
El dúo sevillano Juventude acaba de editar su disco homónimo (Juventude, Calaverita Records), un debut muy esperado —produce Íñigo Estanques— a tenor del ruido generado desde hace meses por los distintos singles de adelanto. Desde la web de su sello rotulan su inclasificable mixtura como “Pop surrealista pa la peña de la pista”.
Etiquetas aparte, acaban de iniciar gira para darlo a conocer y su condición de más que probable “Next Big Thing” obligaba a convocar a los muchachos para hablar de su rutilante criatura.
Sorprende la vehemencia con la que habéis irrumpido en escena. ¿En qué momento un proyecto previo como Los Reyes Magos, prometedor ya de por sí, dio paso a la ambición de Juventude?
Los Reyes Magos es el pasado. Lo único que queda de ello son las ganas de pasárnoslo bien, que siempre han estado. Juventude empieza por necesidad. Después de los Reyes Magos, ambos nos quedamos huérfanos de grupo pero seguimos componiendo por nuestra cuenta hasta que de pronto, pum, se convirtió en chocapic. La vehemencia es una respuesta al trabajo tan bonito y duro que le hemos puesto a Juventude.
He de confesaros que al principio me costó asimilar el cóctel sonoro que se despliega en el LP. Psicodelia, flamenco-pop, rumba, ye-yé… Partiendo de sonoridades mayoritariamente 60’s y 70’s exploráis un universo technicolor donde todo cabe: desde el autotune a la sampledelia, desde el stoner hasta el pop. ¿Cuánto hay de intencionado y cerebral y cuánto de espontaneidad en lo que hacéis?
Jajajaja la verdad es que no pretendemos hacer una música para nadie en concreto más que para nosotros mismos, entonces el cóctel es muy personal y, como somos dos cabezas pensantes, bipolar. Los niños de Juventude trabajamos la espontaneidad y la improvisación, pero no podemos negar que ya llevamos mucho tiempo en la música y que quieras que no se aprende o, más bien, surge genuinamente una intención en el alma de todos, sea más ambiciosa o sea menos. Teníamos claro el combo perfecto, el combo de la eterna juventud: pop, rock, ska, psicodelia: el pop surrealista pa la peña de la pista, vaya. La guinda la pone el trabajazo de Íñigo Bregel, quizás sin su mano solo hubieseis visto la parte loca y espontánea del disco.

Uno de los elementos de cohesión que observo analizando vuestro disco es la presencia constante del sentido del humor, no sé si entendido como un fin en sí mismo o no. ¿Teméis que alguien pueda interpretarlo como un proyecto frívolo o falto de profundidad?
Claro, cada cual que ponga los puntos sobre sus íes. Teníamos muy claro que no íbamos, por mucho que lo seamos, a ser un grupo político. La gracieta, la ironía, la sonrisa estirada, son respuestas a un mundo gris en el que vivimos que necesitamos colorear porque si no nos morimos de pena. Hay también tristeza en el álbum en canciones como “El día de la aventura” o “Ana mi amor», y también hay enfados, como en “Dicen de ti” o en “Cariño”. Sin embargo, no pretendemos explicar la propuesta. Tenemos un mundo interno muy amplio, toca esperar para poder ver el cuadro a una distancia prudente y, entonces, poder comprender el mundo del que venimos.
Abarcáis una paleta de colores amplísima. No es difícil encontrar analogías con músicos pretéritos (Veneno, Los Bravos, Los Chichos…) o más actuales (Quentin Gas, Estanques, DMBK…). Esta es, efectivamente, la recurrente pregunta acerca de vuestras influencias.
Nuestras influencias son nuestros padres: queremos parecernos a ellos, pero jamás lo conseguiremos y, por el camino del renacuajo, nos convertimos en extraños sapos alucinógenos. Nos gusta una variedad muy amplia dentro del mundo del rock y del pop. Miramos mucho al pasado, a grupos como Os mutantes o The Kinks, pero no dejamos de bailar y de volvernos locos con los sonidos modernos de grupos como shht o califato ¾, teniendo siempre como referencia la locura que nos guió durante la pubertad: Ska-p. Jajajaja
Si escuchan nuestro álbum de pé a pá vas a encontrar muchas pequeñas perlitas, que son mini versiones de diferentes artistas: George Harrison, The Beach Boys, Pink Floyd, Las Grecas… Creemos, sin embargo y también sin pretenderlo, que hemos dado con el pico en una piedra bastante extraña y, sin crear tampoco nada nuevo, podemos estar orgullosos de sonar a nosotros mismos.
