
Uno de los principales festivales de nuestro país recalaba en Valencia por primera vez. Un festival que mantiene la vigencia del rock alternativo a lo largo de la historia reciente de la música popular, y en el que los grupos invitados iniciaron o consolidaron sus carreras en las décadas en las que Valencia, se codeaba con las grandes ciudades españolas y europeas como lugar obligatorio en el que tocar.
La asistencia llegó a los 9000 asistentes durante los dos días que duró el evento, aunando veteranos de la escena alternativa, con gente muy joven ávida de descubrir por si mismos la procedencia de los sonidos que escuchan en la actualidad.
El viernes comenzaba con un grupo muy querido por el público valenciano, como son Then Jerico. Los londinenses dejaron claro porque son una banda de la que hay que hablar para entender la importancia de lo que fue la new wave británica, así como su influencia posterior, como se vio en la interpretación de “Big area” del álbum homónimo que les aupó a ser disco de oro en Reino Unido en 1989.

Les sucedieron dos grupos referenciales del rock más alternativo como son Buffalo Tom y Ash. Los de Boston demostraron su oficio interpretando temas inapelables como la magnífica “Sodejerk”, banda sonora de la escena underground estadounidense. Algo similar sucedió con Ash que desde Irlanda del Norte, mantuvieron encendida la antorcha de sus influencias grunge en La Marina, con canciones míticas como “Girl from Mars”.

Por su parte los ya míticos Happy Mondays ofrecieron un concierto impecable, con un Shaun Ryder en buena forma y el inclasificable Mark Berry dándolo todo, volviendo a traer el sonido de Manchester a Valencia, con esa mezcla única de psicodelia y música dance.
La jornada del sábado congregaba tanta historia del rock que era injustificable no asistir. Todo comenzaba con el repertorio de Chucho, uno de los proyectos de Fernando Alfaro, compositor referencial cuando hablamos de rock en nuestro país sin necesidad de etiquetas vacías. Le siguieron Echobelly, grupo que con el paso del tiempo ha sabido ir más allá del britpop, continuando su producción discográfica y la conexión con un público fiel como el del Visor fest.

Las dos últimas actuaciones del sábado eran las más esperadas de festival y fueron las más diferentes. Los también bostonianos The Lemonheads fueron irregulares, se echaba de menos un músico más para complementar el sonido del grupo. Hay que decir que Evan Dando estuvo poco acertado en su actuación, pero que aun así estuvo más lúcido que en conciertos anteriores de su gira por España, y pudo demostrar que grande es todavía, con la atmósfera que creó cuando él solo con su guitarra interpretó “Some Might Say” de Oasis.

Cerró el festival un Peter Hook que supo asumir ser la estrella del festival, a pesar de sufrir una lesión de hombro que le impidió tocar el bajo. El británico repasó la obra de dos grupos clave del pop británico como son Joy Division y New Order, y lo hizo desde la autoridad que le otorga haber sido uno de sus miembros fundadores, así como compositor de muchos de sus himnos. Porque Peter Hook & The Light a pesar de sus críticos, es historia viva del mejor pop británico de todos los tiempos.
Texto: Amadeu Sanchís






