Encuentros

Los Estanques & El Canijo de Jerez, «con lo de KKR han pagado justos por pecadores, pero si alguno de sus festivales nos llama les diremos que no”

 

 

Con su correspondiente gira de presentación ya a todo trapo, por fin ve la luz el disco colaborativo Lágrimas de plomo fundido, que se empezó a gestar casi a la vez que el aplaudido álbum de la banda cántabra con Anni B Sweet.

Cerveza artesana para El Canijo, estándar para servidor, agüita para Iñigo Bregel y algo de fumeteo para todos es el menú desplegado para echar una buena charla sobre Lágrimas de plomo fundido, la joya que Los Estanques y el miembro de Los Delinqüentes han engastado en sus respectivas discografías y cuya gira de presentación cogió carril allá por mayo de este año, para ahora rematar en la temporada otoño-invierno con trece conciertos más: 9 octubre en la Fiesta del Día de la Hispanidad (Madrid), 10 de octubre en el Festival My Playlist (Estadio Cartuja, Sevilla), 12 de octubre en el Festival Extremúsica (Caceres), 31 de octubre en la Sala Salamandra (Hospitalet De Llobregat), 7 de noviembre en la Sala Playa Club (A Coruña), 8 de noviembre en la Sala Kafe Antzokia (Bilbao), 15 de noviembre en la Sala Círculo De Arte (Toledo), 21 de noviembre en la Sala Trinchera (Málaga), 26 de diciembre en la Sala Capitol (Santiago De Compostela), 27 de diciembre en la Sala Tribeca (Oviedo), 28 de diciembre en el Escenario Santander (Santander) y 6 de febrero en la Sala Garaje Beat Club (Murcia).

Canijo, creo que la semilla de este proyecto fue tu composición «El murmullo de los perros», que querías grabar con Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. ¿Qué pasó?

(El Canijo) El Migue es mi compadre (se refiere al cantante, Miguel García Cantera ‘Dandy Piranha’), y los Derby son como mis hermanos y los quiero mucho. Siempre nos habíamos estado tirando la caña para hacer algo juntos, y compuse la canción pensando en ellos. Pero no se la llegué a mandar ni nada, porque ellos estaban muy liados con su segundo disco y, tú sabes, con los proyectos que tiene cada uno es difícil cuadrar. Entonces di con Iñigo, que me escribió, y vi clara la oportunidad. Le dije, “pues mira, tengo esta canción en el tintero, y no sé si desecharla o grabarla más adelante”, y en cuanto se la mandé, a la semana me vino con la canción grabada con una vuelta de tuerca, le metió el rollo andaluz, le cambió el tiempo, le bajó una parte… Jugó con las piezas y cocinó una cosa que para mí es eso, la semilla, el germen de este proyecto.

El arranque de la canción es un guiño no disimulado a «La Leyenda del Tiempo».

(Iñigo) Sí, total. Es para que el que la escuche se sienta como en casa rápidamente, y en cuanto reconoce ese “feeling”, ¡boom! Cambiamos a rollo Extremoduro.

Teniendo en cuenta que este disco sucede a lo que Estanques hicisteis con Anni B Sweet, ¿tenías un plan premeditado, o al menos predisposición a seguir haciendo álbumes colaborativos?

(Iñigo) Con Anni fue todo muy natural y salió algo muy guapo. Y el disco con El Canijo empezamos a hacerlo cuando todavía no habíamos acabado el de Anni.

(Canijo) Sí, después de hacer «El murmullo de los perros» fui a Madrid a grabar las voces de los otros temas, y ahí ya tenían dos canciones con Anni totalmente terminadas. Me dijeron, “mira esto a ver si te gusta”, y me las pusieron. Las de estos dos discos han sido casi casi carreras paralelas, pero se decidió dejar margen entre los dos y así yo pude escribir más temas con tranquilidad, y ponerme con otras cosas mías. Confieso que al principio pasé un poco de apuro con esto, porque pensé: “Los Estanques sacan disco con Anni, ¿a ver si ya no van a querer sacar el que están haciendo conmigo?” (Risas). Me gusta que en los dos casos el nombre de Los Estanques vaya por delante, porque aquí no hay artista principal.

