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The Wizards – Bilborock (Bilbao)

 

“No, no nos quedan más enemigos por aplastar, así que nos aplastaremos nosotros mismos”. Es el epitafio de una de las bandas más grandes que ha dado Bilbao en los últimos tiempos. The Wizards, tras más de  doce años casi ininterrumpidos de carrera se despidieron de sus fieles, la Wizards Army, en un concierto de alto voltaje, sentimientos encontrados y, sobre todo, un culto a la electricidad, al rock´n´roll en mayúsculas. Y en un lugar reconvertido a la religión del rock, una Iglesia desacralizada que presume de tener el mejor sonido de todas las salas de Bilbao, sin discusión.

El concierto fue además la fiesta del XV aniversario del Skulls Metal Bar, otro de esos garitos oscuros, con tralla siempre sonando y en el que su parroquia sabe que va a encontrar lo que busca en unos tiempos en los que la noche bilbaína languidece por razones que mejor no citar. Y a la llamada se respondió de la mejor manera posible, no había papel a la venta (ojo, otro detalle, sólo entradas físicas a la venta en los mejores tugurios del Casco Viejo, guiño al pasado) y la expectación era suprema.

Alma Culter

Abrieron Alma Culter, un combo de metal clásico liderado por Marilu, la Voz Cuchilla, un referente histórico pues es una de las pioneras (si no la primera) en cantar metal allá por los años ochenta al frente de Neurosis, y más tarde de Halley y Bang!. Y el suyo fue un concierto poderoso, intenso y emotivo. Temas como “A todo gas”, “Fuera de control” o “Grita” fueron metal candente, en una actuación jaleada por una parroquia entregada. Las dos últimas canciones, que aparecerán en su próximo trabajo, fueron el mejor colofón, “Infierno” y “Cara a cara”, rápidas, cañeras y afiladas. Vamos, un telonero a la altura de las circunstancias.

Y las circunstancias habían cargado el ambiente de emotividad porque estábamos en un concierto histórico, de esos que nadie quiere que lleguen pero todos quieren estar en él. Con la salida de Ian Mason, el carismático frontman de los Hechiceros, todo se vino abajo. Trece temas, a cada cual más salvaje, convirtieron Bilborock en un aquelarre hard rockero de nivel Dios. Es complicado destacar qué fue lo mejor, cuestión de gustos, porque el repertorio fue arrollador. Un tema de su primer disco (“The Wizards”), cuatro del segundo (“Full Moon in Scorpio”), otro del tercero (“Rise of the Serpent”) y el grueso del concierto, siete de “The Exit Garden”, publicado en 2024. Pero daba igual de qué época era cada uno porque encajan a la perfección, The Wizards habían llegado, hace tiempo, a ese punto en el que cualquier cambio de repertorio no se nota porque funciona todo como un ariete sonoro.

Con ellos se suda, se grita, se salta y se deja llevar por una liturgia salvajemente llena de vida. Temas como “Full Moon in Scorpio”, “Oniros”, “Curse of Hecate”, “Who are you, Mr.Gurdjieff” o “Stardust” son perfectos para ir a la batalla contra cualquiera. E incluso durante la actuación subió Ander, el sexto Wizard, para abrumar a la audiencia con el poderío de tres guitarras, que junto a la demoledora base rítmica y al enajenamiento de Ian Mason, hizo que la sala entrara en un éxtasis total, acólitos de un culto que desaparece de los escenarios pero se mantendrá en la leyenda. Y como bromearon, igual volvemos en un futuro como una banda tributo a The Wizards. Ojalá porque no fueron pocas las lágrimas que se derramaron ayer en el concierto más salvaje de lo que llevamos de año en Bilbao.

Texto: Michel Ramone

Fotos: Dena Flows

 

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