Encuentros

The Bo Derek’s, orgullo proletario

 

No es solo una cuestión de mitología, el rock and roll nace, crece y se reproduce entre camerinos convertidos en un ecosistema propio reflejo de un estado de precariedad. Una incertidumbre que sin embargo ha logrado alumbrar resultados de lo más majestuosos y que también es el leitmotiv, al menos en su título, del nuevo disco de The Bo Derek’s, el trío gallego, formado por Oscar Avendaño, Jorge Lorre y Rufus «El Guarro, que hace de cada de uno de sus capítulos una tierra quemada asolada por un vibrante y desgarrado sonido.

Un destino que también escoge un trabajo, “Working Class R’n’R” (FOLC Records), que su espíritu más dinámico y ecléctico, haciendo hueco entre sus clásicos oráculos, sean Bo Diddley, Chuck Berry o Dr. Feelgood, a riffs “stonianos” o al soul, no impide, al contrario, la identificativa naturaleza inmediata y eufórica del combo. Un frenético recorrido que traducimos a palabras por boca del siempre inquieto y clarividente Oscar Avendaño. Estarán presentándolo el 13 de septiembre en Funhouse.

En 6 años éste es vuestro cuarto disco, teniendo en cuenta que otros de tus proyectos tienen un desarrollo menos constante, ¿ha habido una predisposición a darle prioridad a Bo Derek’s?

Sí, pero porque en mis otros proyectos, que básicamente son el mismo dándole una vuelta según con quién grabe, no tengo la misma capacidad de movilización con la gente, me salen más caros y los músicos están liados o menos predispuestos a salir a la carretera. Con Bo Derek’s descubrí que era más sencillo ir de gira, fijate que incluso tenemos furgoneta propia, que aunque no lo pueda parecer es una diferencia básica, el no necesitar alquilar una cada vez es más económico y todo resulta más sencillo de mover. Vi que existía una mayor facilidad en todos estos aspectos y decidí darle prioridad a este proyecto.

 

Casi en paralelo has anunciado que has grabado un disco con Reposado, que significa una firma más personal y de condición musical ligada al rock clásico, ¿tienes la percepción de desdoblamiento cuando simultaneas ambos proyectos?

Quizás si tenga esa sensación, pero no me parece extraña, porque supongo que muchos músicos sentirán lo mismo, ya que lo normal es que si quieres sobrevivir exclusivamente de esto tengas activos más de un proyecto, y te tienes que desdoblar en mayor o menor medida. Mis bandas son distintas, Reposado es mucho más clásica, más ecléctica incluso, de hecho hay temas de Bo Derek’s que tal vez podrían tener cabida en él, no con la misma identidad, por supuesto, por ejemplo en este mismo disco “Hiroshima” podría ser uno de ellos, pero en cambio en sentido contrario eso no pasaría.

Cuando una banda no vive exclusivamente de la música puede escoger el momento idóneo para publicar sus discos, sin embargo los que la tenéis como ocupación única no os podéis permitir ese lujo, ¿el hecho de estar metido en diversos proyectos, no solo estrictamente musicales, te ayuda a no perder las ganas y no caer en la monotonía?

Totalmente, pero ademas es que lo necesito. Ahora mismo llevo mucho tiempo prácticamente solo con Bo Derek’s, y en ese sentido para mí grabar de nuevo con Reposado ha significado quitarme ciertas telarañas, darme cuenta de que puedo volver a coger una acústica, trabajar ritmos más lentos, experimentar otras cosas… Todo esto era algo a lo que me dedicaba constantemente antes de empezar con esta banda, y en aquel momento lo que me apetecía, y lo que me quitó esas telarañas, fue ponerme a hacer rock and roll como si no hubiese un mañana. También me ha servido escribir un libro, soy un culinquieto, pero también un poco vago, aunque no lo parezca porque estoy siempre haciendo muchas cosas.

Musicalmente, aunque igualmente identificativo de vuestro estilo, “Working Class R’n’R” es un disco especialmente dinámico y variado, teniendo en cuenta que sois un trío y que asumís vuestra condición de banda de género, ¿resulta más complicado ampliar esos márgenes sonoros o ha surgido de forma  natural?

