
Ignoraba cuál sería la vertiente musical por la que se decantaría el pianista Aaron Parks para su concierto de regreso a Barcelona: el rollo astro cósmico de Little Big, el objetivo futurista de Little Big III o el clasicismo, y apuesta ganadora, del nuevísimo By All Means.
Ganó el último, ignorante yo, pues puede ser que lo que se mueve entre el cool y el hard sea más fácil de defender cuando la banda que te acompañan toca junta esa noche por primera vez.

Al cuarteto le dieron forma el propio Aaron junto a Dayna Stephens al saxo, Cornelia Nilsson a la batería y Ben Street al contrabajo. A ratos parecía que habían ensayado lo suficiente para plantar un concierto con cara y ojos. Otros, era obvio que debían tirar de chuleta, lo cual descafeinaba un poco ciertos pasajes del concierto, pues las improvisaciones parecían muy medidas.
Entre eso y Parks tocando de espaldas al público (digo yo, que la situación del piano se podía haber girado un poco hacia la derecha y hubiéramos visto el perfil de su tocada), la sensación era de cierta frialdad. «Parks Lope», por ejemplo, suena con mucho más vigencia en el álbum de lo que lo hizo en BCN. Otras, sin embargo, brillaron con chispa. Lógico cuando tienes en el escenario músicos de tal calibre. Pero hubo cierto aire de frialdad pululando durante el evento y me llevó a no conectar con lo que estaba viendo. Quizás no era mi día.
Texto: Sergio Martos
Fotos: Alberto Belmonte






