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Refused – Razzmatazz (Barcelona)

 

Nada ha cambiado. Ha llegado la hora y no hay escapatoria”.

Estas afirmaciones forman parte de la letra de “Elektra”, del álbum Freedom (2015), que supuso el fin de un silencio discográfico de diecisiete años. Metafóricamente, la canción aborda temas como el poder, la rebelión, la identidad y la destrucción del sistema. Es una pena que solo recurrieran en su show a este tema dentro de ese trabajo, ya que, valorado en tiempo real, nos sitúa sin duda ante la decisión de la banda de morir una vez más.

En un acto colaborativo, los suecos quisieron contar con una representación de bandas de la escena nacional en sus dos fechas. En la ciudad condal participaron Zeidun, formación de culto de la escena underground catalana, reunida para la ocasión. Ofrecieron un show ácido, ecléctico y con sonidos que se movieron al margen de cualquier normalidad.

Por otra parte, Viva Belgrado mostró una contundencia contenida entre pasajes atmosféricos e introspectivos, llenos de distorsión. Se valora positivamente que su set no presenta ni un segundo sin música, enlazando los temas de forma continua. Pasaron de la crudeza a referencias más experimentales, con una vocación cercana al shoegaze, emparentada con las raíces andaluzas en las tonalidades vocales, con aire de bulerías y recurriendo a su última referencia: Cancionero de los Cielos (2024).

Viva Belgrado

La entrega sonora a la que nos enfrentamos se movió entre el hedonismo sin función semántica y el mensaje ético presente en sus textos. Todo ello abrazado desde lo físico y con alta agitación por parte de Denis, quien encontró cohesión y armonía con las formas más centradas del resto de la banda. David, Magnus y Mattias aplicaron un enfoque trabajado a los temas, priorizando el desarrollo y los matices sobre la intensidad bruta, con una ejecución contenida que llenó el espacio de manera contundente y dinámica.

El set giró en torno a esa obra esencial para entender el nuevo hardcore: The Shape of Punk to Come: A Chimerical Bombination in 12 Bursts (1998). Además, escarbaron en su etapa previa a las camisas de chorreras, sonando “Burn It” y “Pump the Brakes”, demostrando su punto de partida desde lo más básico. Para cerrar la primera parte del show, y tras ese himno que ha aparecido en infinidad de películas y series, eligieron un tema oscuro y lúgubre: “Tannhäuser / Derivè”, inspirado en Stravinsky y cargado de significado político.

Para el escueto bis, aplicaron la horquilla entre pasado y presente con “REV001” y “Coup d’État”, piezas separadas por veintisiete años que, como cierre del show, funcionaron de forma muy coherente.

 

Refused entendieron que es mejor morir incendiando, que extinguirse en silencio”.

P.D.: Por supuesto, se lanzó alguna proclama política, sin excesos y bien detallada. Destacamos una muy clara: Si piensas que el problema son los otros (trans, LGBTI, inmigrantes, etc.), posiblemente el problema seas tú.

Texto: Oscar Fernández Sánchez

Fotos: Meritxell Rosell

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