
La banda, de Melbourne, Electric Mary ha decidido retirarse después de un periplo de 20 años en el que han puesto nuevas pilas a ese hard-rock que entronizaron bandas del calado de Led Zeppelin, Thin Lizzy o AC/DC.
Si nos basamos en lo visto y escuchado en la sala WOLF de Barcelona, donde acudieron unas 200 personas, (esto del rock, elijan la etiqueta que quieran, sigue sin tener remedio en cuanto a seguidores), no parece que ni estén desgastados ni que les falten ganas para subirse a un escenario y seguir atronando como siempre lo han hecho. Por desgracia, apartarse del enredo rockanrolero es una decisión para la que no existe marcha atrás; nos quedamos sin ruido del bueno.
Rocksound los presentó en nuestro país en 2011 y ellos debían ser (ahora junto Acaraperro) los que les acompañaran en el cierre de la persiana. Nuestros kamikazes australianos se presentaron con Rusty Brown (voz), Pete Robinson (guitarra), Alex Raunjak (bajo), Spider (batería) y la nueva adquisición para la gira del guitarrista Simon Hosfasd, algo fuera de sitio en algunos momentos. No es que desentonara del todo, pero al lado del salvajismo sincero de Raunjak, la descomunal presencia de su colega Robinson, la ferocidad de Spider y el buen hacer de un Rusty Brown, todavía con buenas prestaciones vocales (a pesar de lo que ha debido padecer su garganta), estuvo un par de escalones por debajo del tono general.

Sobreponiéndose a las habituales distorsiones sonoras de la discoteca del Poble Nou (esas malditas columnas), Electric Mary ofreció un show robusto, nada pesado (el acierto en el punto melódico resultó clave) y frenético, en el que tan solo asistimos a la tregua pacificadora de “Sweet Mary C” o al entretiempo “Already Gone”, todo el resto trituró al personal.
Iniciaron el concierto “Shaun” (sencillo de 2024), prosiguiendo con “Gimme love” y la estupenda “Gasoline and Guns”, perfecta terna para ir abriendo el apetito y ajustar las guías de lo que iba a ser unos de sus últimos legados en directo.
A los conciertos de hard no se le pueden pedir matices finos ni novedades substanciales, aunque sí destreza con los instrumentos y canciones reconocibles y poderosas; damos fe que en estos puntos, los protagonistas de la noche no acostumbran a fallar. Sirvan de muestra temas tipo “Sorry baby” (el rodillo Ramones apareció de repente), “One foot”, “Woman” (coda espídica sanguinaria), “3 days gone”, “MFB” (My best friend), “The Dealer” o dupla de bises por sorpresa, cuando el pescado parecía que estaba todo vendido, compuesta por “O.I.C” y “Let me out”.

15-9-2025
FOTO: MARINA TOMAS ROCH
Los horarios mandan y el concierto barcelonés de este “Farewell Tour” llegó a su fin. Seguramente, ellos hubieran seguido descargando furia, porque se les vio felices por el recibimiento y la euforia percibida. Su estado de ánimo se confirmó cuando, después de aparcar instrumentos, platicaron con los seguidores, aceptando foto tras foto; fieros pero buenos chicos.
Salvando muchísimo las distancias, Rusty Brown se comportó como una especie de gurú tipo Michael Gira, ese tipo de personaje que domina la nave con personalidad y sabiduría. Una nave que emprende vuelo a no sabemos qué planeta. Quizá los encontremos en alguna galaxia remota. Buen vuelo.
Texto: Barracuda
Fotos: Marina Tomás Roch