Muchos de vuestros textos parecen partir de lo popular para luego acabar disparando transversal e idiomáticamente a otras latitudes, muchas veces inesperadas e hilarantes. Añadida la ya mencionada singularidad musical, quizás sea ese el quid de vuestra —con perdón— fórmula. ¿Cuál es el proceso compositivo de una “canción tipo” de Juventude?
Hay dos partes en la composición, la musical y la poética. La musical es muy genuina: Ángel tiene verborrea compositiva y Nico es un superarreglista al que le encanta cerrar las canciones. Por ahora ha estado siendo así, pero todo se andará. Pensamos mucho, en cuanto a la composición musical, en el pogo, en el festi, en la reacción que tendríamos nosotros mismos como públicos de Juventude.
En cuanto a lo poético, eso sí que es improvisación total. Quizás Nico peca más de querer meter preciosismos, como en “Dicen de ti” y su parte central o en la letra de “Bello lugar”, pero en general responde todo a la lógica del “killo pásatelo”.
Llama la atención el imaginario gráfico y estético que habéis dispuesto alrededor de Juventude. El uso de los clips, tremendamente cuidados, artwork y demás concepto visual apuntan en múltiples direcciones. El cine kinki, el absurdo del Monty Python’s Flying Circus, el nihilismo de Stop Making Sense y hasta una querencia particular por lo kitsch. ¿Cómo de importante es la imagen para Juventude?
Importantísima, claro! Porque somos nosotros mismos! Todas las referencias que has hecho son muy buenas y acertadas, pero te faltan las mejores, Muchachada Nui y los Venga Monjas. Vivimos para la comedia, aunque hacemos música. De esta forma nuestra comedia se convierte en pogo, en una asociación de bailarines de San Vito.
Habéis contado con la producción y arreglos de Íñigo Bregel (Los Estanques), uno de los grandes genios que ha dado la música nacional de nuestro país en los últimos años. ¡Y se nota! Creo que su visión caleidoscópica y desacomplejada de la música casa a la perfección con vuestro perfil hedonista. Contadme cómo transcurrió la grabación del disco.
Ya nos puede ir fatal en la música o caer un meteorito encima que la grabación del disco nos la llevamos a la tumba. No solo es inteligente y superdotado Íñigo, sino que, encima, nos entiende a la perfección y nos respeta como compositores. Alguna que otra vez hemos quedado con él previo a Juventude y hemos compartido música y hemos flipado soñando con posibilidades de canciones y de estilos. Él por su lado y nosotros por el nuestro hacemos una música que bebe de fuentes similares y cada uno sigue un cauce distinto pero que sabe igual de fresco.
El disco fue una gozada, hicieron falta muy pocas sesiones para grabarlo y el ambiente de trabajo fue exquisito, tenemos ganas de que nos salga bien la jugada y nos paguen el siguiente disco: al final, todo esto de juventude era una tapadera para poder grabar otro disco con Íñigo sin tener que pagarlo nosotros. Jejejeje… ¿Quién es el primero en enviarnos un bizum?
Hemos podido ver en redes que vuestra puesta de largo en casa fue triunfal. Con una formación ampliada, los videos muestran un directo hipervitaminado y explosivo en comunión con un público entregado. ¿Qué sensaciones tenéis de cara a lo que pueda estar por venir? ¿Estáis vestidos para el éxito?
El éxito es para los pobres, nosotros estamos preparados para el súper-éxitos caribe mix. ¡Muahahaha! Ya hemos tocado el cielo con ese concierto, fue una cosa espectacular y, efectivamente, se rumia algo imponente con este grupo. Nosotros estamos trabajando muy duro y con mucha ilusión, con ganas de llegar a la máxima gente posible y ver si pillan el chiste o no. Como mínimo en el escenario nosotros lo pasamos de lujo y contagiamos a los que vienen, pero si encima vienen ya borrachos de juventud, entonces apaga y vámonos. Podemos montar unas fiestas apoteósicas. Y prepárense porque vienen curvas, solo queremos tener un poco de tiempo para nosotros y así seguir mejorando el show, que no concierto, para daros lo mejor de lo mejor.
Texto: Marce “Becerring” Moreno






