
Viajemos en el tiempo diez años hacia el pasado: Dos personas se conocen con 13 y 15 años y, según van pasando los años, se consolida una tremenda relación afectiva y musical. En sus respectivas familias había una sólida tradición musical –a nivel fan y coleccionista, pero también como músicos– y con ese caldo de cultivo sólo hacía falta una chispa emocional que detonara el nacimiento de una de las bandas más prometedoras del punk rock europeo.
Hablamos de los valencianos Deaf Devils y esas personitas eran Lucyfer y Pipe, a los que se sumaron como base rítmica Kuba y Eric, hermano mayor de la cantante. Superaron la pandemia y desde entonces no han parado de tocar y cincelar su personalidad musical a base de (voluntariosas) grabaciones que ellos mismos consideraron fallidas. Ahora, por fin, tienen en la calle su homónimo álbum de debut, Deaf Devils, y se han juramentado para ir a por todas, cueste lo que cueste. Y a esas exitosas incursiones europeas –en muchas ocasiones acompañando a algunos de sus ídolos, como GBH o UK Subs o inminentemente en España junto a The Baboon Show– habrá que sumarle giras en solitario en las que sin duda arrasarán. Porque sobre las tablas los Deaf Devils son una jodida apisonadora.

Disculpadme el gonzismo, pero yo fui en primavera a ver a los Giuda y me encontré con unos veinteañeros uniformados como drugos que me volaron la cabeza a golpe de guitarrazos. Lucyfer es una frontwomen que no tiene nada que envidiar a Juliette Lewis, Wendy O. Williams… ¡o incluso Iggy Pop! Pipe a la guitarra es una bestia y se nota que por sus venas corre la misma sangre que por las de Wayne Kramer, Nicke Royale, James Wiliamson o Steve Jones, por mencionar sólo unos cuantos maestros del punteo desquiciado.
Y qué decir de esa base rítmica que conforman Eric y Kuba, que te machacan el cráneo como un martillo pilón. Se definen como Death Punk (un claro guiño a sus adorados Turbonegro) pero sus canciones remiten a también a otras bandas de la escena escandinava de los noventa y a la urgencia del punk and roll de los Supersuckers y los Dwarves; aunque también reciclan –con su insultante juventud y una sorprendente maestría– el punk del CBGBs y británico del 77 que desde niños mamaron de sus padres. Lucyfer y Pipe visitaron, literalmente, nuestra casa hace unos días y el próximo 23 de noviembre presentarán el disco en la sala Fun House de Madrid, en la fiesta del segundo aniversario de Let’s Rock Radio!
Entraremos en materia al detalle, pero si hubiera que resumir la historia de la banda en un par de párrafos ¿qué nos contaríais?
Lucy: Hacemos rock and roll, llámalo punk rock si quieres. Y el grupo nace tras varios proyectos previos; Pipe, mi hermano Eric y yo llevamos tocando juntos alrededor de diez años. Y justo antes de la pandemia empezamos a juntarnos con canciones que venían rondando desde hacía tiempo.
Pipe: Yo traía riffs y Kuba a veces me los desmontaba (risas). Lucy ponía las letras y no teníamos ni batería. Muchas veces su idea lírica me hacía cambiar el aura del estribillo para que música y texto encajaran. Pero al final, los temas son del grupo.
Menuda putada que te pille justo una pandemia cuando estás empezando a volar…
Lucy: Sí, el confinamiento nos pilló arrancando, pero seguimos trabajando a distancia. El primer concierto llegó en junio de 2021 (¡mi 18 cumpleaños!) y en 2023 hicimos la primera gira europea. Desde entonces: tocar, tocar y tocar.
En el rock abundan historias complicadas entre hermanos y parejas. ¿Cómo lo gestionáis?
Lucy: En público evitamos absolutamente ir de “parejita”. Hemos querido separar lo personal y lo hablamos desde el principio: La banda es lo primero.
Pipe: Nos quieren comparar con Sid & Nancy o Kurt & Courtney —flaco favor—. Nuestro horizonte es Lux & Ivy: años juntos, a muerte, cuidando el grupo.
Sé que lo que habéis escuchado desde niños en vuestras casas ha forjado ese espíritu y una cultura impropia para la edad que tenéis.
Lucy: En mi casa sonaban The Damned, The Clash, Adam & The Ants, UK Subs… Y aunque al principio fue el clásico “estudia y céntrate”, cuando vieron que esto iba en serio pasaron a apoyar sin fisuras.
