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Soundhood SON Estrella Galicia — Barcelona (Paral·lel 62)

Soundhood SON Estrella Galicia volvió a Barcelona con su fórmula de proximidad bien engrasada a través de una programación repartida entre tiendas, talleres y dos escenarios en Paral·lel 62, horarios puntuales y tránsito fluido. La idea (devolver la música a las salas y al barrio) funcionó gracias a un público atento, una mezcla generacional y una logística que permitió ver sets completos sin tener que volverse loco yendo de un sitio a otro. Con ese marco, el día ofrecía diferentes lecturas de la música contemporánea más interesante, que iba desde la abstracción cerebral hasta el hedonismo inmediato pasando por el post-punk recitado.

Spirit of the Beehive 

Spirit of the Beehive abrieron en el Club con un concierto compacto y calculado. Sonaron “de estudio” en el mejor sentido: capas que entran y salen con precisión, loops y texturas que van soldando poco a poco las diferentes piezas hasta que el tema encaja. Un set más de escucha que físico. Ese enfoque, más cerebral que expresivo, encajó bien a primera hora y dejó la sensación de arquitectura cuidada, de puzle mental.

Getdown Services 

Getdown Services fueron lo contrario y a su vez el complemento: energía directa, humor y groove para sudar la Sala Grande. El dúo de Bristol convirtió el slot en un pequeño desmadre con riffs simples pero efectivos y bases cuadradas. Hubo canciones que pidieron pogo (y lo hubo, claro) y un tramo central que consolidó la conexión con el público. Fueron como una especie de Happy Mondays hipervitaminados. Por intensidad y lectura del momento, habrían encajado de cierre, pues nos dejaron a todos bien arriba.

El foco, sin embargo, estaba en Dry Cleaning. La banda compareció sobria, sin escenografía, fiel a su estética del “menos es más”. El arranque con “Strong Feelings” y “Gary Ashby” asentó la base: bajo hipnótico, batería monolítica, guitarras en diagonal y la narrativa de Florence Shaw en primer plano… o debería haberlo estado. Desde muy pronto se evidenció un gran problema que se alargaría durante todo el concierto, pues la voz estaba demasiado baja, a ratos casi imperceptible, lo suficiente para desactivar el imán del spoken, el sello distintivo de la banda.

Dry Cleaning

Aun así, se debe decir que el setlist, en el que presentaron algunos de los temas de su próximo álbum, era realmente ganador. “Jam After School” y “Cruise Ship Designer” estuvieron verdaderamente fantásticas; “Hot Penny Day” y “Her Hippo” mostraron el lado (relativamente) melódico; “Evil Evil Idiot” y “Don’t Press Me” tensaron el pulso con buenos ataques de guitarra.

“Joy” y “Driver’s Story” funcionaron bien aun a pesar de que el público tuvo que rellenar mentalmente las letras. Con el último tramo cerraron por lo alto: “Hit My Head All Day”, “Scratchcard Lanyard” y “Magic of Meghan” antes de “Anna Calls From the Arctic” y el bis con “No Decent Shoes”. En conjunto, entregaron un concierto técnicamente solvente pero emocionalmente recortado por la mezcla de la voz. Hubiese sido uno de los bolos del otoño, pero se quedó a medias.

 

Texto: Álvaro Rebollar

Fotos: Marina Tomás Roch

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