Durante años fantaseé con la posibilidad de que Bob Dylan, tras Together Through Life decidiera seguir los caminos del rock optando como banda de acompañamiento por The Sadies. Sueño húmero que, evidentemente, nunca se cumplió. Pero mira tú por dónde, Trevor Sensor, músico que no solo evoca a su dylanísima, sino también a Tom Waits, Lou Reed, Kevn Kinney y hasta a Elliott Smith, ha grabado un álbum que se me antoja cercano a lo que mi mente imaginaba. Música de raíz, amplia y turbia, con una voz y un fraseo que sí, recuerda a Dylan, pero también a un Brian Johnson ajado, mientras la instrumentación nos lleva a los The Cubical pasados de tripis. Referencias a Scorsese, Marlon Brando, Kafka o la Odisea, la osadía de empezar con una balada a lo crooner y canciones como «Heaven’s In A Big Disgrace», «Trampin» o la espectacular «Now That I’m Naked» deben ser suficiente para que el disco te atrape y no pare de girar en tu reproductor. El resto de motivos los irás descubriendo poco a poco. Soberbio.
Eduardo Izquierdo