Pipe: Mi padre tocaba en Motosierra, pero nunca me quiso contagiar su forma de vida. De hecho incluso escondía la guitarra para no influir demasiado… ¡Pero le fue imposible! La guitarra me tiraba más que la bici. Siempre intentó que yo tuviera plan B, pero no le funcionó: ¡no lo tengo!
Yo sé que Luis, tu padre, está muy vinculado a la banda y que incluso ha girado incluso con vosotros.
Pipe: ¡Mi viejo es único! Ha sido conductor, pipa, productor y consejero de tono (“ecualiza así… prueba ahora… ¡pum!”). Y vive nuestros logros como si fueran suyos: cuando estuvimos con UK Subs se subió a cantar con nosotros en Inglaterra, lo disfrutó más que nadie.
De hecho creo haberle visto en redes sociales tocando con vosotros hace unos meses cuando te escayolaron la mano. ¿Qué pasó exactamente?
Pipe: Le pegué un puñetazo a una pared y me reventé el nudillo. En urgencias, al ver cómo me ponían la escayola no pude evitar ponerme a llorar: pensaba que me había cargado lo único que me calma, tocar.
Lucy: Yo estaba mirando cómo se la ponían y pensando: “si le dejan libres estos dos dedos, puede coger la púa”. Y menos mal que no fue la izquierda, porque lo habría matado (risas).
Pipe: Con una púa de bajo (tipo dorito) pude apañarme. Venían fechas gordas (con GBH en el Kafé Antzoki, primera vez en Suiza de cabezas…) y le pregunté a mi padre si podía sustituirme. Se aprendió el set en tiempo record y ensayamos a dos guitarras para tapar mis limitaciones… Pero diez minutos antes del primer bolo me dijo: “no toco; podéis hacerlo solos. Si me necesitáis, subo, pero sois vosotros”. Cero ego por su parte y con una sala petada. Salió de lujo, pero sabíamos que le teníamos allí.
A mí ese rollo Kelly Family del punk que tenéis ¡me vuelve loco! (risas) Porque Eric es tu hermano, Lucy.
Lucy: Sí, aunque él era guitarrista y tenía su propia banda, y de hecho en un principio cantaba en una banda junto a Pipe y Kuba, pero nuestro anterior batería dejó el grupo e instantáneamente le llamamos a él, para que todo quedara en familia. Y a Luis siempre lo tenemos ahí dispuesto a echar una mano: un día que teníamos dos conciertos y Kuba no podía se encargó él del bajo.

Yo confieso que llegué tarde a vosotros. Y de hecho pensaba que erais guiris porque primero os vi fotos tocando fuera.
Lucy: No eres el único (risas). Tras la primera gira europea, volvimos al 16 Toneladas con Nashville Pussy y al escucharnos hablar en español muchos se sorprendieron.
Es triste, pero a veces es como si salir a tocar fuera te validara.
Pipe: Recuerdo que tras la primera salida Gran Inglaterra incluso empezaron a tratarnos de otra forma… Regresas y de repente “¡habéis girado por UK!”. Y eso provoca cierto efecto bola de nieve.
¿Y cómo es girar fuera de España?
Lucy: Pues hay días muy buenos y otros no tanto. Pero se nota el efecto boca – oreja y cómo va viniendo gente con camisetas nuestras a los siguientes conciertos.
¿Cómo os sentís girando con artistas tan grandes?
Lucy: Da respeto, aunque ayuda, porque hoy cuesta que las bandas nuevas arranquen: hay mil estímulos y menos apuesta. Hay veces que si no te ven teloneando a alguien conocido, no van. No es algo que buscáramos, pero salió y nos encanta tocar con esa gente. También hemos hecho bolos propios, claro, pero supongo que tendemos a infravalorarnos con la gente que movemos y asusta arriesgarse.
También supongo que está el repertorio…
Pipe: Nuestra filosofía es corto y veloz: 40–45 minutos en los que lo damos todo. Si nos piden una hora se hace, pero preferimos no bajar nuestra intensidad. Pero ahora toca probar gira como titulares. Con el disco será más fácil.
Supongo que tendréis un puñado de buenas anécdotas para contar.
Pipe: En el Rebellion montamos una buena… saltábamos la valla de separación de la audiencia y el escenario constantemente, yo me subí a la PA y después bajamos la batería para tocar entre el público, como siempre, mientras yo saltaba sin parar. Y había uno de seguridad tirando del cable del micro y yo empecé a tirar más (risas). Entonces quemamos el setlist (¡que era una hojita!) y nos cortaron el sonido.
