
Hay bandas que hacen del detalle una religión y del clima emocional un territorio propio. Yumi Zouma llevan más de una década demostrando que el dream pop puede ser elegante sin caer en la blandura, y que el shoegaze también sabe crecer sin perder sensibilidad.
El próximo 30 de enero, el cuarteto neozelandés publicará No Love Lost To Kindness (Nettwerk), su quinto álbum de estudio, y lo presentará en directo en nuestro país en marzo de la mano de Last Tour.

Las fechas ya están marcadas en rojo: Barcelona (La Nau, 19 de marzo) y Madrid (El Sol, 20 de marzo). Dos salas perfectas para dejarse envolver por una banda que siempre ha sabido convertir la introspección en experiencia compartida.
Formados en 2013 y repartidos desde entonces entre Melbourne, Londres, Nueva York y Wellington, Yumi Zouma han construido su carrera a distancia, desafiando husos horarios y geografías con una química inquebrantable. Desde sus primeros EPs y el impacto bloguero de A Long Walk Home For Parted Lovers hasta discos como Yoncalla, Willowbank, Truth or Consequences o Present Tense, la banda se ha ganado el respeto de medios como Pitchfork, The Guardian o Stereogum, además de girar junto a Lorde o Jamie xx.
En No Love Lost To Kindness, grabado en Ciudad de México y producido por Josh Burgess y Charlie Ryder, Yumi Zouma dan un paso más allá. Sin renegar de su pasado, el grupo apuesta por un sonido más crudo, más denso y emocionalmente más expuesto, alejándose de las guitarras etéreas para añadir peso, aspereza y verdad. Las canciones ya adelantadas —Cross My Heart and Hope To Die, Blister, Bashville on the Sugar y Drag— dibujan un disco intenso, honesto y sin maquillaje, donde caben el amor, la pérdida, la ansiedad y la aceptación personal.
Para quienes buscan referencias, el radar apunta a Hazel English, Still Corners, The Japanese House o Geowulf, pero Yumi Zouma siguen jugando en su propia liga. Las entradas ya están a la venta y el nuevo single llega este viernes. Avisados quedáis: marzo promete bruma, guitarras y emociones a flor de piel.
Texto: Carlos López






