Siempre recordaré la visita que hicieron Jubal Lee Young y Justin Townes Earle a Barcelona, el lejanísimo 7 de octubre de 2007, en la desaparecida – como tantas otras- Sala Zac Club. Nunca he visto tantos gazapos unidos en la prensa. Y es que, mientras el añorado Justin se nos anunciaba acertadamente como el hijo de Steve Earle, de Jubal, como quien oye campanas, se hablaba como el hijo de Neil Young, cuando su progenitor es realmente el también músico Steve Young. Ya comenté en una entrevista para esta Ruta previa las risas que nos echamos luego al comentar el tema. Pero es que es ver que tiene nuevo disco, y recordar la anécdota. Squirrels es ese disco. Apto para amantes de Gillian Welch, Willie Watson, Alison Kraus o Ketch Secor. Vamos, 16 canciones cargadas de sonidos de neo bluegrass y country-folk, con los Apalaches imprimiendo su alargada sombra en todas y cada una de ellas.
Jubal Lee se ha mostrado ya en ocasiones anteriores como un hábil contador de historias, y aquí reincide en ello, consiguiendo algunos de los textos más mordaces de su carrera. Porque la fina ironía es una de sus grandes y habituales armas. Brilla el guantazo con la mano abierta a la industria en «Welcome To Nashville, Asshole!» o esa interpretación irreverente y resumida del mensaje del evangelio en «Don’t Be a Dickhead», pero también los momentos en que se pone más emotivo, como en la ligeramente tex-mex «Hand Painted Portuguese Punch Bowl» en la que recuerda a su abuela a partir de escenas cotidianas. Una joya de disco al que, probablemente, demasiado pocos prestarán atención en este país.
Eduardo Izquierdo