Lucy: Estuvimos un par de minutos pensando si era fallo técnico. Vimos que no, entonces me tire contra nuestra batería al suelo y me fui al merch. Vino el promotor y me dijo: “os han echado”. A Kuba lo rodearon siete seguratas y nos escoltaron mientras sacábamos el equipo para que nos volviéramos a colar. Luego hablamos con la organización y nos explicaron que en el recinto no se podía prender fuego; que es algo lógico, pero nadie nos pasó las normas (risas). Pedimos perdón, pero hubo quien pensó que estaba orquestado; incluso la bronca que nos echaron.
Pipe: Aun así hubo momentazo: Charlie Harper, de los UK Subs, se subió a cantar con nosotros, porque un par de fechas antes en Brighton le escribimos “¿te subes?” y coló, y nada más bajarnos del escenario a hablar con el nos dijo “Ha sonado brutal, podríamos repetirlo en el Rebellion.”, y evidentemente no le podíamos decir nada más que por supuesto. Él en el Rebellion es una institución y repetimos, aquello fue todo un honor.

Habiendo crecido escuchando a esas bandas eso tiene que ser todo un honor.
Lucy: ¡Claro! Y más aún para mis padres que son los que llevan ‘adoctrinandome’ con esa música desde enana, ¡y estaban entre el público ese día!
¿Y algún otro momento de gloria similar?
Lucy: GBH me suelen invitar a tocar “Boston Babies” al bajo y en Bilbao Pipe se subió a tocar “Gimme Fire” a la guitarra; el bajista estaba feliz: “que suba, así me tomo una birra” (risas).
Pipe: Y Ross, (también de GBH), nos felicitó: “alucinante”. Ese día el guitarrista de GBH nos pidió tocar “I Feel Alright” (The Stooges) con nosotros. Pero es que hay muchísimas cosas que no podríamos ni haber soñado: Podri de (Rat-Zinger) nos alojó sin conocernos y se subió a “Ace of Spades” (su versión “Tennis Speed”). Jamie Oliver (UK Subs y Anti-Nowhere League) nos ayudó a producir y componer baterías; grabó un par de temas y hemos tocado con él. Y Rafa Balmaseda (Parálisis Permanente) grabó con nosotros en 16 Toneladas. Aún no nos da tiempo a asimilar todo.
Hay que reconocer que vuestra puesta en escena es muy poderosa, pero me pregunto cómo os decidisteis por ese vestuario al estilo de los drugos de La Naranja Mecánica.
Lucy: Soy muy fan de la película y siempre me ha flipado la estética de los drugos. Empezó como disfraz de Halloween y se quedó. En cualquier caso no vamos igual: no llevamos bombín, ni coquilla… Y cada uno lleva un calzado diferente: creepers, botas… Eric se cortó las mangas, etc…
Y luego están las hebillas a juego, con el pentagrama.
Lucy: Fuímos comprándolas de uno en uno y ahora vamos regalándola a gente cercana: es nuestra pequeña secta (risas).
Pipe: La imagen es parte del mensaje. Venimos de Bowie, The Clash, Sex Pistols… y de la idea de entrar vestidos y con backline real. Ayer vimos a The Hives con trajes de leds sincronizados: sin volumen ya te impacta; con volumen y canciones, remata.
Lucy: Pero lo nuestro no es una coreografía milimétrica, aunque sí hay gestos que repetimos porque funcionan.
Pipe: ¡Claro! Bajar batería, micro en la boca como Lux Interior, los mástiles sincronizados a lo MC5 y después Hellacopters… Igual que Gene Simmons volaba o Angus hace el paso del pato. Es seguir la tradición del rock y que te digan algo que algo es “como Kiss” para mí es un piropo. No queríamos ir con vaqueros y camiseta. Reivindicamos lo escénico y también lo sonoro: nos gusta ver la pantalla y el ampli en el escenario.
Lo que pasa es que, volviendo a La Naranja Mecánica, no acaba de pegarme ni con vuestra música ni con vuestra edad.
Pipe: Queríamos reivindicarla porque hay gente de nuestra edad que no la ha visto. Si nuestro look hace que la vean y les estalle la cabeza, misión cumplida. De todos modos no inventamos nada, porque ahí estaban los Addicts.
A mí me gusta decir que la originalidad está sobrevalorada.
Lucy: ¡Justo! Se puso de moda eso de “ser original” y se olvidaron de cosas muy auténticas que a Deaf Devils nos gusta reivindicar. En Gran Bretaña a veces nos dicen: “me recordáis a cuando vi a The Damned con 15 años”.
