
Jodie Cash presentó oficialmente, en Barcelona, la gira “My Senses Tour-Rising Wild” que sirve para dar a conocer “My Senses”, su último e inspirado trabajo dedicado a su madre Estrella Cabrera. Para ello propuso un espectáculo con varios invitados (algunos de los previstos faltaron a cita) y se rodeó de una enérgica banda de cinco músicos liderados por el guitarrista Toni Espelta.
Todo empezó con un entretenido video, en el que pudimos contemplar alguna toma curiosa de la grabación producida por Myriam Swanson y revelaciones de la cantante y compositora catalana, quien habló de la influencia que ha supuesto su maternidad a la hora de encarar la concepción del disco.
Si una se apoda Cash, resulta evidente por donde van ir los tiros musicales. Sin embargo, la paleta de colores que maneja está compuesta por tonalidades bien diversas. Prueba de ello fue el trepidante inicio con “Rock Machine”, “Shinin’ Summer Nights” y “Astral Trip” (esta algo más calmada).

Susana Colt subió al escenario, como primera convidada, para interpretar “Janis”, dejándose toda su potente garganta en el empeño. Nadie puede dudar de las ganas que le pusieron todos los amigos de Cash, pero es evidente que en esta clase de galas, la desigualdad acaba siendo factor común. Sin entrar en valoraciones subjetivas y extensas, les ofrecemos un completo inventario de lo acontecido en este apartado. Sweet Negrita entonó muy adecuadamente “Mary”, su madre Estrella la acompañó con cariño en “Blue Bayou” y “That Ligh On Me” (de su propia autoría), Sergi Estella apretó las cuerdas en “Way’s Hard” (más tarde hablaremos de él), Aleix Lozano auxilió con criterio en “Changes In The Wind” y Chele (Bombarderos) en “Call Me The Breeze” y Lill’ John Revell con “Comeback Home”, cerraron el listado. Todos enlazados cantaron “Listen To A Country Song” (Garth Messina).
Como comentábamos, el aire festivo que conmovió a los protagonistas, tuvo su gracia pero no estuvo entre lo mejor de la noche. En mi humilde opinión la palma se la llevaron sus últimas composiciones: “Sunday Morning”, esa especie de ranchera titulada “Farru” (va para hit) o las exquisitas “Eternity” y “This Lovely Night” (la voz de Jodie en su máximo esplendor).
A este Tour, todavía le faltan por pulir muchas cosas, pero estamos convencidos que en las próximas seis fechas y las que vendrán en 2026, todo acabará por cuadrar de manera perfecta. Los mimbres son muy buenos, no pueden fallar.

No nos olvidamos de mencionar a Sergi Estella, un tipo encantador y capaz por sí solo de revolucionar un festejo. Él fue encargado de abrir la velada (con poco público) y dejarnos alucinados con su desfachatez y poderío. Este singular hombre orquesta (One Man Band) que canta en inglés y catalán y toca unas guitarras construidas con latas (se supone que de cerveza) o con maderas (tipo Los Picapiedra) es uno de los personajes más extravagantes e interesantes a la vez con los que me he tropezado en los últimos tiempos. Un irónico cantautor de blues que se desgañita cantando el Virolai o te hace reír de oreja a oreja con canciones como “Surimi en Missouri”, una locura que pronto aparecerá en su próximo disco. Aire fresco, fresco. No se lo pierdan.
Según nos contaba Espelta horas después del concierto, estaba seguro que la resaca emocional les duraría días. Que la disfruten.
Texto: Barracuda
Fotos: Meritxell Rossell






