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Festival Hiper H (Armilla, Granada)

 

 

Los Planetas

 A un año de publicarse el álbum Super H, el homenaje al debut de Los Planetas de 1994, una fiesta colectiva pareció engrandecer el legado del grupo granadino y en su propia casa con miles de fans venidos de todo el país. Pero cuando el reloj marcaba las once y cuarto de la noche y el frío ya cortaba el aire, la gente empezó a enfilar la salida del recinto de Fermasa en Armilla (pegado a la capital) con un viejo debate planetero que parecía resuelto. Hubo un enjambre de opiniones a favor y en contra.

El público volvía a estar dividido tras un concierto de Los Planetas, como en los años 90 y primeros 2000. Para algunos, los que esperaban una continuación de sus pletóricos conciertos del 30 aniversario de la publicación del seminal LP Super 8, fue una pequeña decepción. El show, de unos 80 minutos, se quedó cortó y faltaron temas como «De viaje», «Pesadilla en el parque de atracciones» y otros singles de éxito de los granadinos.

Para los fans de pata negra del grupo, aquellos que valoran los cambios de estilo en su trayectoria y su capacidad de arriesgar y evolucionar, fue una gran actuación. Otra más. El concierto volvió a mostrar la solvencia de una banda que en su madurez, ya de vuelta de todo (y de todos), se muestra seguro y convencido sin importar el qué dirán. Así que los aficionados que busquen a una banda de pop previsible y correcta la llevan clara con Los Planetas, que siempre se han caracterizado por el caos y el libre albedrío. Un grupo complejo, indescifrable y que, misterios de la vida, ha terminado sobreviviendo (y triunfando) contra todo pronóstico.

Además, se podía prever que Los Planetas de 2025 no se habían quedado anclados en 2024:  mirando al setlist de conciertos anteriores en Barcelona (17 de octubre) y Bullas, Murcia (11 de octubre), el del sábado 1 de noviembre fue una actuación bastante continuista. Arrancaron 15 minutos antes de los previsto, a las 21:45 horas, con una primera tanda de hits («Segundo premio», «Qué puedo hacer», «Prueba esto») que auguraba un largo karaoke que se fue diluyendo. Luego le siguió una parte más densa y shoegaze (preciosa «Señora de las alturas», un puntazo kraut encadenar «Hierro y niquel» con «Romance de Juan de Osuna») con la sorpresa añadida de Álvaro Rivas, vocalista de Alcalá Norte, cantando con entusiasmo hooligan, un poco a lo Liam Gallagher, «Islamabad». Al final llegaron algunas canciones más accesibles («Alegrías del incendio», «Alegrías de Graná», la inevitable «Un buen día») y un exultante fin de fiesta con todos los grupos del festival acompañando a la banda en el escenario con otro himno de la casa: «Cumpleaños total».

Junto a la versatilidad del músico Alonso Díaz Carmona —que sustituye a Banin a los teclados, hace coros y también toca la guitarra—, llamó la atención la felicidad que irradiaba J. El líder de la institución indie granadina se mostró sonriente y comunicativo, casi exultante, como una especie de padrino de facto de los grupos que participaron en el festival Hiper H. Como en shows anteriores, también volvieron a sacar a pasear un nuevo tema, «Dos cruces», de momento una especie de bolero extraño que se parece más a la intro de Narcos que a un tema típico de Los Planetas. Veremos.

La traca final planetera no se puede entender sin la participación de media docena de bandas que dejaron un buen sabor de boca en una jornada soleada, muy agradable en lo climático, que también se sumó a la fiesta indie. Faltaban algunos nombres importantes del disco (Carolina Durante, Depresión Sonora, Melenas y Marcelo Criminal), aunque, en general, los grupos cumplieron de sobra, con especial mención para Cala Vento.

Cala Vento

El dúo de rock del L’Emporda empezó como un tiro con su versión mitad en catalán, mitad en español, de «Si está bien» para luego aporrear sus instrumentos como si fuera el último día de sus vidas. Parece mentira que, viniendo de un lugar que invita al sosiego, incendien los escenarios con una propuesta que parece simple (batería y guitarra), pero en la que se te ven rápidamente las costuras si no eres realmente bueno. Pues Cala Vento llevan ya una década facturando grandes temas y bordando sus directos sin retroceder un milímetro en su minimalismo rock, pop y punk. Al final, Aleix Turón cogió el micrófono y dijo que las letras del disco de Una semana en el motor de un autobús, seguramente el álbum más redondo de Los Planetas, les habían marcado. Una bonita curiosidad.

De Triángulo de amor bizarro siempre uno espero mucho porque nos muestran el camino de lo que debería ser la música indie o alternativa: riesgo, originalidad, pasión genuina. Rodrigo Caamaño salió con una camiseta del …And Justice for All de Metallica, lo que parecía toda una declaración de intenciones. Les costó entrar en calor, tal vez porque no atinaban con un sonido que parecía tropezarse con el aire y se enmarañaba. Cuando irrumpieron con «La caja del diablo» (de largo, la mejor versión del Super H) la cosa cambió. Y qué chula es «Vigilantes del espejo», el cruce perfecto entre New Order y The Jesus and Mary Chain.

Santiago Motorizado

Para los que no estábamos familiarizados con la carrera en solitario de Santiago Motorizado (compositor y cantante de los argentinos El mató a un policía motorizado), fue un descubrimiento dar con un autor con tan buen gusto, cantándole al amor sin sonar cursi y que relacionó la balada «Pienso en vos» con la película Atrapado en el tiempo protagonizada por Bill Murray. Se marcó un inesperado show de canciones de rock clásicas y tranquilas, lleno de momentos luminosos («El gomoso»). La música entraba de maravilla a la hora de la sobremesa, como una buena tarta de queso, justo cuando empezaba a llegar el público en masa.

Con Los Punsetes llega otro debate recurrente en el pop de este país: los amas o los odias. Admiras el hieratismo de su cantante, quieta como una estatua desde hace casi dos décadas en cada concierto, o mejor vas a la barra a por una cerveza. Te rindes a unas letras ingeniosas (“España, España, España / País, bandera, España. / Con más tontos que listos. / Con más fuerza que maña”) o suspiras por tanta rima enfática que no recordabas desde los años de BUP en los que te atrevías con la poesía de baratillo. Los madrileños son como las lentejas, si quieres las comes, y si no las dejas.

Alcalá Norte

Sobre el hype eterno de Alcalá Norte, ¿hay para tanto? Como todo, depende de a quién se lo preguntes. A su favor cuentan con lo más importante, un ramillete de temazos pop-rock (la inicial «Superman», «Los chavales», «La calle Elfo» y ese himno generacional llamado «La vida cañón»), pero también cierto engolamiento interpretativo y desmesura que recuerdan más a Héroes del Silencio que a sus amados Oasis.

El festival Hiper H, en general bien organizado y estéticamente impecable gracias al match entre Javier Aramburu y la típica cerámica granadina, se completó con las actuaciones de Edu Requejo y las granadinas Las Dianas, que mostraron descaro, pegada y actitud punk pop a la hora de comer, con el rico sol de noviembre, cuando aún faltaba mucho para que se volvieran a alinear los planetas favoritos del rock español.

Texto: Jon Pagola

Fotos: JM Grimaldi

Los Planetas

 

 

 

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