No me gusta tener la sensación de estar repitiéndome. Hay canciones que evidentemente necesitan resultar identificativas, que represente lo que somos, para que el disco no suponga un volantazo, está bien seguir una linea pero necesito forzar, como dices, esos márgenes sonoros. De todos modos es algo que sucede de forma muy natural, porque cuando llego al local con un tema, y empezamos a ensayarlo, si no funciona va fuera y listo. Eso no quiere decir que no sirva para otra cosa, tengo un archivo de ese tipo de canciones que a lo mejor no valen para un proyecto determinado pero sí para otro o que incluso no es el momento y dentro de cinco años podrían funcionar para otro disco. Todo eso se va quedando en un cajón de descartes al que recurro muy a menudo. En definitiva en el local somos los tres tocando, somos nosotros, ahí está siempre nuestra identidad, no creo que haya ninguna canción que se vaya muy lejos y no resulte identificativa; se nota la evolución, por supuesto, pero eso creo que está muy bien, tanto para el oyente como sobre todo para nosotros.

¿A la hora de componer una canción tienes en cuenta las características de los músicos que te acompañan?

Sí, eso es algo que siempre se tiene en cuenta, cada músico tiene sus propias peculiaridades. Por hablar de los baterías con los que suelo tocar, Mauro Comesaña tiene una versatilidad increíble, a la hora de arreglar canciones es incluso mágico, llevándolas a sitios que nunca habías pensado, pero al mismo tiempo no puede tocar como Rufus, de Bo Derek’s, porque él tiene una efectividad, una fuerza y una concreción a la que él no llegaría. Tocar con Rufus es como tener detrás una locomotora marcando el ritmo que no me deja desviarme y hace que funcione todo como un reloj, Mauro es mas volátil. Y en función de esas cualidades les doy las canciones que creo van a funcionar mejor con cada uno. Con los bajistas te podría decir lo mismo, pero creo que con los baterías se entiende mejor lo que quiero explicar.

https://thebodereks.bandcamp.com/album/working-class-rnr

Sin embargo, pese a esa variedad y cambios de ritmos que hay en este disco, me ha resultado un trabajo especialmente inmediato y vertiginoso, características que parecen ser parte del ADN intocable de la banda…

Al final es así, somos los que somos, sobre todos ellos dos, porque yo puedo tener esas diversas facciones, pero cuando nos juntamos nos convertimos en otra cosa. Siempre digo que confío plenamente en los músicos con los que toco, yo nunca les digo qué tienen que hacer, ellos hacen lo primero, o lo segundo, que se les ocurre, y la canción funciona perfectamente de esta forma gracias a los tres.

Incluso cerráis el disco con un sutil tema instrumental con aires surf, “Mojitos after midnight”, que parece el descanso tras el desenfreno, no sé cómo surgió la idea…

Eso fue una idea mía, trasteando en casa me salió una melodía que me pareció muy bonita, que obviamente no valía para ninguno de los proyectos pero que sí me parecía que podía quedar muy chula en el disco. A ambos integrantes de la banda les gusta también el surf instrumental, lo entienden perfectamente, y aunque no seamos una banda del género, consideré que una canción de ese estilo podía quedar como una especie de perla final para quien quiera apreciarla, pero no tenemos intención de dedicarnos a ese estilo, de hecho lo más probable es que no la toquemos nunca en los directos. Esto es algo que ya sucedió en el segundo disco, con un tema de Artemio Pérez, grabado con guitarras acuáticas y contrabajo, y en el siguiente con una especie de blues que no tenía casi ni batería ni bajo, solo guitarra, voz y alguna añadidura más. Al final he cogido como la costumbre de añadir en cada disco una cosita que se salga del tono general, creo que eso aporta un extra.

