y expectativas

 

Foto: Alberto Cano

 

Los catalanes Crim demuestran, una vez más, que el punk combativo no entiende de fronteras ni de idiomas y que su éxito es fruto de convicción y constancia. En un panorama musical en el que la fugacidad parece ser la norma y en el que muchas bandas se consumen en el fuego rápido de la inmediatez, resulta grato encontrarse con grupos que se aferran con fuerza a su identidad y logran crecer paso a paso.

Crim ha conseguido consolidar un espacio propio dentro de la escena estatal y fuera de nuestras fronteras. Los tarraconenses se han convertido en una demostración práctica de cómo una banda puede mantenerse siendo fiel a su esencia, capaz de generar comunidad alrededor de un discurso social claro y contundente. Publicar un quinto disco, «Futur Medieval» (HFMN/Bcore, 2025) en un idioma que todavía arrastra prejuicios dentro de ciertos circuitos musicales no es solo un acto de coherencia, sino también un gesto de reivindicación cultural. Este sábado 18 confirmarán todo esto y más en su concierto en Barcelona junto a Brigade Loko y Kaleko Urdangak (https://paral-lel62.cat/es/programacio/crim-brigade-loco-kaleko-urdangak-barcelona-parallel62-2025/).

Tengo la sensación de que habéis puesto a Tarragona en el mapa del punk rock y con la difícil labor de cantar en catalán…

Representada, al menos dentro de lo que es nuestra escena y este mundillo del punk rock, principalmente. Nos da un cierto orgullo cuando se habla de nosotros y se menciona a Tarragona. Els Pets, por ejemplo, son conocidos, pero a nivel de punk rock no había todavía una representación.

Futur Medieval, es vuestro quinto disco. Para mí el título es una contradicción ¿Qué significa para vosotros?

Es una contradicción buscada: futuro y época medieval. Sugiere imágenes del mundo en el que vivimos con derechos propios del medievo, violencia, feudalismo, macropoder para unos y pérdida de poder y libertad para el pueblo, que somos nosotros.

Foto: Silvia Missaghast

También se refiere una época pasada representada en la portada, con guerra y violencia…

Esa evolución hacia este “futuro” es un poco lo que refleja la portada. La contradicción entre el mundo tecnológico moderno y la violencia, así como retroceso en derechos que estamos viviendo dentro de nuestra época actual. Todo esto es contrario a lo que entendemos como progreso.

¿Progreso tecnológico?

Sí, el progreso y la tecnología. Ambos conceptos deberían estar más en armonía, pero la realidad nos lleva a algo que no debería ser, pero está siendo. La tecnología está jugando un papel de retroceso en libertades y derechos.

Todas vuestras portadas tienen un aire anacrónico, ahora que hablamos del progreso tecnológico. ¿Se debe a algún motivo?

Nos atrae el romanticismo del pasado más que el presente. También porque son ilustraciones. Blau Sang es más romano. Para los últimos tres discos el ilustrador ha sido el mismo: Guillem Pongiluppi. Hemos confiado mucho en él. Le pedimos cosas concretas y él hace su magia. Su estilo encaja con la temática del disco y continúa la línea que hemos seguido. Nuestra primera demo ya tenía ese estilo, es nuestro rollo. La textura de pintura, hecho a mano con tablet, mantiene una línea coherente con nuestro discurso.

El tema Carnets de punk, parece una crítica contra los puristas del punk. ¿Os habéis sentido atacados alguna vez o, incluso, hiperdefinidos?

Sí, en algunos casos. Hay mucha gente a la que le gusta hablar de los demás y definir cómo deben ser las cosas y cómo no deben ser. Hoy en día, gran parte del mundo, sobre todo el de los más jóvenes, está regido por influencers. La mayoría de ellos son sólo comunicadores que no tienen criterio ni conocimiento sobre la materia, pero la gente los escucha y se los cree a ultranza sin aplicarles la más mínima duda. Por suerte, en nuestro entorno hay gente que no nos juzga. Estamos rodeados de gente que a la que le gustamos por lo que hacemos y decimos, si buscar un contexto políticamente correcto y de acuerdo con sus ideas.

Es la primera vez que incluís una versión en uno de vuestros discos. Éste es de la banda punk catalana Kitsch ¿Cómo surge la idea de grabarla y de incluirla?

Kitsch es una banda que nos encanta y ya habíamos versionado su tema Presó Mental anteriormente. Decidimos grabarlo y después incluirlo como cara B en un single, algo que solía hacerse antes y que nos gusta mucho. Nos encantó cómo quedó y por eso decidimos incluirlo dentro del nuevo disco. Además de encantarnos musicalmente, nos sentimos muy cercanos a su manera de pensar y de hacer las cosas. Tal vez sea la banda catalana de la que nos sintamos más cercanos.

