Encuentros

Will Hoge, trabajando en su propio negocio

Su obra no debería resultar extraña para todo amante del rock norteamericano. Con una carrera a sus espaldas que abarca más de dos décadas, el de Nashville ha construido una reputación sólida gracias a su honestidad lírica, su personal voz y una capacidad única para mezclar rock, country y soul con un enfoque profundamente humano en sus composiciones. Y fiel a su compromiso con los más desfavorecidos, no duda en alzar la voz para cantar las cuarenta a quien corresponda.

En su último disco, Hoge vuelve a sus raíces rockeras tras un periodo más intimista con una colección de canciones impecables. No hace mucho que lo abordamos con motivo de su reciente gira española. No ponemos en contacto de nuevo con él, con motivo de la edición de Sweet Misery.

¡Hola, Will! Gracias por dedicar de nuevo tiempo para hablar con nosotros. Te entrevisté no hace mucho, poco antes de tu reciente gira por España. ¿Cómo fue la gira? ¿Qué sensaciones te llevas de ella?

La gira por España fue maravillosa. Todos los conciertos fueron geniales. Lugares hermosos, gente increíble, buena comida. Me encantaría poder volver muy pronto, de verdad (Risas) ¡No puedo esperar para volver!

Empecemos por lo más reciente: tu último álbum, Sweet Misery. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso creativo detrás de él? Has dicho que para este nuevo álbum querías un sonido más rockero, con las guitarras al frente. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión? ¿Sentías que necesitabas más volumen después de la gira acústica en Estados Unidos?

Después del último álbum en solitario, Tenderhearted Boys, hice una remezcla y remasterización de mi álbum debut, Carousel, para su primera edición en vinilo. También volvimos a grabar el segundo álbum, Blackbird On A Lonely Wire. Tras dedicar ese tiempo trabajando en esos discos, quería hacer algo más orientado al rock, algo más enérgico.

Como siempre, tu trabajo está lleno de pasión y alma. ¿Hubo alguna canción en particular que te haya marcado más durante la producción del álbum, o alguna que defina el espíritu general del disco?

«Another Planet» fue la última canción que grabamos para el álbum. Originalmente era una composición muy folk y acústica. El poder transformarla, darle más fuerza y convertirla en algo más rock, fue un proceso creativo fantástico, de lo que más me impactó.

También mencionaste que este es un disco para escuchar con auriculares, de principio a fin, como se solía hacer. Una forma de escuchar música que se ha perdido debido a la inmediatez del mundo actual…

Sí. Creo que estamos en desventaja cuando tenemos tanta prisa que no podemos tomarnos el tiempo necesario para poder disfrutar del arte realmente. Sin duda, el mundo sería mejor si lo hiciéramos. Todo ha cambiado mucho, el día a día nos devora…

Como comentábamos antes, has reeditado Carousel y Blackbird On A Lonely Wire… ¿Tienes pensado hacer lo mismo con alguno de tus otros discos?

Sí. Desde luego. A medida que los álbumes lleguen a ciertos aniversarios, haremos nuevas ediciones en vinilo y lanzamientos. Es una manera de devolverlos a la actualidad, darles una nueva vida o una segunda oportunidad por si a alguien se le pasaron….

¿Cómo va el estudio de grabación que construiste en tu casa? ¿Ya está terminado? También has hecho algunos trabajos de producción… ¿Con quién has estado trabajando últimamente?

Está perfecto y acabado. Tener la capacidad de trabajar a mi propio ritmo es algo mágico. Estoy terminando un álbum de un gran dúo, Molly O’Leary & Justin Arena, un dúo fantástico de Boston. También estoy trabajando en un álbum en solitario de Scott Terry, de la banda Red Wanting Blue.

Ha pasado un tiempo desde que lanzaste un álbum en vivo con banda… Con los increíbles conciertos que haces con tu banda, ¿no sientes ganas de grabar uno?

¡Sí! Tal vez lo hagamos en España esta vez. Aún no hemos grabado un álbum en vivo internacional. Y, desde luego, tu país es una lugar perfecto para la música en vivo. La energía de la audiencia es increíble.

Comenzaste en los años 90 con tu banda Spoonful antes de lanzarte a una carrera en solitario. Ha pasado mucho tiempo… ¿Cómo valorarías tu carrera artística? Con la perspectiva que te da el paso del tiempo…

Es fácil, cuando vives en ello todos los días, ir y venir entre sentirte un éxito y, en otras ocasiones, sentirte un fracaso. Pero cuando puedo tomarme un minuto para reflexionar y realmente mirar hacia atrás, sé que ese adolescente que fui se cortaría literalmente un dedo por tener una carrera y una vida como la que tengo ahora. Eso te hace sentirte muy bien, muy bien.

Finalmente, y con la industria musical cambiando rápidamente de un día para otro, ¿cómo ves el futuro de tu música y la manera en que los artistas deben conectarse con su público hoy en día?

Afortunadamente para mí, no estoy dentro del negocio de la música. Puede sonar raro, pero es así. Estoy únicamente centrado en el negocio de Will Hoge, el mío propio, y las cosas van de maravilla por ahí. Te lo aseguro. (Risas)

Manel Celeiro

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