Si en la portada de “Porca miseria” irónicamente presentabais el disco como un producto de consumo, en la actual retratáis ese ecosistema de supervivencia en el que se mueven la mayorías de bandas de rock and roll, y entiendo que vosotros también…

Claro, de hecho el disco se titula así por algo. Al final somos legión. Incluso cuando formaba parte de Siniestro Total, un grupo muy bien considerado y con una posición privilegiada en el rock, dentro de esa condición seguíamos siendo una banda “working class”, había que currar sin parar, no eramos estrellas ni nadie nos trataba como tal. Ahora esa sensación es mayor, es cierto, pero al margen de ganar menos dinero, la diferencia no es tanta en el trato. Yo soy de una ciudad y de una familia obrera, y estoy orgulloso de ser de clase obrera, algo que creo se está perdiendo, también dentro del rock and roll.

En el disco anterior, en la portada, hacíamos un chiste, que creo era bastante obvio, simulando que vendíamos un objeto de consumo pero a la vez llevaba por título “Porca miseria”, dejando claro que todo eso es mentira. En este caso todavía hemos sidos más explícitos, ademas tenía ganas de colaborar con Raúl Maya, el encargado de hacer la portada, y él también con nosotros, admiro mucho su trabajo, y yo tenía la idea de hacer una portada con un camerino antes o después, y por esa atención en el detalle como dibujante que tiene, sentía que ahora era el momento ideal, y creo que ha quedado muy bien.

En ocasiones tengo la sensación de que se ha normalizado el hecho de llenar grandes recintos, como el famoso WiZink Center, convirtiéndose casi en la aspiración de muchas bandas, cuando es algo prácticamente inalcanzable para la mayoría, y sobre todo si hacen rock and roll…

Yo lo tengo clarísimo… En el último concierto de Siniestro Total tocamos en el WiZinkCenter y es una experiencia que me regaló la vida, aunque suene cursi (risas); ya lo he probado, está muy bien pero me gustan las salas pequeñas, es cierto que se gana más dinero en las grandes, pero las prefiero. Creo que hay una pérdida de objetividad absoluta respecto a quiénes somos como especie los músicos de rock, y confórmate con llenar una sala porque si lo consigues ya eres afortunado. Porque además, aunque sea fiel, no existe un gran público para el rock, aunque es verdad que cada vez veo a más chavales de entre quince y diecisiete años en nuestros conciertos. Supongo que se trata de un simple cambio de paradigma, cada generación rechaza lo que sus padres escuchaban, y al final aquellos que se acercaron a la música urbana, para los jóvenes de hoy en día, ya son gente mayor, C. Tangana por ejemplo tendrá ya 35 años, para nosotros no, pero para ellos es un viejo. Aún así no tengo ninguna esperanza en dar el pelotazo, me conformo con vivir de esto con relativa comodidad, lo que significa no tenerme que levantar muy temprano, o tener que fichar, y dedicarme a algo que me gusta. Como dice nuestro batería, triunfar es vivir haciendo lo que te da la gana

De hecho he notado un tono compartido en varias de las letras del disco sobre luchar contra la incertidumbre, de mantenerse en pie frente a las adversidades, no sé si responde a algún estado de ánimo común o incluso si puede estar relacionado con esa situación más precaria tras el final de Siniestro Total que comentas…

Pues en el caso de las letras no lo había pensado, hay veces que sí he escrito sobre ese tema de manera más meditada, pero aunque éste no haya sido el caso probablemente es algo que llevaba dentro y sale, aunque no seas consciente de que estés hablando directamente sobre ello. Pero es curioso porque este disco lo entregábamos un sábado para grabar y el lunes anterior no tenía escrito nada respecto a las letras. De hecho le llamé a Martín Guevera, de Capsula, nuestro productor, y le propuse grabar yo después las voces en Vigo, me dijo que no me preocupara, y nada más colgar el teléfono me salieron todas del tirón. Seguramente eso fue posible porque ya había rumiado muchas cosas antes durante esa parte de trabajo en el que parece que no estás haciendo nada pero estás recogiendo ideas. En ese sentido las letras no han sido nada meditadas, por lo que quizás hayan respondido a un estado general de ánimo, algo que tenía dentro.