Iñigo, ¿entonces estás abierto a más discos colaborativos? No me digas que ya hay algo en marcha, porque conociéndote…

(Iñigo) No, no (risas).No entra dentro de mis planes, pero podría ser, podría ser. Ahora ando produciendo más discos para otra peña, y bueno, a través de esa vía, colaborar conmigo es muy fácil (risas).

(El Canijo) Lo acojonante es que mientras hacían el disco de Anni y el mío, Los Estanques han grabado su sexto álbum, ¡que es guapísimo! Tienen una obra entre manos tan bestial, que yo agradezco mucho que la hayan dejado para después.

Siempre se te acumulan los discos, ¿eh Iñigo?

(Iñigo) Pues sí joder, me cago en diez, ¡es verdad!

(El Canijo) Pero eso es bueno hombre, que la creatividad fluya es genial. Si se pueden hacer a la vez varias cosas que vayan de la mano, pues pa’lante.

¿Descubriste a Los Estanques muy al principio, o más tarde?

(El Canijo) Los descubrí cuando pegaron el pelotazo con «Soy español pero tengo un kebab». Esa canción, ese eslogan, cómo sonaba… Yo dije “dios mío, ¿pero qué es esto?”, y ya me puse a escuchar más cosas suyas. Los que más me gusta de ellos es que no hay forma de definirlos. Todos los músicos que son difíciles de encasillar, son mis amigos. ¿Dónde metes a Los Estanques? Si son como los Lemon Tiwgs… Son Frank Zappa, son Módulos, son Triana, son Leño… ¿esto qué es lo que es? (risas). Ellos son de esos grupos que demuestran que las etiquetas son una mentira.

(Iñigo) Y a ver dónde encasillas al Canijo, después de todo lo que ha hecho.

(El Canijo) En la música garrapatera (risas).

(Iñigo) Has tocado el reggae, el rock, la rumba, lo has hecho todo, y bien.

Canijo, uno de los colaboradores del disco es Pedro Pimentel, que toca contigo, pero ¿cómo se consiguieron las colaboraciones de Gualberto y José de los Camarones?

(El Canijo) Pimentel es mi fiel escudero, arreglista y productor. Él no había escuchado a Los Estanques, pero dijo “si tú me llevas para allá, yo voy”. Y como Iñigo y él son arreglistas y productores se entendieron muy bien. Dios los cría y ellos se juntan, como las cucarachas. Queríamos que también fuera el guitarrista en directo, pero está con otras movidas y al final viene Víctor Iniesta de ElBicho, que es un monstruo. Y claro, luego están Andrea Conti a la batería, Germán Herrero a la otra guitarra y Daniel Pozo al bajo. Las líneas de bajo del disco las grabó Iñigo, pero Pozo las ejecuta y las tramita de puta madre. Lo de Gualberto es porque hemos escuchado a Smash, Triana y todos estos grupos de toda la vida, y él es mi compadre desde hace mucho tiempo.

Le llamamos por teléfono, estuvimos hablando como tres horas, y le ofrecimos la oportunidad… (Risas) No, en serio, le pedimos que se apuntara a la movida, y como él es de la misma frecuencia, se apuntó. Es una leyenda viva. Tiene un discazo que se llama Vericuetos que le recomiendo a todo el mundo. Lo de José de los Camarones fue una idea de Íñigo porque necesitamos un enlace para unir un tema que tenía partes diferentes, como ocurría en el «A day in the life» de los Beatles, donde había una parte de Lennon y otra de McCartney, y metieron un crescendo de instrumentos de cuerda desde la nota más grave hasta la nota más aguda para unirlas. Con José buscamos algo parecido, pero en flamenco. Iñigo quería meter una fiesta por bulerías, algo significativo de la tierra, así que llamé a Josema García Pelayo, productor de Los Delinqüentes, y nos dio la idea de qu fuéramos a los estudios de La Bodega en Jerez, lo cual me hizo mucha ilusión, porque quería que Los Estanques conocieran el sitio donde habíamos grabado los discos de Delinqüentes y de paso conocieran Jerez de la Frontera y se tomaran unos vinos.

