Encuentros

Happy Mondays, de juerga las 24 horas

Foto: Mark Field

Los fiesteros más gamberros de Manchester darán dos conciertos en España este mes. Teloneados por The Gulps, estarán el 24 en Madrid (La Riviera), el 25 en Barcelona (Razzmatazz 1), el 26 en Visor Fest (Valencia) y el 27 en Our Fest (Ourense). Les entrevistamos…

Shaun Raider, fundador y cantante de la banda, se conecta desde su domicilio en Salford, Manchester, y se presta a responder a un breve cuestionario. En días anteriores, he visionado un buen número de entrevistas a Shaun y a Bez, aparentes portavoces del grupo, y me espero lo peor: poco más que algún monosílabo o  chascarrillo a modo de contestación. Sin embargo, Shaun disipa todos mis temores, y se mantiene locuaz y apasionado en todo momento: habla a voz en grito, se frota la cabeza mientras busca las palabras más acertadas, y se inclina sobre su iPhone como si fuera el micrófono de una sala de conciertos o de un estudio de grabación.

Tengo muy mitificada la escena musical de Manchester de los ochenta, y mucha curiosidad por saber si fuiste muy a menudo al club Haçienda.

Por supuesto, ya estuve allí en la inauguración, en 1982. Era casi nuestro segundo hogar, desde el día en que abrió sus puertas. En aquella época, en los primeros años ochenta, si ibas a un club en Manchester tenías que llevar zapatos elegantes y pantalones de vestir. No podías entrar en una discoteca con tejanos y calzado deportivo. Haçienda fue el primer club de Manchester donde podías ir vestido como quisieras.

De todas las bandas procedentes de Manchester, aparte de los Happy Mondays, ¿tienes predilección por alguna? ¿Joy Division? ¿New Order? ¿The Smiths?

En realidad, mi banda favorita de Manchester son los Hollies. Pero estoy muy orgulloso de todas ellas, incluso de Take That. Yo crecí escuchando a Joy Division y a New Order. En 1981, cuando empezamos a hacer música, nuestro único sueño era ser una banda del sello Factory.

¿Qué opinión te merece la película 24 Hour Party People? ¿Crees que retrató fidedignamente toda esa escena?

Vamos a ver [se frota la cabeza], yo nunca conocí a Michael Winterbottom, el director de la película, aunque el nombre del filme proviene del título de una canción que yo compuse en 1985 o 1986… Si viera la película en calidad de simple fan de la música de Manchester, pensaría que es muy divertida; pero lo cierto es que todo está muy caricaturizado; mi personaje o el de Bez son una parodia, como también lo es el personaje de Tony Wilson. Es casi como una película de dibujos animados.

El primer álbum de los Mondays fue producido por John Cale. ¿Cómo lo recuerdas en su papel de productor?

A nosotros nos parecía un señor muy mayor, cuando en realidad no debía de tener mucho más de 40 años. Ya había dejado atrás su época salvaje con la Velvet, y en aquella época estaba obsesionado por su salud, se había hecho vegetariano, sólo bebía agua… salía de sus años más locos, y se encontró con una panda de descerebrados de apenas veinte años. Básicamente nos dejó tocar, y apretó la tecla de “record”. En aquel primer disco consiguió que sonáramos como en nuestros conciertos. No quiso ni modificar ni echar nada a perder.

Una vez firmasteis vuestro contrato con Factory, ¿tuvisteis mucho contacto con los otros grupos del sello?

Bueno, básicamente nos encontrábamos todos en el Haçienda, ahí estaban siempre Peter Hook, Bernard Sumner, Morrissey… Pero nosotros nunca firmamos ningún contrato con Factory. Ninguno de los grupos de su catálogo lo hizo, no antes del final de la década de los noventa; el trato era que el sello pagaba por los costes de la grabación, también financiaba los gastos de las giras de promoción, pero jamás nos pagaron ningún adelanto en concepto de ventas. Era un sello independiente, ni se nos habría ocurrido cobrar nada por adelantado.

Cuando estabais en la cresta de la ola, a finales de los ochenta o principios de los noventa, ¿erais conscientes de estar marcando tendencia a nivel de música y de imagen?

Bueno, todo lo que ocurrió tiene mucho que ver con la aparición del éxtasis como droga hacia 1986, 1987. La cultura del éxtasis lo cambió todo, cambió la moda, la gente empezó a ponerse ropa y pantalones anchos, y la música también tuvo su papel; muchos tipos de música le pusieron la banda sonora a aquel movimiento. Lo que ocurrió en 1987 fue como un segundo Verano del Amor. Veinte años antes, en 1967, el LSD también había desencadenado todo un movimiento cultural en San Francisco, los Beach Boys y los Beatles empezaron a hacer música psicodélica… y veinte años más tarde, nosotros experimentamos con nuestra propia droga, que tuvo un impacto enorme sobre los gustos musicales o la ropa.

Texto: Alex Fernández de Castro

 

 

 

 

 

 

 

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