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Renovarse o mo(d)rir, la transición del Purple Weekend

 

The Molotovs

Aunque se ha caricaturizado muchas veces con Lambrettas, parkas, dianas y su particular Shangri-La, Brighton, el universo mod no es monolítico. Incluye diversas visiones sobre cuestiones músicales, estéticas y hasta ideológicas. Hay, por ejemplo, quienes siguen siendo muy y mucho puristas, que no dejan pasar ni una pizca de innovación y exigen que se cumplan a rajatabla los cánones del credo modernista tal y como lo definieron los Small Faces, los Creation o los Action a mediados de los 60.

Frente a ellos están quienes, alejados de la ortodoxia mod, suman sonidos e ingredientes más contemporáneos, que van de los héroes del britpop a figuras variopintas del pop, el rock y el soul actual. Miles Kane podría ser un candidato de consenso en este segundo grupo. Un tipo que suena a los 60 y 70, pero que al mismo tiempo no deja de estar anclado al presente.

Nick Waterhouse

 

Unos y otros, la vieja guardia mod y los aficionados más abiertos, así como melómanos en general, vuelven a tener una cita en la XXXVI edición del Purple Weekend de León del próximo 5 al 8 de diciembre. Quizás el de esta edición sea un punto de encuentro que aglutine especialmente a distintas sensibilidades musicales: al cartel con los británicos The Horrors a la cabeza (cero sospechosos de su filiación modernista), se le suma la elegancia retrosoul y r&b de Nick Waterhouse; una banda como The Boo Radleys, de vuelta desde 2021 y que en los atareados años del britpop mereció una mayor atención; un supergrupo rock como Drink The Sea; dosis de rock and roll, garaje, power pop y rock psicodélico con The Chevelles, Lie Detectors, The Peawees y los locales Bratos, respectivamente; y nuevos valores de la fértil cantera pop británica (The Molotovs y Laurie Wright), que pasean con orgullo las banderas ondeadas por The Jam, Oasis o los Sex Pistols.

¿Es este el Purple menos mod de su historia, signifique esto lo que signifique? Miguel Ángel Borraz, director del festival leonés, niega la mayor (“creo que no ha perdido el espíritu primigenio mod”), aunque reconoce algunos cambios. Si las cosas cambian, expone Borraz, no pasa nada por adaptarse mínimamente y leer el signo de los tiempos con “estilos un poco más aperturistas, ciertamente un poco alejadas del estilo mod”, pero sin romper, ni mucho menos, con “el eje y la esencia central de la idea original del festival”. “Personalmente, creo que es importante abrirse a nuevos estilos atrayendo al festival a más gente y, de esa manera, acercándonos a un público más diverso y sobre todo más joven”, añade Borraz.

Así que calma, que no va a haber grupos con autotune o pinchadiscos que les dé por poner «Berghain» de Rosalía. Lo de The Horrors no deja de ser un puntazo. Un grupo que ha hecho bandera de la oscuridad, conectándolo con el rock y el pop épico de los 80, el shoegaze, el kraut y ecos de Bowie, tocará el viernes 5 de diciembre en la sala del Espacio Vías. Borraz reconoce que la labor de intermediación de Rhys Webb, bajista de The Horrors, quien ya había estado en el Purple Weekend del año pasado con el trío The Shadracks y como DJ, ha sido una de los factores determinantes tras una negociación larga que se extendió durante dos años.

Lie Detectors

“Ya lo intentamos en la edición pasada, aunque no fue posible”, cuenta el director del Purple Weekend, que no esconde su entusiasmo por el sí quiero de los autores de temazos como «I Can See Through You» o «Who Can I Say». “Que The Horrors esté en el Purple supone un salto de calidad muy grande, ya que quizás sea de los dos o tres nombres más importantes que ha tenido nunca el festival”, afirma Borraz.

Como ocurre en otras muchos eventos de rock and roll, hace tiempo que estamos acostumbrados a ver a gente peinando canas en el Purple Weekend. Encima del escenario y también entre el público, en los conciertos como en las pistas de baile. Se echa en falta el relevo que se dio hacia la primera década de los dos mil y que parecía dar la bienvenida a una nueva generación de bandas, pinchadiscos y asiduos a León. Los organizadores creen que con grupos como The Horrors —que este año han lanzado un nuevo álbum, Night Life, otro giro de tuerca en su carrera—, junto a otras apuestas más frescas como The Molotovs —liderados por los jovencísimos hermanos Mathew e Issey Cartlidge— se abre una ventana nueva a un público menos madurito “que no estaba viniendo al festival en las últimas ediciones”.

El fotógrafo profesional y músico alicantino Álex Amorós, residente en Londres y que el año pasado presentó en el Purple Weekend de León una exposición sobre el ambiente que se respira en el festival con una colección de imágenes de la edición de 2023, cree que, aunque 1965, 1979 o 1995 quedan ya muy lejos, el movimiento vive actualmente un pequeño auge en Inglaterra. “Las bandas más jóvenes como The Molotovs o Laurie Wright están impulsando la regeneración de la escena y le han dado un nuevo impulso, atrayendo a otro tipo de público que anteriormente era de una edad más avanzada”, explica Amorós.

Según cuenta, esta nueva ola se ensancha por todo el Reino Unido. La reactivación de clubs de norhern soul por parte de gente joven también está aportando “dinamismo y frescura” al movimiento modernista, inspirándose en los míticos allnighters de los gloriosos años del Wigan Casino en la década de 1970. “La escena mod había decaído mucho los últimos años hasta la aparición de este revival”, subraya.

(Don´t) hang the DJ

Más allá de la salud del modernismo o de giros estilísticos (bastante pronunciado en el caso de de la nueva banda Drink The Sea formada por ilustres rockeros de los 90, con Peter Buck a la cabeza; más natural con los autores de la feliciana «Wake Up Boo!», el gran himno pop de The Boo Radleys), la edición de este año se ve un tanto lastrada por la falta de nombres femeninos en el cartel, una ausencia que, según Borraz “no obedece a nada en particular”. “Intentamos traer a los mejores dentro de nuestras posibilidades e independientemente de su género; lo importante es la calidad de la propuesta, no su género”, argumenta.

 

La nómina de pinchadiscos sí que estará más equilibrada en cuestiones de géneró y el festival contará con, entre otros, el tándem formado por las jóvenes Chloe Ackers y Kaya Juliana, del club de soul londinense Let Me Cry. Ya se sabe que los DJ son sagrados en este tipo de eventos sixties, donde normalmente se pincha en preciados singles de vinilo. Además, en un mundo que se divide entre los macrofestivales y los festivales de pequeño formato, el Purple realza este año su perfil más gourmet y urbano: tras un lustro centralizando su actividad en el Palacio de Exposiciones (un recinto alejado del centro y demasiado grande para transmitir la emoción de un concierto de rock), el Espacio Vías se convertirá en el punto neurálgico.

El complejo municipal, inaugurado en 2010, tiene capacidad para unas 500 personas y es uno de los lugares de referencia de la música en directo de la capital leonesa. Con todas las entradas agotadas, todavía puedes disfrutar de la experiencia en la jornada del domingo. Las puedes adquirir en este enlace. Corre, corre, que cantaban Los Salvajes.

Texto: Jon Pagola

 

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