Y fue gracias a Pelayo que contamos con la colaboración de José de los Camarones, cantaor emblemático y mítico de la ciudad, que vino encantadísimo, sin cobrar un duro, a pasarlo bien. Cogió un cuaderno y un boli y empezó a escribirse unas letras, y en vez de hacer una bulería, que era lo que buscaba Íñigo, hizo una seguiriya que quedó más mítica y más guay todavía. Ese día en Jerez lo pasamos increíblemente bien, estuvimos con la gente de Los Delincuentes y nos pegamos un fiestón que no veas. Y José se vino del tirón.

Iñigo, a nivel de arreglos y producción, ¿qué ha sido nuevo para ti con este disco?

(Iñigo) Lo hemos abordado desde una vertiente setentera, y a nivel de arreglos, todo el lenguaje del sur ya venía dado por las melodías de El Canijo. Al final ha sido adaptarme a eso. Sigue una línea coherente con lo que hemos venido haciendo Los Estanques, pero incorporando algunos patrones flamencos. En cuanto a timbres hemos tirado hacia lo más clásico, sobre todo si lo comparamos con el disco de Anni, que tenía sintes tratados de una forma más moderna, con un sonido tirando más al indie. Aquí hemos sido más puristas, más setenteros.

Lleváis unos diez conciertos, ¿qué tal las primeras sensaciones? ¿Ha habido sorpresas en cuanto a los temas que mejor funcionan?

(El Canijo) Hemos tocado con Medina Azahara, con Mägo de Oz, con los Mojinos, hemos recorrido toda Andalucía, dimos un conciertazo en Zaragoza… Y todo eso sin haber sacado aún el disco.

(Iñigo) Yo creo que las que mejor funcionan son «Mueve tu culo» y «Luna tú me llevas»

(El Canijo) También metemos versiones de «Son ilusiones» y «A la luz de una farola» de los Chichos y a la gente le encanta.

Justo os iba a decir esas dos… pero creo que el temazo absoluto es «Estamos listos para golpear». Es una locura.

(El Canijo) Pues mira, precisamente esa se ha convertido en una especie de buque insignia para el proyecto. Por el eslogan, y porque tiene cierta conexión con Silvio, el rockero sevillano, que decía: “Aquí todo el mundo va a su rollo, menos yo que voy al mío”. Eso describe muy bien nuestro proyecto, que sale en medio de toda la música enlatada al vacío que suena últimamente. Tiene guiños a Leño, Thin Lizzy… es súper potente. Cuando la compuse era más hippie, más Joe Cocker, pero con Íñigo cambió totalmente. La tesitura que pone para cantarla es…

(Iñigo) ¡Abajo abajo!

Antes de terminar, un tema espinoso: ¿cómo habéis visto todo el asunto de KKR y los festivales?

(El Canijo) Estamos en contra de todo lo que esté relacionado con Israel ahora mismo, porque lo que están haciendo es una mierda. Con lo de los festivales es verdad que al final pagan justos por pecadores, y en el fondo, cualquiera de nosotros puede sentirse en algún momento cómplice de que se esté matando niños al consumir esto o aquello. Pero dentro de lo que cabe, haremos lo que esté en nuestras manos. Por eso, si nos llaman para actuar en alguno de los festivales de KKR, vamos a decir que no. Lo que están haciendo es un genocidio.

 

Texto: Nacho Serrano

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