
Sabía que iba a ser muy complicado ya no igualar, sino acercarse a lo que suena en discos maravillosamente crepusculares y creativos como los que la británica – bareiní Yazz Ahmed ha ido destilando estos años: Polyhymnia de 2019, La Saboteuse de 2017 o incluso el reciente (y largo) A Paradise In The Hold. Y esto es por un hecho muy concreto, la formación a dúo con la que se presentaba en Barcelona.
Esos, los discos, están repletos de composiciones en donde atacan seis y siete instrumentos al mismo tiempo. Por muchos samplers que traigas y cuanto pueda llenar Ralph Wyld tanto con el vibráfono y la marimba, nunca será suficiente para escenificar la majestuosidad de esas composiciones. No gana tampoco que Ahmed pasase el recital con la cabeza gacha, inmersa en su mundo, mostrando poca expresividad.

Sin duda alguna, es mejor compositora que interprete, en el sentido de que lo que toca tanto con la trompeta como con el fliscorno es bueno pero no sorprendente. Encajan mejor dentro del concepto de una gran banda que en este entablado tan minimalista. No reiteraré en su maestría en la composición, sus discos están al alcance de cualquiera en las plataformas de streaming musical.
Ahora, dijo la artista en no pocas ocasiones que las canciones estaban deconstruidas para poder ser interpretadas en ese «íntimo» formato. Lo cual hacía que algunas de ellas acabasen por ser una cosa completamente diferente en las que los loops y las secuencias restaban todo atisbo de originalidad. En fin, era el último día de verano y en Barcelona caía una tormenta excelsa. Entre el tiempo y el concierto de Ahmed, entramos de pleno en el otoño.
Texto: Sergio Martos
Fotos: Alberto Belmonte






