
A Miguel se le podría justificar con las frases ya manidas: «Para tener 81 años canta muy bien»; «Conserva un físico envidiable a estas alturas». Y todas ellas están más que evidenciadas, saltan a la vista y al oído. Pero es que al margen de la benevolencia que aporta el sentido común de cada uno, realmente, lo que hace, sigue manteniéndose vigente.
Si bien es cierto que no me convenció nada con esa versión «swingueada» de «Bienvenidos» en el inicio del concierto, demuestra que todavía hay mucho poso en él cuando ataca los temas más desnudos, caso de la emocionante «Todo a Pulmón», acompañado solo del piano y la presencia de Luis Prado, y «No Estás Sola».
Luego defendió con alma canciones duras y exigentes: «Generación Limite», que contó con la presencia del guitarrista Jorge Salán; «Los Viejos Rockeros Nunca Mueren» (él no, pero parte de su público sí, pues no parecía conocer una de sus piezas legendarias, mientras se volvía loco con la innecesaria cover de El Último De La Fila, «Insurrección»); y «Rocanrol Bumerang», donde, de nuevo, el público del Liceo quedó en evidencia, que sí se exaltó con la celebérrima «Santa Lucía».

Miguel habla entre tema y tema; lo hace en demasía y atascándose en algunas frases. Está bien que se posicione contra el genocidio perpetrado por Israel hacia el Estado de Palestina en una época en la que no tantos artistas se comprometen de frente. Sin embargo, la enésima broma sobre su edad cansa y aporta poco. ¿Son todos estos intervalos «botellas de oxígeno» para afrontar la siguiente canción? Podría ser, pero se me ocurren muchas otras ideas para agilizar los impases entre canción y canción.
Luego estuvo lo de la presentación de un disco que todavía no ha salido a la venta, a excepción de un par de singles de adelanto. ¿No hubiera sido más inteligente publicar el álbum antes de saltar a los teatros? Como sea, cayeron cinco canciones y, por lo oído, parecían temas muy genéricos, con muy poca convicción artística y carentes de un distintivo. Parece que ya queda lejos la majestuosidad de Un Largo Tiempo, disco del que no sonó una sola canción, aún y pese a ser el penúltimo álbum de Ríos.
La gira, como el álbum, que aparece el próximo viernes 7 de noviembre, se llama El Último Vals. Nadie ha dicho que sea la última gira pese al sugerente título. No sea que haya que retractarse después…
Texto: Sergio Martos
Fotos: Alberto Belmonte






