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Gambeat Weekend – Sala Upload (Barcelona)

Este año, la gamba debía mantenerse lo más fresca posible. Es decir, sus ojos debían estar brillantes y saltones, ya que se le planteaba por delante un día entero realmente complicado y lleno de eventos repartidos por diferentes ubicaciones de la ciudad: la sala Meteoro por la mañana, la bodega La Chana para el avituallamiento al mediodía, tardeo en Club 62 y el Upload para la traca final. Lo cierto es que en el tramo nocturno al que acudimos los cronistas ruteros, la gamba ya se había descontrolado y viciado, pues presidía el escenario con un cigarro en sus labios. Esto es lo que recordamos…

Error 97
El jovencísimo cuarteto viene siendo la comidilla de la efervescente escena guitarrera madrileña desde su fundación en 2019, con 3EPs en progresión ascendente que lo inscriben en el linaje punk-rock melódico de referentes foráneos claros como NOFX, Green Day o Weezer; padrinos de aquí como Carolina Durante —Juan Pedrayes les produjo el EP Nada bueno— o Airbag —compartieron escenario en Teatro Barceló— y bandas hermanadas en espíritu como Cora Yako, Monteperdido o unos Diamante Negro que a media tarde habían actuado en Club 62.

Sabía de la entusiasta energía y del ímpetu escénico de Álvaro «Torete» Casado desde que se uniera a Biznaga como guitarrista, pero es todavía más impactante verle en su faceta de frontman desgañitándose con las canciones de su grupo, en comunión umbilical con el también guitarrista Gonzalo García —a quien conoce  desde los tres años—, la bajista Sara Guayanay y el batería Nicolás Escardó. Con canciones fulgurantes, desbocadas que les berrean de tú a tú a sus compañeros de generación (y desilusión), Error 97 están a punto de lanzar su primer LP con Mont Ventoux; «Tu yo de pequeño» y «Todo Pasa», los dos singles de adelanto, anuncian que este debería ser su año de despegue a nivel nacional.

L.A. Witch
No recuerdo exactamente dónde leí que DOGGOD (2925) era un álbum lleno de rituales cargados de reverberación. Lo cierto es que es una definición bastante acertada, ya que el trío ha pasado del polvo bajo el sol californiano a un aroma de niebla envolvente y espesa, como la de un castillo francés.

Una evolución interesante y acertada en formato grabado, aunque al trasladar ese concepto “noir” al directo, se percibe cierto lastre. Tardaron en conjugar los elementos sónicos de manera que el sonido fluyera hacia donde querían ir, pero una vez alcanzado el dinamismo necesario, ofrecieron un show cargado de efectividad, basado en temas puramente pandilleros como «777» o «I Wanna Lose». Todo ello con la aplicación correspondiente de la reverberación mencionada anteriormente, aunque algo tímida en sus formas.

Crocodiles
Crocodiles tienen ese valor añadido de que la gente no sabe muy bien que esperar de ellos en sus shows, su extensa producción discográfica demuestra que se mueven según las sensaciones del momento, ya sea como psicodelia abrasiva o como punk & roll con el valor añadido del pop luminoso, articulándolo todo en diversión. Upside Down In Heaven (2025), podríamos considerarlo su álbum definitivo, y donde han encontrado una fórmula redonda, se basan en él, contiene un hit como «Degeneration» (con cameo incluido de Kate Clover en su videoclip) donde tomando prestado sin pudor las bases de The Who, y que en sus shows marca uno de los puntos álgidos antes del final revisando el «1969» de The Stooges y «Jet Boy Jet Girl» junto al estribillo de «Ça Plane Pour Moi», no en vano son temas primos hermanos. Un par de apuntes finales:

  • Espero que sus peticiones de drogas al público tuvieran respuesta satisfactoria.
  • Si acudís a su Bandcamp, os encontraréis con una versión en clave garagera de «Mi novio es un Zombie» con la voz de Lola Pistola.

C.O.F.F.I.N
Rugía gambitero el Upload cuando pasadas la 1 de la madrugada los australianos irrumpieron en escena con el ansia de victoria hirviendo en la mirada de quienes se disponen a conquistar Valhalla. Alineados sus cuatro miembros en formación de ataque, cuando el guitarrista Abijah Rado empezó a riffear los primeros acordes de «Cut You Off» aquello se vino abajo. Descomunal hard-rock al abordaje en modo Looney Tunes y high-energy cual estampida de canguros puestos de speed, con ese adorable desquiciado que es Ben Portnoy maltratando sus timbales con saña y berreando con una furia que haría derramar lagrimita cervecera a héroes aussies como Angry Anderson (Rose Tattoo) o Ross Knight (Cosmic Psychos).

Descerrajaron 14 temas propios 7 de Australia Stops, 4 de Children of Findland Fighting in Norway, 2 de su debut Piss-Up— con el inquebrantable poderío de quien lleva ya 20 años partiéndose el lomo por garitos de medio mundo; una robustez sónica gracias a la que su cover del «Riff-Raff» de AC/DC —los abuelos putativos de todo esto— entró como guante untado en Vegemite para propulsar el concierto hacia su segundo tramo con el personal ya perdido en uno de los pogos más broncos que se recuerdan en la sala barcelonesa. Fue un vini, vidi, vinci en toda regla, rubricado con la reivindicativa proclama de Portnoy en contra de la opresión histórica que sufren los aborígenes australianos y del genocidio a tiempo real en Palestina. Honor y gloria desde el lado correcto del rock y de la historia. 

Texto: Oscar Fernández-Sánchez & Roger Estrada 
Fotos: Marina Tomas Roch

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