
En su ya habitual labor arqueológica a la busca de material de lo más variado y variopinto, el sello Beat Generation se ha remontado a comienzos de los 90 desplazándose a lo más profundo de los EE.UU., a Wisconsin, tierra de reservas indias y lagos.
De allí eran los componentes de Grössrama, un proyecto de punk rock formado por Jeff DeGoey (a la guitarra y voz), Timm Buecheler (al bajo) y Mark Hillstrom (a la batería) a la sombra de Rebelwaltz, la banda a la que pertenecían los dos primeros y al que el tercero editó un EP con su sello Erosion Records. En menos de un año, en el verano de 1992, graban en The Garage in the Sky, el estudio de JJ Verner, la cinta Keep you Eyes in the Sky un trabajo que titularían bajo la alucinación del guitarrista por la cuestión de los OVNIs, igualmente determinante a la hora de escoger el nombre del grupo.
De trayectoria corta, ya que la banda se diluye en cambios de formación y de nombre (siempre en la órbita extraterrestre se adopta el nombre de Alien Harvest) y retroalimentación con los seminales Rebelwaltz, dejaron actuaciones poderosas y la mencionada cassette que es la que ahora se recupera en formato de vinilo. La edición no deja de tener además tintes de conmemoración y recuerdo, porque en 2024 fallece Mark. A modo de sentido homenaje pues e incluso como previo al lanzamiento del mismo disco, el trío (con Christopher Bonges ocupando el puesto libre a la batería) dio un par de conciertos por la zona de Green Bay el verano pasado.
Sería de hecho el propio Chris, gran conocedor y protagonista de la escena madrileña de comienzos del siglo XXI (militó en Bultacos), el artífice de la recuperación de la cinta de Grössrama, el que consigue animar a los responsables de Beat Generation a participar activamente en el proyecto. El vinilo viene arropado por jugosa información en un libreto interior, no ya del grupo, sino de la escena que se desarrolló en aquel momento por el estado de Winscosin, permitiendo dar retazos de lo que debió de cocerse en la atmósfera musical de los primeros 90 en la zona de Oshkosh, Green Bay, Eau Claire, Appleton o Milwaukee.
Se trata de casi una docena de temas que ilustran el rock energético y contundente que practicaba Grössrama. Canciones de guitarras rugosas de eminente sabor americano y que con todo tratan de enhebrar melodías o mostrar filigranas virtuosas. Parecen combinar además con solvencia latigazos como “A Cloudy, Rainy Night” con la intensidad emotiva de “The Great Destroyer”. Se les emparenta con el espíritu de The Replacements o de la escudería Touch and Go, centrada en variantes del rock estadounidense alejado de los circuitos más comerciales y convencionales.
Pero igualmente cabría pensar en Minutemen, trío como los de Wisconsin con una propuesta que tampoco resultaba apta para todos los oídos, o de la primitiva simplicidad de los primeros Violent Femmes mezclada con la gasolina de MC5 o Stooges. El traspaso a vinilo se ha hecho garantizando la calidad suficiente de sonido, mientras que el diseño ramificado con dragón de la edición original se cambia por un platillo volante que incide en la ya mencionada pasión de la banda por las cuestiones extraterrestres.
Es sin duda un lanzamiento de lo más completo, que, de entrada, supondrá un auténtico descubrimiento para una amplia mayoría, que desconocíamos prácticamente todo del grupo y del contexto en el que se desarrolló su corta trayectoria. Se percibe por otro lado una gran dosis cariño cuidando todos los detalles del que puede interpretarse como afectuoso recuerdo del batería fallecido.
Texto: Tomás González Lezana







