El estreno en 1994 de Pulp Fiction dio lugar en Estados Unidos a una inusitada fiebre por la música surf, lo que se denominó tercera ola. El motivo fue el protagonismo que le dio Quentin Tarantino en la película sonando temas como «Misirlou» (Dick Dale), «Surf Rider» (The Lively Ones) o «Bullwinkle Part II» (The Centurians). Aquella locura había que aprovecharla y a Paul Johnson (guitarrista de The Bel-Airs y posteriormente de Paul Johnson & The Packards) se le ocurrió montar un concierto con leyendas de la música surf de los años sesenta. El problema era que muchos de aquellos músicos habían fallecido, otros estaban ilocalizables y algunos llevaban décadas sin tocar música. Pero consiguió contactar con miembros de The Chantays, The Surfaris, Davie Allan & The Arrows, The Chantays, Jon & The Nightriders, The Lively Ones y The Astronauts.
El local elegido fue el Lighthouse, una legendaria sala relacionada con el jazz en Hermosa Beach (California), y el concierto tuvo lugar el 1 de abril de 1995. Paul Johnson no se preocupó de que aquella velada quedara documentada y todos los que aquella noche tocaron siempre pensaron que sus actuaciones habían quedado perdidas en el tiempo. Pero había una grabación. La persona a la que debemos agradecérselo es al productor Mark Linett, actualmente conocido por haber remasterizado los trabajos de los Beach Boys y ganador de tres premios Grammy (uno de ellos por la caja de The Smile Sessions de los Beach Boys).
“Fue mi amigo Elliot Easton, guitarrista de The Cars, quien se enteró, me lo dijo y para allá fuimos los dos”, dice Mark Linett. “Si voy a un concierto prefiero grabarlo antes que simplemente verlo. En esa época acababa de comprar mi primera grabadora digital portátil de ocho pistas”. Durante años, esa grabación la guardó Mark Linett en su casa. Cuando se convirtió en un conocido productor, la desempolvó y empezó a trabajar digitalmente sobre ella mejorando el sonido.
Son veinticincos temas, prácticamente un recopilatorio de grandes éxitos. Mientras los músicos van subiendo y bajando del escenario, lo hacen sin darse cuenta de que están haciendo historia. Aparte de la siempre omnipresente «Misirlou», es difícil citar un clásico del surf que no esté incluido en el álbum: ahí están «Pipeline», «Baja», «Mr. Moto» y «Wipe Out». “Fui a un evento promocional hace poco y me preguntaron dónde me situé para la grabación”, continúa Mark Linett. “La verdad es que no recuerdo ni dónde me puse ni cómo lo hice, pero ahora que lo pienso, solo había un sitio posible, justo al lado del escenario, en una esquina. Y el equipo era tan pequeño que en cierto modo no me sorprende que pasase desapercibido”.
Esta vibrante colección de clásicos rebosantes de reverberación recuerda lo atemporal que es la música surf. Es una cápsula del tiempo ya que, en general, se trata de artistas de los años sesenta que actúan treinta años después. El Lighthouse no tenía capacidad para todos los fanáticos de la música surf esa noche, pero gracias a esta grabación se puede viajar en el tiempo para experimentar la energía y diversión de ese día con un género siempre asociado a la cultura y música estadounidense. El disco lo tiene todo: guitarras vibrantes, reverberación y redobles de batería. Todo es como debe ser. Perfecto para retroceder en el tiempo, sentirte bien, mover los pies y esbozar una sonrisa. Coge una tabla de surf y lánzate a las olas.
MANUEL BETETA






