El diseño con el que ilustran su nombre en la portada, ya debería dar más de una y de dos pistas sobre la dirección que han tomado los de Minneapolis en este, su cuarto trabajo. Tras un lapso de seis años, en los que al parecer su cantante, John Pelant, ha pasado por una serie de reveses más o menos duros, Night Moves han pillado por banda las sutiles incursiones electrónicas de su anterior Can You Really Find Me (2019), las han cebado sin mesura, y han regresado con su propuesta dopadísima de teclados vintage y sintetizadores 70s. En realidad, todo Double Life suena a ese clásico soft rock hermanado a medias con lo disco, que tan bien definió buena parte de aquella década en Estados Unidos. Esa especie, digamos, de AOR alternativo que esquivaba el hard rock para pillar sitio en las pistas de baile, con y sin patines.
Desconocemos qué adversidades son esas con las que –decíamos– Pelant ha debido lidiar, pero lo que está claro es que el envoltorio en el que parece haber descargado algunas de ellas es, aunque pueda parecer paradójico, abrumadoramente luminoso y optimista. Desde la inicial «Trying To Steal A Smile» hasta el cierre con «Desperation», pasando por pequeñas y grandes maravillas como «Hold On To Tonight», «Almost Perfect», «Daytona», «The Abduction» o «This Time Tomorrow», aquí la música nos vende esperanza, buen rollo y joie de vivre; con el agravante de comprobar cómo no han renunciado a su esencia, a ese indie rock siempre con un ojo puesto en Gram Parsons como tótem cósmico, sino que lo han sabido retocar lo suficiente para entregar una serie de números novedosos sin traicionar su sello.
Para saber si tamaño ejercicio de estilo es un guiño puntual o se trata del inicio de una evolución hacia territorios cada vez más retro, habrá que esperar futuras entregas. Pero si ese segundo fuera el caso, mientras lo hagan entregando canciones tan redondas, inspiradas y brillantemente nostálgicas, por mi como si les da por grabar la banda sonora de un hipotético remake de Vacaciones en el mar.
Eloy Pérez






