
Ver a los Lemonheads en directo es un ejercicio de paciencia para todo el mundo salvo para Evan Dando. Vestigio principal de lo que un día fueron los 90, el espigado artista suda absolutamente de todo y deja que sea el romanticismo más estoico y un puñado de auténticos himnos los que sostengan su legado.
Caótico, sin voz y, en ocasiones, sin ritmo alguno, el concierto de anoche dejó claro que estamos ante la absoluta decadencia de un hombre que en su día pudo comerse el mundo y acabó devorado por él. Y, sin embargo, yo volvería a verle.
Volvería a verle porque el concierto de ayer fue todo lo que se ha perdido en los shows de hoy en día. Hubo cantidad infinita de errores, muchas improvisaciones que pillaron por sorpresa al resto de la banda (ser el batería de Evan Dando tiene que ser el trabajo del mundo que más concentración requiere) y una sensación generalizada de estar frente a un auténtico meme que destroza todo lo que toca, desde los micros hasta sus canciones, algo demostrado en que no fueron pocos los que se fueron a mitad del concierto. Aún así, uno tiene que saber a lo que va, y Evan Dando lleva muchísimo tiempo en este estado, por lo que al que le pillara por sorpresa que se lo haga mirar.

“Somos una puta banda de rock, como estáis viendo. Aquí no hay nada de IA”, espetó en un momento un desfasado Dando, antes de ponerse a cantar “En la granja de Pepito IA IA o”. Y eso es incuestionable. Dando representa el lado más anacrónico de la música en directo. Sin cableados, In Ears ni música pregrabada. Un tío ofreciendo lo poquísimo que le queda y otros dos intentando seguirle como pueden. Que fue un concierto fallido no lo duda nadie, pero la música siempre ha sido otra cosa, algo que llegaba un poco más allá, y en eso Dando y sus canciones siempre han sido estandartes. ¿Cómo si no llenas una sala de más de mil personas?
Pues porque en un momento donde el público no sabe dónde meterse de la vergüenza ajena, el tío te sale con “Confetti”, “Into Your Arms” y “The Great Big No” y uno recuerda esos momentos en los que The Lemonheads nos hizo felices. Como ver a Maradona en el Pizjuán dando toques a una bola de papel. Auténticos himnos que trascienden en el tiempo. Temas que bandas de ahora, sanas y veganas y técnicamente pluscuamperfectas, no harán en toda su carrera. Un conjunto de canciones que perdurará para siempre y dos horas en las cada uno de nosotros viajamos a algún momento concreto de nuestro pasado. Creo que es con eso con lo que hay que quedarse del día de ayer.
Texto: Borja Morais
Fotos: Salomé Sagüillo







Durante «Into your arms» ocurrió un larguísimo apocalipsis de guitarra, lleno de escalas bemoles, desacordes, distorsión más allá de la torsión; y mucha, mucha, mucha ira…
Me pareció el espejo sonoro de una banda. Le dije a mi vecino: «Hasta aquí hemos llegado todos nosotros; creo que los años y las batallas han merecido la pena… Y suscribo tolo que acaba de decir Evan».
Somos donde estamos. Estamos donde queremos. Esta música circula por nuestra sangre.
Muy buena crónica y totalmente de acuerdo contigo.
Ahora todo es demasiado perfecto y se pierde la autenticidad. Ya es raro ver afinar hasta una guitarra de oído.
Me ha flipado esta crítica. Gracias. Yo los vi en Granada anteayer y pienso igual: mereció la pena.
Se marcó una versión de Outdoor Type con la acústica que me pareció mágica, precisamente porque transmitió un fogonazo de lo que antes era brillo deslumbrante.
vas y aplaudis esta mierda…. genial!
La crítica, espectacular, el concierto… un auto sabotaje en toda regla. Solo desafinaba, olvidaba e interrumpía las canciones de los primeros discos.
Le he visto hoy en Barcelona con mi hijo de ocho años y sí, me he quedado con la sensación de que algunas veces, lo mejor de uno son los otros: en este caso un público paciente y nostálgico que le ha levantado cada vez que trastabillaba.
¿Repetiría? Seguramente también. Eso sí, aquí el show apenas ha llegado a la hora, tal vez sea por eso 😉
Borja, siento decirte que quedas lejos de Evan, por tu fantástica crítica, con ese toque de humor (ahí si te acercas), sintética y que describe a la perfección todo lo ocurrido esa memorable noche en Madrid, que los que estuvimos allí, recordaremos para toda la vida cómo una experiencia única… muchas gracias!
Y yo volvería a esa cita una y otra vez, sin duda… sabíamos a lo que íbamos, pero superó nuestras expectativas.
Además yo me llevé un cuadrito pintado por Evan, a la altura de su show, un recuerdo para toda la vida y para mis descendientes… jajaja
Nosotros fuimos en moto y él IBA ANDANDO (Evan Dando).
De verdad que no hay nadie que mencione la realidad del concierto?…si, iba borracho como una cuba y drogado (si vas solo borracho terminas en el suelo, y no, no cayó). Este es el único motivo del mal llamado «concierto»; no sé como el promotor/manager le permiten hacer una gira en ese estado. Daba mucha pena ver al querido Dando y sé que todos los fans le queremos mucho y siempre quedarán en la memoria las canciones y los buenos momentos vividos. Pero claro, a estas alturas de la vida, pago por ver un artista y al menos lo que espero es que tenga o mantenga un mínimo de profesionalidad. ¿Tan difícil es?, y si no estás bien, no salgas de gira, porque así estás tomando el pelo a la audiencia.