Discomático

Moundrag – Deux (Spinda Records – Stolen Body)

La andadura del dúo de Rennes comienza prácticamente por casualidad en 2019, cuando el cantante y el guitarrista de su banda de entonces, Smooth Motion, decidieron, por diferentes razones, alejarse de aquel proyecto. Ante tal tesitura, los hermanos Goallen optaron por seguir adelante con lo que tenían —órgano y batería— y empezar a componer para ese formato. Así nace Moundrag, y el resultado no pudo ser mejor. Con su primer álbum, Hic Sunt Moundrages (2022), sentaron las bases de su sonido, y con Deux, su segunda entrega, demuestran la consolidación y evolución de una propuesta que no oculta sus fuentes, de indisimulada inspiración setentera, pero viene acompañada por una innegable vocación de contemporaneidad.

Figuras como Jon Lord (Deep Purple), Vincent Crane (Atomic Rooster) o Mark Stein (Vanilla Fudge) pueden estar tranquilos. Estos dos jóvenes cachorros bretones han absorbido a la perfección todas sus enseñanzas, propulsándolas a la actualidad con tanta energía como savoir-faire. Además, son valientes: suben la apuesta empezando el álbum, nada más y nada menos que con un solo de batería, «Stormdrummer», poca broma. Tras él, ponen sobre el tapete algunas de sus mejores bazas: sulfurosos latigazos de orientación hard como «The Caveman» o «Black Flames», impulsados por riffs de teclado en combustión, surgidos de los dedos de Camille, y el trabajo percusivo omnipresente, a cargo de Colin, que llena todos los espacios con su pegada.

No rehúsan adentrarse en terrenos más sosegados, aderezados con efluvios lisérgicos y desarrollos propios del progresivo, para envolver sus oníricas letras —inspiradas en el imaginario de la cultura celta y la fantasía— entre sutiles melodías y paisajes sonoros. Como en el caso de la etérea emotividad de la balada final, «Night Lights».

Canciones como «Limbo», con sus sorprendentes líneas vocales irrumpiendo en su parte final, «Take Me To The Stars» o los cambios de atmósfera y estructura de «Morning Epitaph», evidencian el crecimiento compositivo que han experimentado y la fe ciega en su lema: “No necesitas guitarras eléctricas para tocar rock & roll”. Ya te digo, lo consiguen de sobras.

Manel Celeiro

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