Pipe: Y no es copia, es continuidad con sello propio. Y la historia del rock es básicamente “inspiración más reinterpretación”. De Little Richard podemos pasar a los Stones y de ellos a los Dolls, para seguir con Guns N’ Roses y Hellacopters. Y yo conocí a estos antes que a MC5. Ojalá más bandas miraran más hacia atrás.
Lucy, ¿cómo es ser mujer en una escena que aún arrastra machismo?
Lucy: Crecí pensando que ciertas cosas pertenecían ya al pasado, pero no. Hay lupa extra sobre nosotras, más presión. Y mi “personaje” fue derivando hacia algo anti-sexualizable: agresivo, frontal, para que no se lea como invitación sexual. No quiero que vengan por ser mujer, sino por lo mismo que a Stiv Bators o Iggy Pop: actitud y canciones.
De acuerdo, pero convengamos que el outfit negro es bastante sensual…
Lucy: Algunos lo asocian con el rollo dominatrix; lo entiendo, pero mi intención es más capitana, de jefa, que de algo sexual. ¡Nunca enseño NADA! ¡Siempre voy tapada! Si alguien lo sexualiza es problema suyo! Pero te aseguro que no es mi objetivo. Mis referentes van de Joan Jett a Wendy O. Williams, pasando por las mujeres fuertes de mi casa.
Pipe: Cada cual debe salir como quiera: si Poison Ivy quiere ser más sugerente, bien; si quiere de monja, también. Lo tóxico es el pajerismo que opina del cuerpo antes que de la música. ¡Le han intentado comprar la ropa interior usada!
¡Joder! No sé hasta qué punto estáis tranquilos tú como pareja y Eric como hermano mayor.
Pipe: ¡Lucy se defiende bien sola, no necesita guardaespaldas! (risas) Aun así, estamos alerta.
A mí lo que me deja un poco loco es lo que me contasteis hace unos meses en twitch (y que no recuerdo con todo detalle): ¡Habéis grabado el disco tres veces!
Pipe: La primera vez lo grabé yo en el local echando un montón de horas. Y aunque nos lo mezcló alguien muy bueno en Uruguay, las tomas no daban para llegar a donde queríamos.
Explícate…
Pipe: Queríamos un Songs for the Deaf, y eso no se hace con cuatro micros mal puestos (risas). La segunda vez lo grabamos en Milán, pero las mezclas nunca nos llegaron. Y la tercera ha sido en Valencia. ¡Y ahora sí!
Lo que pasa es que teniendo esas primeras grabaciones –que no suenan tan mal y que hemos ido escuchando en epés y demás– y teniendo composiciones nuevas… Casi me sorprende que no os haya apetecido grabar más éstas, que entiendo que os representan mejor a día de hoy.
Lucy: Nos lo planteamos, pero quisimos cerrar así ese primer capítulo. Estas canciones nos representaron y nos gustan. Queríamos que vieran la luz; luego ya vendrá el segundo. Aunque en directo ya estamos tocando algunas.
Con lo que me habéis contado de las letras, casi podría decirse que se trata de un álbum conceptual, ¿no?
Lucy: Sí hay hilo: un personaje, la fiesta, el mal viaje, el infierno, el trato y Lucifer. El orden de las canciones está pensado y en directo separamos el show en dos actos, el antes y el después de mi “transformación”, y funciona.
Por cierto, ¿de dónde sacasteis el nombre de la banda?
Pipe: Salió de jugar con quedarnos sordos a base de volumen; de Songs for the Deaf y Anton LaVey.
¿Y qué papel juegan las versiones en Deaf Devils?
Lucy: Grabamos tres en la misma tacada del disco y el “The Witch” de los Sonics se quedó fuera. En directo siempre cae alguna: es una declaración de intenciones y forma de reivindicar bandas que amamos.
Pipe: Pero no esperes “Highway to Hell”…
Ayer en Madrid, los Hives tocaban para miles de personas en el Movistar Arena, algo que yo jamás habría imaginado, porque la primera vez que lo vi éramos diez personas. ¿Cómo os veis en unos años?
Lucy: Ojalá poder montar el espectáculo que imaginamos, pero eso exige recursos. También nos gustaría inspirar a otros, lo mismo que otros nos influyeron a nosotros.
Pipe: Estamos apostándolo todo a Deaf Devils y si sale mal ya veremos. Pero vamos a muerte.
Pero, ¿sería una gran frustración tener que compaginar la banda con un trabajo, digamos, normal?
Lucy: Me duele pensar en tener que hacerlo como hobby. Aunque de vez en cuando trabajamos en otras cosas fuera de la música, pero que no interfiera: porque si hay bolo, el bolo manda.
