Discomático

Desde 1978 y desde Arkansas… FYTER

 

Que esto suceda aquí, en nuestro ilustre país, le da a uno que pensar, para bien. Al final, somos el trozo de tierra que le dio una carrera a Mother Superior y a los finales Screamin’ Cheetah Wheelies. Pensad en ello. Se diría que también a los Dictators.

Y ahora tienes a esta gente de Lleida, que hace un tiempo montaron un sello especializado en cosas, valga la redundancia, «especializadas»: hard, sicodelia, garage, progresivo, folk… Hablamos de Guerssen, sello discográfico que llegó al mundo en 1996 de la mano de Antoni Gorgues para rescatar viejas obras y discos inéditos de grupos y artistas relativamente desconocidos. Uno no puede más que  profesar verdadero amor y respeto hacia los suyos.

De Guerssen nacieron otros subsellos, y uno de ellos, out-sider, es el que ha publicado recientemente y en glorioso vinilo, tanto el disco debut de Fyter como las demos que se prepararon para un hipotético segundo álbum, que ahora ven la luz bajo el título de Flying. Fyter fue una banda procedente de Morrilton, Arkansas, que duró muy poco, y cuya hazaña más «memorable» fue ser la banda de obertura al pase de la película Welcome To My Nightmare de Alice Cooper en un drive-in.

«La gente estaba en sus coches, así que cada vez que acabábamos una canción, tocaban el claxon de sus autos», recuerda el bajista Kevin Compton en el libreto incluido en la reedición del primer disco.

Fyter auto editaron su primer disco en 1978 y una copia original del álbum puede verse en discogs a más de mil dólares. Escuchado ya a conciencia gracias a esta maravillosa reedición, me pregunto, como ocurre con tantas otras obras, porqué Fyter no volaron un poco más alto. Quizás por ser de dónde eran, quizás por no poder salir a flote entre el puñado de bandas que pululaban entonces en una era maravillosa para este rock de guitarras hard con compromiso por el arte.

En cualquiera de los casos, el disco de Fyter es una rareza de su tiempo, pues es hard americano pero no recuerda a nada en concreto. Se puede decir que tanto hubieran tenido cabida en una gira con Foghat como con cualquier banda hard/prog canadiense como acompañando a los Dictators de Manifest Destiny.

Al margen del sonido maquetero, lo que nos queda es un trabajo, que a diferencia de muchos de los discos «escondidos» de esa era, tiene canciones que enganchan, por calidad, originalidad y empuje: «Long Way To Go», la épica «Where I Stand», «Monarch», o la final «Last Legacy Of Mister Ring». No me quiero imaginar qué hubiera sido de este material de haberlo producido Jack Douglas o Terry Brown. Enorme.

Flying, que contiene las maquetas para el nunca registrado segundo álbum, muestra a una banda más empotrada en un sonido hard clásico, con algunas melodías que pueden recordar al power pop enérgico de unos Romantics. El sonido es el que es y algunos solos de guitarra parecen totalmente improvisados (no así las armonías dobladas, detalle el de las twin guitars que no encontramos en el disco debut). Destaca el tema final: «Only Way Out». El resto es bueno, pero en muchos casos se nota que son canciones en «progreso». Buen disco igualmente. Si compras uno te llevas este también. Por tener a la familia al completo.

 

 

Texto: Sergio Martos

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