Tras más de dos décadas de silencio discográfico, la banda estadounidense Infidels, liderada por el productor, guitarrista y compositor Pete Drivere, ha regresado con un nuevo trabajo titulado Never Forever, publicado oficialmente el 22 de agosto de 2025. Se trata de un álbum que no solo representa un regreso largamente esperado, sino también una síntesis emocional y estilística de una carrera marcada por la resiliencia – incluso regraban algún tema antiguo-, la evolución musical y el profundo compromiso con el arte de la canción norteamericana.
Para entender la carga emocional y simbólica de este lanzamiento, es necesario remontarse a los inicios del grupo. Infidels nació en la primavera de 1983, el mismo año en que Bob Dylan publicaba disco con ese título, cuando Frank Secich, bajista de la legendaria banda power pop Blue Ash, comenzó a representar al grupo, hasta entonces bastante amateur. Poco después, John Koury asumió el puesto de batería, reemplazando a Ken Laverty y aportando un estilo más adecuado para consolidar el sonido del conjunto. Este fue un momento clave: la química musical empezaba a cristalizar, y la formación comenzaba a delinearse de forma definitiva. Eran los años de lo que aquí se llamó Nuevo Rock Americano. O, lo que es lo mismo, grupos como Green on Red, Los Lobos, The Dream Syndycate, Del Fuegos o Long Ryders. Momentos en los que Slash era la discográfica soñada para un montón de bandas de los estados fronterizos.
El primer gran hit. Or decirlo de alguna manera, llegó en 1985, cuando lanzaron su sencillo debut, «Mad About That Girl» (cara A) con «A Thousand Years Ago» como cara B, bajo el sello Jims Records de Pittsburgh. Después de un par de LPs, el grupo se separa en 1991, aunque se reencuentran en 2003 para publicar All For Nothing para, cual Guadiana, volver a desaparecer.
Ahora, en 2025, Never Forever aparece como una suerte de culminación y renacimiento. La producción, a cargo del propio Pete Drivere en su estudio Ampreon Recorder (ubicado en Youngstown, Ohio), refleja un nivel técnico y emocional asombroso para una banda teóricamente desaparecida. El álbum destaca por su diversidad estilística, resultado del enfoque colaborativo que siempre ha caracterizado a los Infidels: los cuatro miembros actuales —Drivere, Lisko, Hlumyk y Koury— contribuyen con canciones propias y comparten responsabilidades vocales, lo que enriquece la paleta sonora sin perder cohesión. Piensen en unos Eagles modernos, unos US Rails, algo de la comercialidad de Hootie & The Blowfish, por supuesto Tom Petty, The Smithereens, Cracker y Son Volt y ya lo tienen. El álbum destaca por su diversidad estilística, resultado del enfoque colaborativo que siempre ha caracterizado a los Infidels: los cuatro miembros actuales —Pete Drivere, David Lisko, John Hlumyk y John Koury— contribuyen con canciones propias y comparten responsabilidades vocales, lo que enriquece la paleta sonora sin perder cohesión.
El primer tema, «When the Clock Strikes 12», es un inicio potente: riffs eléctricos, un ritmo contagioso y algo del cow punk de bandas como Dash Rip Rock. Le siguen canciones que expanden su espectro musical: «Easy for You» (escrita por Hlumyk) es Americana fronteriza en vena; «Box Full of Tears», de Koury, explora terrenos de country western con un ritmo implacable, y «Happy Man Blue», compuesta por Drivere, los muestra rodeados de una atmósfera introspectiva y acústica, en clave de blues de porche. Por no olvidar esa joya que es «An Evil Change Of Seasons” revisitada respecto a su versión de 1986 y que se muestra aquí como una canción inconmensurbale, madura e impactante a partes iguales.
En definitiva, Never Forever – pillada la coña del título- no es solo un álbum de retorno, es una obra pensada, diversa y emocionalmente honesta. En él, los Infidels rinden tributo a su historia, pero también demuestran que siguen vivos, creativos y capaces de conectar con el presente ¿Quién lo hubiera dicho? Hacerse con él en físico ya va a ser más difícil.
Eduardo Izquierdo