Pipe: Hemos hecho locuras, Kuba dejó trabajos para salir de gira o estar de gira y Eric volar a Valencia para hacer un turno de 24 horas y sin dormir de vuelta a Alemania para subirse al escenario sin haber probado. Ciertamente estamos poniendo todos los huevos en esta cesta. Y no por pibas, dinero y drogas, sino por el sueño de siempre.
Contadme cómo os conocisteis, por favor.
Lucy: Nuestras familias están en el origen de todo., porque mi tío compartía local de ensayo con la banda del padre de Pipe. A partir de ahí, Eric y Pipe se conocieron y… no nos hemos separado desde entonces.
Claro, por eso empezasteis a salir, tan jóvenes. Aunque choca escuchar lo tener 13 y 15 años…
Pipe: Claro, lo de ella con 13 me deja un poco de asaltacunas y por eso nos escondíamos de nuestros padres. Hasta que nos pillaron (risas).
Lo que pasa es que muchas bandas se rompen cuando la pareja se separa.
Pipe: No sé qué tendría que pasar para que dejara de querer a Lucy. Nos comparan con Sid & Nancy o Kurt & Courtney, pero nuestro horizonte es ser como Lux & Ivy y pasar un montón de años juntos. Hasta la muerte.
Pipe, ¿tu padre te enseñó a tocar?
Pipe: Los primeros acordes, sí. No quería ir a clases de española o clásica; yo quería aprender AC/DC, KISS, Zeppelin, Ramones… Mi tío me colocó bien la mano: “así tocaba Page” (risas). Pero es estos últimos años, girando, mi padre me ha dado un máster en cuanto a tono de guitarra: “esto está guay, pero ecualiza así… prueba ahora… ¡pum!” Y me explota la cabeza. De pequeño lo tenía tan cerca que ni lo valoraba; ahora lo estoy redescubriendo.
Me encanta ese rollazo que tenéis con él. Como cuando tocó el bajo con vosotros.
Pipe: Él tenía con su paranoia con la imagen: “¿qué pinta un viejo aquí?”. Yo le decía que con ese mostacho iba sobrado. Barajó ponerse una bolsa en la cabeza pero al final salió con la máscara de médico de la peste. Subirme al escenario con él es de las cosas más grandes que he vivido.
¡Joder!
Pipe: En el cumple de Lucy pensamos en que sería divertido hacer algo para Halloween… ¡Y decidimos hacer lo de los Cramps! Lucy y yo cambiamos papeles, yo cantaría y ella tocaría la guitarra (no podía ser de otra forma). Metimos a mi madre al bajo y a mi padre a la batería, aunque no la había tocado nunca. Pero ensayamos a muerte. Mi viejo dudaba.. “no me da el cuerpo”, pero yo le dije que se pusiera las pilas porque yo iba a cerrar el bolo. “Tienes mes y pico”, le dije (risas). Se marcó un bolazo y gustó mucho, así que hemos tenido que repetirlo.
Una cosa… en lo que llevamos de conversación he visto que Luis batería/bajo/guitarra. ¿¡Cuántos instrumentos tocáis cada uno!? Lucy ya has mencionado guitarra y bajo. No me jodas que también tocas la batería…
Lucy: Sólo la chapurreo (risas). Eric es guitarrista y cantante, pero lo convertimos en batería cuando nos quedamos sin el nuestro.
Pipe: Y yo también toco bajo y batería. Llevamos toda la vida rodeados de música y cuando viene alguien y nos suelta “eso no es punk rock” me da la risa.
Lucy: Aunque nos saquen edad, nosotros llevamos escuchando esta música desde recién nacidos, así que llevamos bastantes años en esto jajaja. Somos viejóvenes!
En tu casa, Pipe, ¿qué sonaba de niño?
Pipe: Mi abuela me cuenta que ella ponía a Roberto Carlos y yo lloraba hasta que me ponían Supersuckers, Turbonegro, Sex Pistols, Motosierra.
No me lo puedo creer…
Pipe: Es que Lucy viene más del rollo “UK 77”, pero en mi casa sonaba más la ola escandinava: Gluecifer, Hellacopters, Hives, Flaming Sideburns… Mi viejo no es tan coleccionista, pero el de Lucy es un enfermo de ediciones. Así que mi melomanía viene más heredada de Lucy: mi primer vinilo serio fue cuando ella me regaló el Aladdin Sane y yo a ella el Young, Loud and Snotty de Dead Boys.
En fin… Ahora lo entiendo todo.
Texto: J.F. León