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Incluso un tema como el que versionáis, “Takin’ care of bussines” de  Bachman-Turner Overdrive, me parece que encaja perfectamente en ese tono global de precariedad, no sé si la elegisteis buscando que estuviera relacionado con el ánimo del disco o han sido otras motivaciones las que os han impulsado a elegirla…

Era una canción que tocábamos en los inicios y la consideraba una muy buena versión para meter en el disco. En principio quizás no sea exactamente de nuestro rollo, porque se trata de una banda que era casi más de hard rock, pero me interesa coger una canción y llevarla a un terreno que no es el suyo y que funcione. En el LP anterior ya lo hicimos con el “Nutbush City Limits“, de Ike y Tina Turner, me parece mucho más sorprendente hacer este tipo de versiones  que una de, por ejemplo, Dr. Feelgood.

Habitualmente habéis incluido versiones en los discos de bandas o músicos bastante identificativos, sin embargo en el actual escogéis también una canción, “Get On”,  de la banda The Hurriganes, ¿que hay de especial en ella para decidiros a incluirla?

En el caso de The Hurriganes encaja mucho más con nuestro estilo y nos gustaba mucho la canción. Se trata de una banda finlandesa, de la que se acuerdan cuatro, muy longeva. El tema no es de sus primeros discos, pertenece a uno de finales de los setenta, cuando se adscribieron un poco al punk y  el pub rock. Hace un tiempo, para un presentación de un libro relacionado con el pub-rock, nos encargaron que hiciéramos un repertorio en esa onda, y ésta era una de las que estaba incluida, a partir de ahí decidimos mantenerla en el repertorio. Ademas los conciertos siempre los cerrábamos con la versión de Little Richard, “Bama Lama Bama Loo”, y ésta ha significado un recambio porque básicamente también se trata de un rock and roll frenético.

Hablando de las letras del disco, personalmente creo que escribir algo aparentemente sencillo es muy complicado, teniendo en cuenta que juegas mucho con lo cotidiano y lo costumbrista, ¿para ti es un trabajo costoso escribir el tipo de historias que recrean estas canciones?

Para mí, sí… Escribir letras, sobre lo que sea, supone un trabajo que me deja agotado. Por mucho que aparenten ser muy sencillas, y precisamente quizás por eso, tienen la complicación de no poder hablar de ciertas cosas, o de tener que ser ingenioso, o a veces incluso que los estados de ánimo de uno no concuerdan con lo que tienes que contar en ese se momento… Escribir me encanta, creo que es lo que más me gusta, pero como decía Hendrik Röver, mientras que hacerlo en inglés es como jugar al tetris y que siempre te aparezca la pieza recta y larga, en castellano la que te llega es la que tiene forma de zig-zag; silábicamente, la acentuación, todo es más complicado, pero por eso me encanta, es como realizar un puzle en el que además tienes que contar algo sin ser cursi, siendo original y sin caer en lugares comunes, salvo en aquellos momentos en que lo hagas a propósito. Yo no me dedico a escribir sobre chicas y motos, entre otras cosas porque con 52 años no me veo ligando en discotecas (risas), por lo que cuando cuento ese tipo de historias lo hago desde un punto de vista ajeno, lo que cambia por completo la perspectiva. Todo ese proceso de escritura me deja agotado pero encantando.

Como dices, a veces el estado de ánimo personal no concuerda con el que debe de tener un tipo de tema musical, ¿en esos momentos es complicado abstraerse y ser capaz de ofrecer a la canción lo que necesita?

Cuesta un poco más, pero sí, se consigue. Hay un ejemplo muy claro sobre esto que fue la pandemia. Durante ese momento era muy complicado escribir canciones al estilo de Bo Derek’s. Nuestro primer disco se hizo antes de la pandemia y lo escribí casi desde una barra del bar, mirando a los que pululaban por allí, se trata de historias sobre drogas y alcohol desde un punto de vista “loser” pero muy ameno. En el segundo sin embargo esa situación había desaparecido, y lo peor era que no sabíamos qué iba a pasar en el futuro, yo de hecho en un momento creí que todo eso ya no iba a volver jamás, y no sabía qué iba a suceder con grupos como el nuestro,pero a pesar de todo conseguí llegar a ese estado mental necesario para hacer un disco así, puede que no fuera tan fresco como el primero, pero lo logré.

