
Xavier Rudd sale de gira con su hijo. Eso ya lo dice todo: no hay jerarquías ni artificios, solo la música y la vida compartida. En estos días de septiembre, presentará las canciones nuevas de su reciente EP, un puñado de temas escritos en la cama de casa, llenos de historias personales que pretenden resonar en cualquiera que las escuche.
Hace diez años trabajó con la ONU y desde entonces la música y la paz siguen siendo inseparables para él. Y aunque esta gira promete la energía de siempre, el final de esta historia queda abierto: este año recibió noticias sobre su salud que le recuerdan la fragilidad y la urgencia de vivir la vida al máximo… un final abierto que solo el tiempo nos revelará. Hasta entonces, nos habla de todo esto antes de llenar de sonidos suyos –y de su hijo– los escenarios del país: 20 de septiembre en el Palacio Ópera, A Coruña; 21 de septiembre en La Riviera, Madrid; 22 de septiembre en el Palau de la Música Catalana, Barcelona; 24 de septiembre en Sala Pandora, Sevilla; 25 de septiembre en Sala Roig, Valencia; y 26 de septiembre en Santana 27, Bilbao.
Actúas en España en seis escenarios muy diferentes, desde La Riviera en Madrid, hasta el Palau de la Música en Barcelona. ¿Cómo influye el espacio donde actúas con cómo conectas con el público?
Personalmente, prefiero actuar al aire libre, algo que suele ser posible en España y me encanta. Pero en realidad, poco importa el lugar mientras la gente cree la atmósfera. ¡Y en España, la gente siempre está muy animada!

Tu próximo EP se publica justo antes de la gira. ¿Qué inspiró este conjunto de canciones y cómo reflejan tu situación actual, tanto musical como personal?
Escribí estas canciones en la tranquilidad del hogar y son personales en muchos sentidos, pero creo que todos se podrán identificar con ellas. Porque, al fin y al cabo, todos estamos haciendo lo mejor que podemos en la vida y en este mundo.
Se te conoce por mezclar instrumentos, bucles y texturas en paisajes sonoros inmersivos. ¿Cómo abordas el trasladar este sonido a la intimidad y espontaneidad de tus conciertos? En esta gira, ¿actuarás en solitario o con banda?
Siempre he creado muchos sonidos por mi cuenta, pero empecé a experimentar con bucles en los últimos años, y de manera orgánica, usando mis instrumentos hechos a mano, etc. Esta gira será en solitario, ¡pero voy a generar más sonidos que nunca en mi vida!
Tu música a menudo tiene implícita un fuerte mensaje medioambiental y social. ¿Sientes que el público europeo conecta de manera diferente con estos temas en comparación con el de Australia?
Hay diferencias culturales obvias entre los lugares a los que voy, pero la energía es la misma. La vibra es la misma. Soy un artista muy afortunado porque a mis conciertos vienen personas geniales: gente con buen corazón y consciente, todos celebrando juntos el cambio hacia un mundo mejor.
¿Qué te ha llevado a contar con Finojet para abrir esta gira, y cómo complemente su propuesta musical la tuya propia? Para quiénes no lo conocen, ¿qué pueden esperar de su actuación?
Bueno, él es mi hijo y su música es increíble. Estoy muy orgulloso de él y no puedo esperar a apoyar su primera gira por Europa, viéndolo interactuar con la gente. Su composición es muy madura para alguien de su edad y creo que va a tener una gran carrera.
Con más de dos décadas de giras, ¿cómo te mantienes en tu centro cuando estás de gira? De regreso a Australia, ¿sigues aventurándote en la naturaleza con tu Toyota Landcruiser?
Cuando estoy de gira, soy muy disciplinado. Hago mucho ejercicio y tomo mucho aire fresco. No hablo apenas durante el día. Paso mucho tiempo a solas. Subo al escenario sintiéndome despejado, fuerte y preparado. Y sí: en casa la vida es siempre una aventura.
Pensando en canciones como «Follow the Sun», que se han convertido casi en himnos de la meditación y conexión profunda, ¿sientes alguna obligación de seguir componiendo canciones que alimenten ese lado espiritual de tu público?
En absoluto. Mi música se va formando sola a sí misma. No pienso demasiado en ello, ni en cómo será recibida, simplemente dejo que fluya. Amo nuestro mundo natural y me apasiona, así que eso es lo que suelo celebrar en mi música.
Diez años atrás colaboraste con la ONU en el lanzamiento de Nanna. ¿Cómo fue esa experiencia para ti? En 1971, el músico Pau Casals pronunció un discurso muy emotivo en la ONU. ¿Ves una conexión entre la música y la promoción de la paz en el mundo? ¿Qué tan importante es la gratitud para fomentar la paz y la felicidad?
Sí, el proyecto con las Naciones Unidas fue una de las experiencias más especiales para mí. Fue un grupo muy especial de personas con las que trabajar y compartir la vida y sus historias. Creo que la música es paz en el mundo y en el corazón de las personas. En todas las culturas del planeta hemos compartido, conectado, comunicado, sufrido, amado y buscado, todo ello a través de la música. Más allá del nacimiento de un niño, no creo que haya nada más antiguo que la música.
Muchos de tus fans ven tus conciertos casi como experiencias comunales. ¿Buscas eso conscientemente, o es algo que surge de forma natural cuando la música fluye?
Surge de forma natural. Sí, estoy de acuerdo en que la experiencia se siente como algo más que un simple concierto, pero creo que eso surge de que son un espacio donde personas de todos los contextos pueden unirse como un solo pueblo, soltar las presiones de la vida durante unas horas y celebrar la unidad.
Finalmente, el título de tu nuevo EP es Where to Now. Entonces, te tengo que preguntar: ¿hacia dónde va ahora Xavier Rudd? ¿Qué puertas se están abriendo al mirar más allá de esta gira?
Recibí noticias sobre mi salud a comienzos de este año. Me ha tomado un tiempo asimilarlo. Pero, en positivo, es un recordatorio para ser agradecido todos los días por las personas que amo en este mundo y por la increíble vida que he tenido la suerte de vivir. Así que solo quiero seguir viviendo al máximo.
Texto: Borja Figuerola







