Discomático

James McCann – Death Groupie (Autoeditado)

Resulta curioso, hasta sorprendente diría, que casi un lustro después de la pandemia haya músicos que sigan sacando material parido durante aquel infausto periodo. Tal es el caso de uno de los últimos forajidos australes, el señor James McCann. Guitarrista curtido en mil refriegas, autor de una discografía tan errática como atractiva, ya en solitario como dentro o al frente de diversos combos (Harpoon, The Lowdorados, Dirty Skirt Band, The New Vindictives…), McCann nos ha entregado desde entonces un par de estupendos discos: Marshalling Yard (2022) y Hit With Love (2023), este último producido por Rob Younger.

Pero sus fans, no muy numerosos, pero bien escogidos, sabían que el músico también entretuvo parte del confinamiento en Melbourne trabajando en un proyecto de grabaciones caseras que fue publicando a cuentagotas, en Soundcloud, bajo el nombre de JJ McCann/SCAG.

Ahora, por fin, el grueso de todas aquellas sesiones ve finalmente la luz en un álbum en el que se encarga de absolutamente todos los instrumentos; el resultado, siendo como es un disco “grabado en casa”, suena maravillosamente afilado y espartano, manteniendo su punk blues rock pantanoso y garagero en el perímetro de autenticidad del que nunca se ha movido.

Cierto es que la primera impresión es ligeramente maquetera; sin sonar mal en absoluto, en la producción se detecta esa filosofía juanpalomo incluso aunque no sepas de qué va la historia. Pero una vez adecuados los tímpanos a ello, el nivelazo de prácticamente todos los temas pasa por encima de cualquier otra consideración. Me atrevería a decir, incluso, que su guitarra pocas veces ha sonado mejor. Quizás la libertad de grabar sin presión de ningún tipo y debiendo rendir cuentas únicamente a sí mismo, provocó que la mayoría de canciones suenen tan frescas como agresivas, tan espontáneas como intimidantes.

Por ello también resulta ligeramente frustrante, para esa gente que somos mucho del formato físico, que de momento no parezca que vaya a salir esto más allá del ordenador. Claro que también, si lo tiene que poner a 45 dólares australianos como el vinilo del anterior (50 si lo quieres en rojo cadmio), mejor seguimos tal cual. Por mi parte, voy a clicar por enésima vez el play y a sumergirme de nuevo en esta barbaridad.

 

Eloy Pérez

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