Recientemente también has escrito un libro, “Lo tengo en vinilo”, ¿de esa experiencia has tomado aprendizajes o incluso te ha generado mayor destreza para escribir las letras de canciones o sientes que son dos experiencias muy diferentes?

Creo que una puede alimentar a la otra, pero no en el sentido de aportar más destreza, ya que escribir letras me parece muy distinto a hacer cualquier otro tipo de texto, pero desde luego sí que al final se nota que todo está hecho por la misma persona. Personalmente, como estilo, huyo de la épica, de la chulería, de sentirme alguien especial, ni me gusta creerlo ni desde luego lo soy, pero como tampoco creo que lo sea nadie, incluso Dylan, salvo que sea imbécil, será consciente de que tiene un talento, en su caso mucho mayor, pero también de que todas las personas tienen alguno, el que sea. Por eso yo necesito narrarlo todo desde ese cierto anonimato, puedes tener ambición pero sin pretensiones. La mía fue escribir y conseguir publicar un libro, que al final ha funcionado muy bien pero  cuando empecé no sabía si le iba a interesar a alguien; y con las letras de un disco me sucede lo mismo, y en ese sentido, esa falta de pretenciosidad se ha agudizado todavía más a raíz de escribir “Lo tengo en vinilo”.

Desde el principio la irreverente “Viva cristo (me cago en Dios)” me ha recordado a algunas escenas de “Simón del desierto”, de Buñuel, pero leyendo que está basada en hechos reales me ha generado mayor curiosidad todavía…

(Risas) A mi la historia me la contaron, yo no estaba, pero por lo que parece ser en una parroquia, no diré de dónde, le hicieron un homenaje al sacristán, y montaron una fiesta de despedida donde entre brindis le pidieron que saliera a hablar, y el tipo tan emocionado como estaba salió al púlpito y dijo: “¡Viva Cristo, me cago en Dios! Cuando la escribí le comenté a mi chica el título, y ella me dijo que no hiciese eso que iba a parecer un punki cualquiera, (risas), pero cuando le leí la letra me miró con cara de “ah, pues está muy bien”… Y eso de Buñuel que me comentas pues sí que había una intención consciente de llevar esa anécdota a un tipo de imaginario particular y jugar con los límites, porque tampoco la letra es tan irreverente como pueda parecer, yo soy ateo, pero me interesa la figura de Cristo literariamente.

Éste es el primer disco que editáis con FOLC, un sello que mas allá de estar llevado por músicos creo que es el hogar más natural para una banda como la vuestra, no sé si compartes esa impresión…

Claro, la tenemos nosotros y ellos. Cuando empezamos yo escribí a Family Spree porque cuando conocí a Tony, que llevaba el sello, se lo comenté y me dijo que estaba interesado, entonces me pareció natural mandárselo a él de entrada, y Gerardo, de FOLC, me escribió después para decirme que él quería haberlo sacado también. Hemos sido leales al sello hasta que colgaron los hábitos, por seguir con el tema católico, y en ese momento lo primero que hice fue avisarle a Gerardo, que me contestó que llevaba detrás de nosotros desde el primer disco y que ya era hora (risas).

Si alguien dentro de unos años escribiera un libro como “Lo tengo en vinilo”, y escogiera este disco como uno de los que influyó en su vida, ¿qué te gustaría que dijeses de él?

Ufff… No lo sé… Supongo que me gustaría que dijese que lo estuvo pinchando constantemente en una época muy divertida, creo que sería lo más guay para un trabajo como éste, pero también me valdría que le ayudó a alegrar las tardes en una época que estuvo super deprimido. Porque si me voy a mi libro, en él hay discos que me han alegrado la vida desde situaciones muy opuestas, desde cuando estuve escuchando a The Sadies mientras se estaba muriendo mi madre, a lo que sonaba durante las noches de fiesta con mis amigos. Al final creo que de mientras lo incluyera en un listado así, cualquier cosa que dijera sería buena.

 

Texto: Kepa Arbizu

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