
Vigo no hiberna
Ocho años invadiendo bares, bibliotecas y teatros de Vigo.
El Underfest Xacobeo 2025 ha vuelto a demostrar que el rock también pertenece al otoño, llenando la ciudad de música sin necesidad de macroescenarios ni temperaturas veraniegas.
La chispa del rock y el silencio sepulcral

La octava edición arrancó el jueves 13 de noviembre en plena borrasca. Cápsula encendió el festival desde Radar con su mezcla de psicodelia, glam y punk, un estallido que activó la energía rockera del Underfest desde el primer minuto.
El viernes, Antonio Luque convirtió la biblioteca del Real Club Náutico en un refugio íntimo donde las canciones de Sr. Chinarro resonaron en un silencio reverencial. Un espacio perfecto para el desgarro emocional de temas como Muelle 1 o Efectos Especiales.
Nostalgia noventera y virtuosismo neerlandés
La noche continuó con dos platos fuertes del cartel. Primero, Chucho, con Fernando Alfaro al frente, regresó a un Radar casi lleno donde los fieles revivieron la intensidad de los 90. Para muchos fue una catarsis alimentada por guitarras afiladas e himnos como Magic o Revolución; para otros, un territorio emocional difícil de atravesar.

Después llegó la tormenta sónica de DeWolff en Masterclub. El trío neerlandés presentó Love, Death & In Between y Muscle Shoals, reivindicando un blues-rock psicodélico impecable, casi ceremonial, entre riffs virtuosos y un Hammond rugiendo como un culto pagano. Una experiencia magnética que solo se vio eclipsada por el murmullo de una parte del público.
The Psychedelic Furs y un cierre para bailar
El sábado, el Teatro Salesianos colgó el cartel de “no hay entradas” para recibir por primera vez en Galicia a The Psychedelic Furs. Richard Butler lideró un reencuentro generacional con clásicos nacidos en los 80, un concierto que funcionó como una conversación con un viejo amigo y que dejó al público eufórico.
Para cerrar, Rinôçérôse transformó Masterclub en un club de baile hedonista. Guitarras crudas y beats electrónicos llenaron la sala de glitter sonoro, poniendo fin al festival con un estallido que anticipaba un amanecer bailando.
Lo que queda por venir
Con esta edición, Underfest confirma que su fórmula —pequeñas salas, grandes nombres— se ha asentado en Vigo y en el panorama gallego. Ahora solo queda imaginar qué nos traerá 2026 y revivir lo ya vivido, sabiendo que la ciudad no hiberna cuando suena la música.
Texto: Dawidh Augusto







