
Primal Scream, una de esas bandas que siempre han entendido el rock como un espacio de confrontación y ruido político, se han visto envueltos estos días en una polémica de alto voltaje tras uno de sus conciertos en Londres. El incidente tuvo lugar en el Roundhouse, durante la celebración del 25 aniversario de XTRMNTR, cuando en la interpretación de «Swastika Eyes» se proyectaron imágenes que han sido calificadas como antisemitas por distintas organizaciones judías del Reino Unido.
En las pantallas del recinto pudieron verse símbolos como una estrella de David entrelazada con una esvástica, superpuesta a rostros de líderes políticos como Benjamin Netanyahu o Donald Trump, junto a imágenes de destrucción en Gaza y mensajes que acusaban a los gobiernos occidentales de complicidad en un genocidio. La reacción no se hizo esperar y el caso fue trasladado a la policía por parte de entidades como la organización benéfica británica Community Security Trust (CST), que protege a la comunidad judía en el Reino Unido, explicando que ese tipo de iconografía no puede entenderse únicamente como crítica política, sino como una asociación directa entre el judaísmo y el nazismo.
El propio Roundhouse emitió un comunicado pidiendo disculpas y asegurando que desconocía el contenido de las proyecciones, subrayando su rechazo frontal a cualquier forma de antisemitismo. El debate está servido.
EI