¿Qué función tiene para vosotros ser críticos o expresar protesta en las canciones?

Es un desahogo. La crítica es un buen pretexto para empezar, para crear canciones. No buscamos cambiar a la gente, sino expresar lo que sentimos. Nuestra música es política en cierto sentido, pero no tenemos la repercusión suficiente para cambiar la sociedad. Nuestro público ya está enfadado de por sí.

El nuevo disco parece tener elementos nuevos, dentro de vuestro estilo, con algunas partes más arriesgadas, con respecto a trabajos anteriores. ¿Es por influencia de la música que escucháis últimamente o es fruto de una apertura consciente?

Ambas cosas. Todos escuchamos música diferente, se puede decir que nos influenciamos entre nosotros y no tenemos miedo de hacer cosas raras o inesperadas. No queremos repetirnos ni hacer discos conformistas. Nos dejamos llevar por lo que nos gusta hacer y eso es lo que queremos para nuestros discos. Es parte de nuestro estilo, añadir elementos que puedan no ser ortodoxos del género. No buscamos agradar, sino expresarnos. Cada vez nos permitimos más experimentar y romper estructuras, solos, tempos… todo fluye según lo que sentimos en el momento.

Entonces, el proceso creativo es muy orgánico, ¿no?

Sí, totalmente. Empezamos con ideas, nos dejamos llevar, y al final sale algo que sigue siendo “Crim” pero distinto. Por ejemplo, hay solos o secciones que se destacan más que nunca en este último disco, incluso con influencias de estilos que no esperarías.

Foto: Eric Samper

¿Sois conscientes de que habéis creado una especie de marca o moda? Hoy por hoy, es difícil ir a un concierto de punk y no ver ninguna camiseta de Crim.

Sí, se ha creado una marca, no capitalista ni moral, sino actitudinal. Gente que lleva camisetas del grupo, incluso gente mayor. Nos sorprende y nos flipa. Siempre hemos estado un poco al tanto. A veces los diseños salen de la banda, otras de hermanos que están metidos en el tema. Nos importa mucho.

¿Pensáis, que el mainstream político catalán podría absorber el punk rock en catalán, como un fenómeno similar al que sucedió a EEUU en los primeros 90, aunque los motivos y propósitos sean distintos?

Todo es muy fugaz ahora, la gente escucha lo que tiene más likes, no hay contexto ni crítica. Si no hay contexto, es difícil coger cariño a una banda. Pero nosotros seguimos sacando discos completos, y la gente que nos escucha aún aprecia ese rollo clásico de banda. Además, estos fenómenos han surgido acompañados de producciones gigantescas y dudamos seriamente que ningún tipo de gobierno invierta en bandas como la nuestra, teniendo en cuenta que despotricamos sobre ellos cada vez que tenemos ocasión.

¿Cambia algo el idioma para la gente que va a vuestros conciertos fuera de Cataluña a estas alturas?
Bueno, sí que saben las canciones mejor, ¿no? (risas) Hace ya mucho tiempo que tocamos fuera de Cataluña. La gente viene al concierto y si le gusta se queda. Aunque no te conozca mucho, les mola y disfrutan del concierto. Tenemos la sensación de que el hecho de que no conozcan el idioma en el que cantamos no les supone ningún problema.

¿Cómo funciona la repercusión de vuestros discos en el extranjero?
Algunos discos, como Blau Sang, se han editado en Estados Unidos. Esperábamos algo diferente, un poco más de repercusión internacional, pero nuestra música no es algo que se escuche a gran nivel, más allá del underground.

¿Qué tal la experiencia de compartir escenario con bandas como Agnostic Front o Bad Religion?

Es un sueño poder girar con ellos. Lo que más nos gusta —y nos sigue sorprendiendo— es la humildad de mucha gente que ha creado esta escuela y que, desde su estatus, muestra interés por nuestra banda y nuestra música. Es impresionante estar tocando sobre el escenario y ver de reojo a Brian Baker a un lado del escenario disfrutando del concierto.

Hablando de giras, Tarragona no aparece en vuestros conciertos de presentación. ¿Qué está pasando?
Habrá Tarragona. Ni te imagines que no vamos a tocar en Tarragona. Podría ser que no encontráramos ningún espacio, pero tenemos la Sala Zero y ahí podemos hacerlo. Al final el concierto lo montamos nosotros. Buscar la sala… la gente de la ciudad no tiene culpa de que tengamos los políticos que tenemos. Aunque mande Vox, la gente es la gente.

¿Qué planes tiene Crim para el futuro?

Seguir tocando todo lo que se pueda, hacer nueva música sin marcar un camino fijo. Sacar discos sin que nadie lo espere. Hacerlo con ilusión, con metas realistas, y sobre todo, disfrutar del proceso.

Texto: Mario Silvestre

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